Defensa

La UME actualiza su curso de catástrofes con las lecciones aprendidas del coronavirus y el volcán de La Palma

Asisten guardias civiles, bomberos, miembros de Protección Civil, oficiales de las Fuerzas Armadas y militares de Portugal, Brasil, Mauritania...

Miembros de la Unidad Militar de Emergencias en una limpieza de cenizas, a 22 de diciembre de 2021, en Las Manchas, La Palma, (España).
photo_camera Miembros de la Unidad Militar de Emergencias en una limpieza de cenizas, a 22 de diciembre de 2021, en Las Manchas, La Palma, (España).

La Unidad Militar de Emergencias fue creada para que el Gobierno de España contara con medios propios con los que intervenir y apoyar a medios civiles frente a incendios forestales, inundaciones y grandes nevadas.

En los últimos años, la UME se ha tenido que enfrentar a nuevos fenómenos. En marzo de 2020 fue la primera unidad militar en ser desplegada cuando el Gobierno declaró el estado de alarma y ordenó el confinamiento general de la población en los domicilios por la pandemia de coronavirus. Durante meses intervino en residencias de ancianos, desinfectando espacios, y se hizo cargo de morgues, entre otras muchas tareas.

En septiembre de 2021 sumó otra nueva especialización. Sus militares fueron enviados a la isla de La Palma para ayudar a los vecinos que fueron desalojados por la erupción del volcán de Cumbre Vieja, y han pasado meses quitando ceniza y trabajando entre lava del volcán.

Ambas experiencias han sido ya incorporadas a la Escuela Militar de Emergencias, integrada en la UME. Este centro de formación imparte un Curso de Gestión de Catástrofes, que ya suma la novena edición.

La fase presencial de este curso incluye conferencias, clases magistrales, debates, talleres y ejercicios prácticos en los que los alumnos estudian un temario actualizado ya con las lecciones aprendidas en las últimas intervenciones de la UME, como son las de la pandemia del coronavirus y la erupción volcánica de La Palma.

Un total de 53 alumnos siguen este curso, en el que reciben las competencias necesarias para su integración en la dirección operativa de una emergencia.

Son tanto civiles como militares. Hay oficiales de la UME y del resto de las Fuerzas Armadas, desde el empleo de comandante al de coronel; miembros de la Guardia Civil, bomberos y efectivos de Protección Civil de distintas provincias, así como directivos de instituciones públicas y privadas.

También asisten alumnos, incluidos militares, de otros países: Portugal, Brasil, Perú, República Dominicana y Mauritania.

En la fase presencial del curso, después de cuatro meses a distancia, visitan las instalaciones de la UME y el Centro de Coordinación y Control del 112 de la Comunidad de Madrid.

 

No había un plan como ‘Balmis’

El entonces comandante del Mando de Operaciones reconoció en 2020 que las Fuerzas Armadas no tenían un plan para una crisis sanitaria de la magnitud del Covid-19. Existía un plan para una pandemia, como la del ébola, y a partir de ahí se preparó la ‘Operación Balmis’, en la que la UME tuvo un papel de vanguardia.

Cuando concluyó la ‘Operación Balmis’, el Mando de Operaciones, cada ejército y la UME se afanaron en recopilar las “lecciones aprendidas” de un despliegue inédito de miles de militares por toda España durante tres meses, realizando todo tipo de funciones en apoyo o sustitución de las autoridades civiles.

También la erupción del volcán de La Palma supuso una novedad, y obligó a la UME a aprender sobre la marcha técnicas que sólo había practicado en algunos simulacros. La retirada de cenizas y el uso de drones fueron dos de esas lecciones aprendidas.

La Unidad Militar de Emergencias está también preparada o ha intervenido ante otras catástrofes además de las citadas: terremotos, derrumbes, incidentes nucleares, biológicos y químicos... 

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