Dinero

No ha sabido contrarrestar las promesas utópicas del independentismo

Advertencia a España en Davos: “No dejéis que en Cataluña se engañe a la gente como hizo Podemos”

De Guindos, Ana Botín, FG, Sánchez Galán... recibieron este mensaje en reuniones discretas con grandes inversores internacionales

Felipe VI, en Davos con el presidente de Lim Boon Heng, presidente del fondo de inversión Temasek Holdings.
photo_cameraFelipe VI, en Davos con el presidente de Lim Boon Heng, presidente del fondo de inversión Temasek Holdings.

La reacción internacional a la puesta en escena de Carles Puigdemont, obligando al Gobierno de España a frenar por adelantado una investidura fuera del Parlament, se visualizó este fin de semana en el Foro Económico Mundial de Davos. Y la recibieron, en primera persona, el rey, el ministro de Economía y los principales ejecutivos del país.

Según ha sabido El Confidencial Digital a través de miembros de la delegación española presentes en los últimos días en Davos, los presidentes del Santander, BBVA e Iberdrola mantuvieron apartes, en privado, con máximos ejecutivos de los principales fondos y bancos de inversión extranjeros, como Goldman Sachs, Blackrock y Bridgewater.

También participó en algunos de esos encuentros reservados, el propio Felipe VI, acompañado por el ministro Luis de Guindos.

Los independentistas vuelven al Gobierno

Estos líderes mundiales les mostraron sin rodeos su enorme inquietud por los peligros que, desde su punto de vista, puede acarrear que el independentismo vuelva a tener opciones de Gobierno en Cataluña.

No solo para España. Temen que el fenómeno se acabe trasladando a otros territorios de Europa y, como consecuencia, aumente la fragmentación y la inestabilidad en el continente.

“No se puede dejar todo en manos de la gente”

Ante este escenario, altos ejecutivos, especialmente de fondos norteamericanos, reprendieron a los directivos españoles porque “no se puede dejar sólo en manos de los ciudadanos la elección de los dirigentes en unas elecciones”.

Es decir, sin desarrollar antes “una labor de explicación y de pedagogía hacia los catalanes sobre qué futuro real les aguarda si Carles Puigdemont vuelve a gobernar”.

Consideran que “confiar, sin más, en el buen hacer de la ciudadanía no ayuda a despejar las dudas sobre la estabilidad a corto plazo”.

Les reprocharon que no habían sido capaces de explicar a la población que “lo responsable es votar a políticos que se muestren decididos a actuar respetando las leyes”. Hacerles ver que es necesario respaldar, en definitiva, un programa político que garantice la estabilidad política y el cumplimiento del Estado de Derecho.

Promesas de futuros imposibles a los votantes

Les recordaron también que los mismos representantes de la delegación española que se habían mostrado “convencidos”, hace sólo tres años, de que los españoles iban a poner el Gobierno en manos de dirigentes que asegurasen la estabilidad política, entre otras cosas para no amenazar la recuperación económica del país, se equivocaron estrepitosamente entonces en sus análisis sobre Podemos.

La élite de Davos concluía: “han tenido que pasar dos años para que el partido se haya ido desinflando al darse cuenta los votantes de que su proyecto está lleno de promesas sobre futuros imposibles”.

“No dejéis que en Cataluña se engañe a la gente”

Una labor que los grandes inversores internacionales consideran que “todavía está por hacer en Cataluña con los independentistas”.

En otras palabras, han trasladado a algunos de los principales ejecutivos del país que “España no ha conseguido evitar que se engañe otra vez a los votantes con unos paraísos imposibles tras la secesión”.

Es un fallo, no obstante, que concluyen que “aún se está a tiempo de corregir si se explican mejor las cosas”.

Lo atribuyen fundamentalmente, igual que entonces con el auge de Podemos, “a la pasividad de las autoridades y los agentes económicos, pero también a la toma de decisiones que dieron entonces alas al populismo... y ahora al independentismo”.

Un mensaje, alto y claro, que ha sido recibido por la élite del poder en España congregada la semana pasada en la ciudad suiza.

Sólo han calmado la incertidumbre momentánea

El desafío independentista en Cataluña ha pasado de ser un problema interno de España a ocupar un espacio preferente en la agenda de riesgos que preocupa a nivel global a los asistentes al Foro Económico Mundial. El Gobierno era consciente y trabajó previamente para lanzar un mensaje optimista a los líderes que se daban cita en Davos.

Sin embargo, después de escuchar las explicaciones sobre el futuro de Cataluña, en boca incluso de Felipe VI, estos altos ejecutivos “no saben ya a qué atenerse en relación a España”. Este es el motivo por el que, reconocen en privado, “están paralizando importantes inversiones en la región y en el conjunto del país”.

Algunos de los líderes mundiales confesaron también en estos círculos reducidos “estar decepcionados con España”. Consideran que las explicaciones dadas por Luis de Guindos, Ana Botín, Francisco González e Ignacio Sánchez Galán, “pretenden sólo calmar la incertidumbre momentánea de los grandes inversores”.