Defensa

Menos soldados y más viejos por el grave declive demográfico en España

En 2050 se habrá reducido sensiblemente la población de entre 18 y 28 años, lo que pone en riesgo la capacidad de reclutamiento

Militares españoles realizando maniobras.
photo_cameraMilitares españoles realizando maniobras.

La evolución de la población española en las próximas décadas no invita al optimismo en las Fuerzas Armadas. Es una de las conclusiones que permite extraer un estudio publicada en la revista de la Academia General Militar de Zaragoza, donde se forman los oficiales del Ejército de Tierra.

Confidencial Digital ha consultado el número de agosto (144) de ‘Armas y Cuerpos’, la publicación de la academia de Zaragoza, que incluye un artículo con el título “La evolución demográfica española y su repercusión en el reclutamiento”.

El autor del mismo es Alfonso García Roldán. Se trata de un doctor en Geografía que fue director general de Gestión de Personal de la Consejería de Educación de la Diputación General de Aragón. Durante esa etapa en el gobierno autonómico, fue nombrado “cadete honorífico” de la Academia General Militar, “en reconocimiento de su labor en el desarrollo de los nuevos planes de estudios de la Academia, así como por su apoyo a la institución”.

Evolución demográfica

En el artículo, García Roldán analiza la evolución demográfica de España en las últimas décadas y traza un esbozo de la previsión de cómo evolucionará la población española a medio y largo plazo, con un envejecimiento general y una reducción de las franjas de edad más bajas de la pirámide de población.

Este geógrafo cita los estudios de un analista británico, Rickard Sandell, que en 2003 publicó varios estudios como “El reclutamiento militar en España en épocas de descenso de población: el soldado ausente” y “Las barreras demográficas al reclutamiento militar: mínimos necesarios para mantener el número de efectivos en las fuerzas armadas”.

Sandell ya analizó hace casi 20 años la evolución demográfica de España y advirtió, en palabras de García Roldán, que el proceso de envejecimiento y escasez de jóvenes de nuestra población “tendrá serias consecuencias sobre el número de efectivos de las fuerzas armadas y mermará su capacidad para desempeñar eficazmente las misiones que les sean encomendadas”, añadiendo que el descenso de la población en edad de reclutamiento “dicta de forma indirecta la capacidad de defensa de España”.

Según el autor del nuevo estudio ahora publico, “transcurridos casi veinte años, los peores augurios de Sandell sobre una mengua drástica de la capacidad de reclutamiento no se han cumplido, pero algunas de sus herramientas de análisis siguen siendo válidas”.

Nicho de reclutamiento: de 18 a 28

En el artículo de la revista de la Academia General Militar, Alfonso García Roldán indica que “el primer dato a considerar es el cambio producido en lo que se ha llamado nicho de reclutamiento en referencia a las cohortes de edad entre 18 y 28 años que marcan los límites de acceso a las escalas de tropa y marinería”.

Ese nicho de 18 a 28 años es, en general, el que comprende desde la edad mínima hasta la edad máxima que se exigen para ingresar en las Fuerzas Armadas en España.

Ese “nicho de reclutamiento” de 18 a 28 años se ha reducido “en 2,6 millones de jóvenes de ambos sexos de nacionalidad española en las dos últimas décadas, pasando de 7,0 millones en 2000 a los 4,4 actuales: una brusca pérdida del 37,7%”.

Repunte en 2030, caída para 2050

De acuerdo con las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística que recoge García Roldán, “es previsible un repunte hasta 2030 por la incorporación de españoles de primera y segunda generación descendientes de inmigrantes, pero la cifra volverá a decaer posteriormente a valores similares a los de 2020 siempre y cuando se mantengan los flujos migratorios positivos y las tasas de adquisición de la nacionalidad española”.

De ser así, “de perseverar una cierta estabilidad hasta el 2050, en principio no se vería afectado el número de efectivos de tropa y marinería establecido en 79.000 por la vigente Ley de Presupuestos Generales del Estado, incluso superior, quedando muy lejos de las previsiones de Sandell que, partiendo de un discutible supuesto de tasas de reclutamiento y de bajas anuales fijas, estimaba que en 2020 no habría más de 52.000 soldados y marineros”, indica el autor del estudio.

Esas previsiones no se han cumplido, y las convocatorias de ingreso recientes permiten ver que las vacantes ofertadas se cubren con un número de solicitudes mucho más elevado.

Pese a ello, “en una visión en detalle de las proyecciones aparecen sombras”, advierte García Roldán.

Salen más jóvenes de los que entran

Este geógrafo utiliza las previsiones para analizar cómo evolucionaría ese nicho de españoles entre 18 y 28 años: “Hasta 2020 salen del nicho más jóvenes de los que llegan a él, con la notable reducción del 34% que se produjo en 2005, mientras que entre 2020 y 2030 se prevé un modesto equilibrio salidas-entradas, incluso una cierta recuperación, para regresar después al desequilibrio negativo aunque más moderado que en etapas anteriores”.

Ya en 2035 habría un desequilibrio negativo de más del 20%: es decir, se reducirían en un 20% respecto al período anterior, al ser muchos más los españoles que superarían los 28 años y por tanto dejarían de estar en edad de unirse a las Fuerzas Armadas que los que se incorporarían a la edad de reclutamiento por cumplir 18 años.

Esta situación se iría agravando: más del 25% en 2040, un 18% en 2045, más del 10% en 2050...

La conclusión es clara: “Como los solicitantes de ingreso en la escala de tropa y marinería proceden sobre todo de las edades iniciales en retroceso del nicho, la capacidad de reclutamiento puede verse afectada y se acentuaría el envejecimiento de la tropa que actualmente ya tiene una edad media de 34,1 años”.

A eso cabe añadir que “las consecuencias se agravarán si no se cumplen las proyecciones de continuidad de saldos migratorios positivos, muy sensibles a cualquier coyuntura desfavorable, que reduciría significativamente los grupos de población joven”.

De ser así, si la llegada de inmigrantes no cubre el déficit de jóvenes, “las Fuerzas Armadas hallarían una fuerte competencia en el mercado laboral y en el propio sistema educativo por captar el recurso escaso de jóvenes en edad de alistamiento, lo que no solo afectaría al número de potenciales soldados sino también a la posibilidad de selección de los más aptos entre un sector de la población seguramente más difícil de cohesionar por su diversidad y, tal vez, a depender más de lo conveniente del acceso de extranjeros”.

El estudio concluye señalando que “España se halla ante un reto poblacional incierto que requiere una política demográfica capaz de proteger a la sociedad de los riesgos para la estabilidad y la seguridad derivados del envejecimiento y de la baja fecundidad, circunstancias que afectan directamente a la política de reclutamiento, que necesita garantizar el número de efectivos necesario de tropa y marinería para la operatividad y misiones de las Fuerzas Armadas, atraer a los más aptos y rejuvenecer las plantillas”.

La inquietud de la Armada

Confidencial Digital ya contó hace casi un año que la Armada admitía en documentos de contratación su preocupación por la caída de las solicitudes en ingreso, lo que apuntaba a dificultades futuras para cubrir las plazas que salen a oferta pública.

En ese caso, su solución era tratar de hallar formas de resultar más atractivo a los jóvenes, para no perder ritmo en la cobertura de las plazas.

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