Defensa

Por qué Rusia interviene teléfonos de soldados españoles en Letonia: usa la táctica del “desquicie”

EEUU confirma que sus militares también se han visto ‘espiados’ y algunos han sido ‘contactados’ por individuos que manejaban informaciones privadas suyas

Militares estadounidenses realizando un ejercicio en Letonia (Foto: OTAN).
photo_cameraMilitares estadounidenses realizando un ejercicio en Letonia (Foto: OTAN).

Lo contó Confidencial Digital en Exclusiva: el Ejército español investiga qué está pasando con los teléfonos de sus militares desplegados en Letonia. Desde hace meses, los soldados españoles desplegados en la base de Adazi están registrando comportamientos anómalos en sus terminales. Algo parecido ocurre a militares de otras nacionalidades.

Facturas mensuales de 700 euros por llamadas realizadas desde Rusia -país del que les separan más de 200 kilómetros-, extrañas llamadas a sus familiares a altas horas de la madrugada...

La situación ha generado bastante inquietud entre las tropas, donde los afectados ya se cuentan por decenas, y ha provocado que se abra una investigación por parte del Mando de Operaciones.

En la investigación están también involucrados efectivos del Mando Conjunto de Ciberdefensa y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. De momento no hay conclusiones firmes sobre lo que está ocurriendo. Pero todas las sospechas apuntan a una operación de algún organismo militar ruso.

Lo que descubrió Estados Unidos

Los problemas con los smartphones de los militares de la OTAN destinados en el Báltico no son solo de los efectivos españoles. Estados Unidos ha realizado su propia investigación al respecto tras recoger denuncias de sus propios soldados.

Los casos estadounidenses son aún más preocupantes. Algunos militares denunciaron que, durante su estancia en el Báltico, y estando de ‘paisano’ descansando en alguna población local, se les acercaban personas y entablaban una conversación con ellos.

Inquietantes encuentros con extraños

En esas charlas, primero amistosas y poco a poco más inquietantes, el interlocutor desconocido les descubría datos personales y privados que solo su círculo íntimo podía conocer. Cuestiones laborales, económicas y familiares.

En algunos casos incluso se realizaron amenazas. Estos encuentros empezaron a generar una profunda inquietud entre las tropas estadounidenses.

El mando norteamericano abrió una investigación y concluyó que Rusia estaba detrás de estas prácticas, que buscaban “intimidar” a los soldados enviados por la OTAN al Báltico.

Los resultados quedaron expuestos en un informe de la Alianza que fue filtrado el pasado otoño a The Wall Street Journal. En él se describía cómo Rusia había abierto un nuevo frente de batalla, cuyo objetivo era explotar las debilidades de los teléfonos inteligentes.

La táctica del ‘desquicie’

La táctica que describió Estados Unidos en dichos informes se basa en el “desquicie”. Es decir, se busca distraer la atención de los militares de la propia misión hacia asuntos personales: generar incertidumbre y preocupación.

Eso, asegura una fuente militar española consultada por ECD, es también lo que sospechan en el Ejército quienes están a cargo de la investigación.

Las pesquisas aún están en marcha, pero los extraños movimientos en los móviles de los soldados españoles se entiende como un capítulo de “guerra psicológica” protagonizado por de Moscú. Una muestra de rechazo a la presencia de la OTAN a las puertas de la Federación rusa.

Ese sería el principal objetivo de estas acciones, por encima de la obtención de información sensible sobre operaciones militares aliadas en el Báltico.

Los militares, antes de su misión, son instruidos para que no compartan datos sobre su actividad profesional. Ni en redes sociales, ni a través de conversaciones privadas con familiares y amigos. Lo que se denomina ‘silencio de radio’ en argot militar.

“Estáis aquí, pero no sois bienvenidos”

En principio, los datos que logren obtenerse de la intervención de un smartphone pueden tener poco valor. Además, explican a ECD fuentes expertas en contrainteligencia, si el objetivo fuese la sustracción de información militar, “se haría de una forma mucho más discreta, casi indetectable”.

Algo que no ocurre en la situación actual. “Quién está detrás de esto quiere que se sepa, pretende que los militares sean conscientes de que se les está siguiendo la pista, que están intervenidos, que alguien puede manejarles. Estáis aquí pero no sois bienvenidos. En un plano psicológico, es realmente efectivo” explican estas voces.

Suplantar redes GSM

Pese a que hasta ahora se desconocen las características técnicas que se utilizan detrás de estas interceptaciones de teléfonos móviles de soldados españoles, fuentes militares explican que hay varias teorías acerca de cómo lo están consiguiendo.

Una de las principales apunta a una posible “suplantación de redes”. Técnicamente se denomina ‘ataque con falsa estación base’, o ‘ataque de hombre en el medio’ (MITM).

Los teléfonos móviles, cuando el usuario se dispone a realizar cualquier comunicación, se conectan a la antena más cercana para conseguir acceso a la red. Esa antena trasmite los datos hasta la antena a la que se encuentra adscrito el terminal receptor.

Uso de drones, satélites...

La técnica intrusista consigue ‘engañar’ al teléfono móvil y hacer que se conecte a una tercera antena, suplantando a la red legítima. Es así, dicen fuentes expertas, como se realizan los pinchazos a teléfonos móviles “desde hace décadas”. Pero la progresiva seguridad y encriptación de datos de los terminales y redes lo ha complicado cada vez más.

Según dichas hipótesis, este tipo de ataque puede realizarse “desde una estación portátil colocada en un todoterreno, a través de un dron específicamente diseñado para guerra electrónica, o incluso utilizando un satélite”.

Eso, añaden, podría ser una explicación de por qué las compañías telefónicas de los soldados españoles identifiquen las llamadas que han realizado los soldados a sus hogares como realizadas desde territorio ruso y no letón.

 
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