Defensa

Los militares de Tierra sufrirán un recorte del 20% en los gastos de vestuario

El Ejército prevé un incremento de efectivos y reducirá la dotación individual para no disparar el presupuesto

Marcha de militares del Ejército de Tierra.
photo_cameraMarcha de militares del Ejército de Tierra.

El Ejército de Tierra 'revoluciona' el sistema de reposición de vestuario y equipo. El pasado mes de noviembre anunció cambios en este sistema con el que los militares van reponiendo las prendas de su uniforme. Dichos cambios entraban el vigor el 1 de enero de 2020.

Esta modificación anunciado suscitó un buen número de consultas, dudas y comentarios entre militares de Tierra. Prueba de ello es que la afluencia de correos electrónicos ha llevado a que elaborara un documento de aclaraciones la Subdirección de Análisis (SUBANA) de la Dirección de Integración de Funciones Logísticas (DINFULOG), dependiente del Mano de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra.

Confidencial Digital ha podido consultar las respuestas que esta subdirección de Tierra ha enviado para tratar de resolver las dudas que han surgido entre los efectivos del Ejército.

En el documento, se admite que todo el cambio obedece a instrucciones del Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME) ejecutadas por distintas instancias del Ejército de Tierra para implantar medidas "para la reducción de costes en el sistema 'AVET reposición' sobre la base de estudios realizados para definir un nuevo concepto de redistribución de puntos más eficiente".

Hasta ahora, cada militar de Tierra recibía unos puntos al año para canjearlos por prendas del uniforme y del equipo, en función de su unidad: 420, 320 y 246. "La media de esa asignación anual de puntos posibles por cada usuario ascendía a 347 y la media consumida a 313", se indica en el documento.

Desde 2020, la cantidad de puntos (equivalente a euros, ya que cada punto supone un euro) que tendrán los militares del Ejército de Tierra será menor.

De más de 300 puntos a 250

Y es que en el documento consultada por ECD la Dirección de Integración de Funciones Logísticas indica que "en 2020, la media de puntos que recibirán los usuarios del ET [Ejército de Tierra] a través del sistema AVET será de 250".

Admite, a continuación, que como la media de puntos del AVET que utilizaba un militar de Tierra era de 313 al año, "la reducción media de puntos prevista en 2020 es de tan solo 60 puntos (20%)".

Otra novedad de este sistema es que al iniciar el nuevo modelo de reposición de prendas "se ha puesto a cero" el contador: a diferencia de lo que ocurría hasta ahora, que los militares podían guardar y acumular puntos de un año para el siguiente, el 1 de enero todos los militares se quedaron a cero puntos, para empezar a recibir los puntos de 2020.

La explicación es que se trata de evitar "los arrastres de puntos de años anteriores que distorsionarían su puesta en marcha".

Eso ha desatado numerosas críticas en foros y grupos de militares, según tiene constancia ECD.

En previsión de las críticas, el documento explicativo del Ejército sobre el recién implantado sistema de reposición de vestuario subraya varias veces una idea: "Los puntos acumulados no han sido nunca propiedad de los usuarios, pues no se trata de una retribución en especie, sino de una manera de delegar en el interesado parte del crédito destinado por el ET a vestuario, para que adoptara las decisiones sobre su equipamiento, sin intervención de la cadena orgánica en esa gestión".

De hecho, se da "respuesta ante referencias expresas de los usuarios a 'sus' puntos o a que 'se les han quitado puntos'". El Ejército de Tierra argumenta que "los puntos asignados no han sido ni constituyen un derecho más. Las prendas son propiedad del Estado (las pagan los contribuyentes) y no puede disponerse libremente de ellas sino para los fines previstos [...] La asignación de puntos no se debe considerar pues como una retribución".

Y apunta un fenómeno que también trataría de combatir con este nuevo sistema, como es el de militares que venden prendas del uniforme (no es difícil encontrarlas en webs de Internet de compra venta de artículos de todo tipo) o le dan otro uso particular.

Un mínimo de 175, que se podrá incrementar

Con el nuevo sistema, en el que se apunta a una media de 250 puntos anuales, el crédito básico inicial de cada militar será de 175 puntos. Pero el jefe de cada unidad tendrá la competencia de aprobar un aumento de los créditos, en razón de las necesidades individuales según el puesto táctico que ocupe cada efectivo.

De esta forma, no habrá ni acumulación de puntos de un año a otro, ni anticipo de puntos. "Las necesidades individuales serán tenidas en cuenta y atendidas, caso por caso, por el jefe de la UCO [unidad, centro u organismo] que asignará más puntos (crédito complementario) a quien más lo precise minorando la asignación a los que no adolezcan de esas necesidades en función de su puesto táctico o de otras vicisitudes", se explica en el documento.

Y es que, como apuntan fuentes militares consultadas por ECD, "no necesitan los mismos repuestos de uniforme los que están en oficinas, que los que tienen puestos más operativos o hacen maniobras más a menudo".

De ahí que cada jefe de unidad tendrá una reserva del 10% del total del crédito asignado a su unidad, para responder a esas incidencias individuales. Incluso si agotara era reserva, podría solicitar un suplemento de puntos de forma justificada. Siempre con el objetivo de "vestir adecuadamente a quien más lo precise".

Contención del gasto ante el aumento de la tropa

Como se ha indicado antes, la razón de este cambio ordenado por el JEME es reducir costes en el suministro de vestuario y equipo en el Ejército de Tierra. En el propio documento se indica que el modelo "descentralizado", por el que cada militar iba gastando sus puntos, "ha supuesto un consumo anual de puntos de alrededor de 23,3 millones de euros sobre un gasto posible de 25,5 millones", en lo que se refiere a la ropa que recibe todo militar en los centros de formación.

El problema añadido es que "en 2020 se prevé un repunte del gasto en suministro tradicional de módulos de vestuario y equipo para las nuevas incorporaciones de personal, especialmente de tropa profesional, que implica un repunte de 6 a 10 millones de euros anuales".

De ahí que el nuevo concepto o modelo de reposición de prendas "pretende una mayor eficiencia".

En la Armada y Aire

Todas estas novedades afectan tan sólo al Ejército de Tierra, el único de los tres ejércitos que ya tenía implantado este sistema de puntos que ahora ha modificado.

Fuentes de la Armada explican que en su caso tienen un complemento de vestuario, de unos 25 euros, que se incluye dentro de su nómina mensual. Con ese complemento ellos se encargan de comprarse las prendas que por desgaste u otros motivos vayan necesitando: "Si se estropea el uniforme de mimeta, o las botas, vas a una tienda, o al vestuario de la base, y pides un mimeta nuevo, que cuesta unos 80 euros, o las botas otros 80".

Para renovar el módulo completo de uniforme han de pasar cuatro años, cuando les entregan un juego completo. De forma similar funciona en el Ejército del Aire.

En el caso de la Infantería de Marina (Armada), varios problemas en el suministro de vestuario llevó a asociaciones como Asfaspro (Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas) a plantear en una reunión del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (Coperfas) posibles cambios.

En marzo de 2019 el Almirante Jefe de Personal de la Armada aseguró que se estaba estudiando la posibilidad de pasar a un sistema de puntos, con un crédito inicial de 50 puntos por militar.

Sin embargo, problemas presupuestarios terminaron por impedir ese cambio en 2019, y los afectados aún no saben si se implantará en 2020. Eso sí, plantean que esos 50 puntos, si son anuales, serían "una miseria" frente a los que reciben en Tierra.

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