Denuncias de los lectores

“Festival” Aéreo de Torre del Mar, evento de mal gusto, derrochador, peligroso y contaminante

Contaminación.
photo_camera Contaminación.

¿Quién se lo podía imaginar?, que 2020 empatara con 2016 como año más cálido registrado en el mundo. 2020 marcó el final de la década más cálida desde que hay estadísticas mientras, las concentraciones de CO2 continúan aumentando.

¿Quién se lo podía imaginar?, que se iniciara 2021 con la borrasca Filomena, que llegó a teñir de blanco los campos y ciudades de prácticamente todo el Estado español. Fue el temporal más intenso de los últimos 50 años dejando al menos cuatro muertos, un gran caos en múltiples ciudades, además del cierre de Barajas, decenas de vías colapsadas y conductores bloqueados.

¿Quién se lo podía imaginar?, que se hayan registrado más de 400 fallecidos relacionados con la ola de calor que han padeciendo en Estados Unidas y Canadá, debido a las altas temperaturas que han superado los 50 grados centígrados en Lytton, localidad ubicada en la provincia canadiense de Columbia Británica. La gente ha sufrido mucho. El cambio climático está impulsando una peligrosa confluencia de calor extremo y sequía prolongada. Estamos viendo incendios forestales de mayor intensidad que se mueven con más velocidad y duran mucho más que los meses tradicionales", declaró el presidente Joe Biden al respecto.

¿Quién se lo podía imaginar?, Siberia arde: la última ola de calor alcanza los 48°C y demuestra los estragos de la emergencia climática en el Ártico. La que alguna vez fue la región más fría del mundo se está calentando rápidamente: las imágenes satelitales revelan que la temperatura alcanza picos similares a la del desierto de la península arábiga. En Arabia Saudí, la temperatura promedio en verano es de 42ºC. Para un país cuyo ecosistema principal es el desierto, esta cifra podría no ser tan sorprendente. Del otro lado del mundo, un fenómeno desatado por la crisis climática global está haciendo que la temperatura en Siberia tenga picos de 48ºC —a pesar de que la región está cubierta casi por completo de nieve durante meses.

¿Quién se lo podía imaginar?, que las intensas nevadas y las temperaturas mínimas extremas son perfectamente compatibles con el calentamiento global. Pocas veces ha habido tanto consenso entre la comunidad investigadora de todo el planeta sobre un asunto: la Tierra se está calentando. El ascenso de la temperatura media global es algo que se aprecia en el clima, no en el tiempo, que son conceptos diferentes. Y para aquellos que dudan, el programa Copernicus de Cambio Climático de la Unión Europea informó que el 2020 fue el año más cálido en el viejo continente y a nivel global empató con el 2016, que ostentaba el récord hasta ahora en solitario. Se cierra, además, la década más calurosa desde que existen registros.

¿Quién se lo podía imaginar?, que en la rica y opulenta Centroeuropa, murieran más 200 personas debido a las inundaciones provocadas por el cambio climático y la mano del hombre. Los expertos creen que estos fenómenos serán cada vez más frecuentes por el calentamiento global. Tampoco se pueden desvincular del calentamiento global los incendios en Siberia o el temporal Filomena, que provocó intensas nevadas en España el pasado mes de enero. El cambio climático debilita la corriente del Golfo de México, y cuando pasa esto hay un montón de calor que se tiene que transmitir por la atmósfera, esto provoca una distribución aleatoria del calor que es lo que está en la base de fenómenos climáticos “sin precedentes”, como las inundaciones en Europa Central, la ola de calor en Norteamérica y Canadá o las altas temperaturas en Escandinavia, a cualquiera le puede tocar es como una “ruleta rusa”.

¿Quién se lo podía imaginar?, cada día son menos los que abiertamente se atreven a negar el cambio climático, que como todos sabemos uno de sus principales impulsores son los gases que producen el efecto invernadero entre los que se encuentra el CO2, los óxidos de nitrógeno (NOx), etc.

¿Quién se lo podía imaginar?, que el colectivo más peligroso de negacionistas del cambio climático, no son los que abiertamente niegan su existencia, sino aquellos que legislan y actúan como si no existiera. Entre estos “negacionistas silenciosos” del cambio climático se encuentra el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Vélez-Málaga, que por quinto año nos quiere atormentar, durante unos días, organizando un evento de mal gusto, muy costoso y contaminante, exhibiendo instrumentos que han sido diseñados para la muerte y la destrucción, además de impulsores del cambio climático. Porque las emisiones de la aviación, comercial y militar, contribuyen notablemente al aumento del efecto invernadero. Esto se debe principalmente al dióxido de carbono (CO2) y a los (NOx) producido por la combustión del jet fuel (queroseno), representando la aviación entre el 2% y el 3% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

¿Quién se lo podía imaginar?, que nuestros “negacionistas silenciosos”, año tras año miren para otro lado, derrochando nuestros impuestos, y contribuyendo innecesariamente a ese calentamiento global, y en lugar de actuar como sugiere con su advertencia la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien pide "avanzar en una economía más limpia, sana y sostenible", nuestros políticos de Vélez-Málaga, no solo nos atormentan con las exhibición de instrumentos de muerte y destrucción, sino que además, lapidan nuestros impuestos con esta actividad contaminante y de mal gusto, en lugar de invertir esos casi dos millones que se han gastado en las cuatro ediciones anteriores en una economía limpia, sana y sostenible, como por ejemplo, en la mejora de los carriles bici en todo el municipio.

 
La ruleta rusa, ya nos está apuntando con la sequía como si se tratara de la “espada de Damocles”, o puede que algún día se pare frente a nuestras costas, o nos llegue en forma de granizo, o grandes inundaciones como las de Centroeuropa, o con una ola de frío siberiano que congele nuestros aguacates y mangos, o en forma de ola de calor que los “achicharre”, pues de ilusos sería pensar que las desgracias son siempre para los demás, entonces, ese día, probablemente nuestros “negacionistas silenciosos” saldrán diciendo, ¿Quién se lo podía imaginar?, pero es obvio, que quien “siembra vientos recoge tempestades”, y eso es lo que está haciendo el Ayuntamiento de Vélez-Málaga.

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