Dinero

Presentó los resultados de su primer ejercicio completo

Ana Botín cumple con su promesa de sacar la política del ‘nuevo Santander’

Evitó hablar de la gestión económica del Gobierno, Rajoy, Pablo Iglesias y Podemos. Recuperó el rojo corporativo

Ana Botín presenta los resultados del Banco Santander.
photo_camera Ana Botín presenta los resultados del Banco Santander.

No era tampoco esta vez una presentación de resultados cualquiera. Después del estreno oficial de Ana Botín como presidenta del Santander el año pasado, este miércoles le correspondía defender las primeras cuentas de un ejercicio completo al frente del banco.

Los resultados de la entidad reflejan un incremento del margen financiero, que crece un 8,9%, hasta los 32.189 millones de euros; del margen bruto, que aumenta un 6,2%, hasta los 45.272 millones; y del beneficio atribuido ordinario, que sube un 12,9%, hasta los 6.566 millones, aunque queda mermado hasta los 5.966 millones netos una vez descontadas las plusvalias y los saneamientos no recurrentes.

Rehuye las preguntas sobre política y Podemos

La presidenta del Santander centró su discurso más en la estrategia y las cifras del banco, que en el escenario político y económico del país. Se limitó a decir que “la mejora de la situación en España está basada en reformas estructurales” y alabó la labor de los españoles “que llevan muchos años sufriendo la crisis”.

Advirtió también que “hasta que no baje el paro no podemos hablar de haber superado la crisis”. Pero ni una sola mención a la gestión económica del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

La estrecha, e indiscriminada, relación de su padre con el poder fue una de sus principales particularidades. Su apoyo al Gobierno de cualquier color era incondicional: de Felipe González a Zapatero, y aunque más tímidamente también al de Rajoy, cuando le llamó en los últimos años al saneamiento del sector financiero.

Por su parte, Ana Botín no se mostró especialmente cómoda en las preguntas sobre la situación que atraviesa el país, lo que confirma su promesa de apartar a la entidad de la política porque “aquí estamos para gestionar y sacar adelante el banco”.

Por ejemplo, cuando se le cuestionó sobre si la incertidumbre política en España podía paralizar las inversiones, o sobre las relaciones del banco con Podemos. A la primera cuestión, contestó que “la incertidumbre no ayuda a la economía. Y el teléfono suena menos que hace dos meses para comprarnos activos”, aseguró.

Sobre una reunión o una conversación con Pablo Iglesias, líder de Podemos, Botín prefirió eludir la pregunta y no aclarar si ha hablado o no con él o con el partido. Esta misma cuestión ya se le trasladó a la presidenta del Santander el año pasado y la zanjó rápidamente: No nos hemos reunido con ellos, al menos que yo sepa”.

Tampoco quiso entrar a valorar las últimas declaraciones recogidas en el nuevo libro del ex Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en las que acusa al Gobierno del PP de “aterrorizar a los mercados y hacer inevitable el rescate bancario”. “No comment”, respondió tajante a este asunto.

El rojo vuelve a estar de moda en el Santander

Tras su llegada a la sede de Boadilla hace poco más de un año, los cambios respecto a la anterior etapa se han podido volver a comprobar este miércoles en la presentación de resultados, con una puesta en escena muy distinta.

 

Los llamativos fondos rojos que rodeaban a Emilio Botín y a su consejero delegado en este tipo de eventos se han sustituido por decorados más luminosos, donde el color corporativo de la entidad ya no es el predominante, sino que lo es más el blanco.

Aunque Ana Botín tampoco se dejó ver con un pañuelo al cuello, algo que sí era habitual en su etapa en Londres, el color rojo -que parecía haber llegado a su fin el año pasado- triunfó entre los directivos y miembros del consejo. Volvió a predominar en las corbatas de la mayoría de los altos ejecutivos del banco, como en tiempos de su padre.

Dejó claro ya, nada más aterrizar en Madrid, que el rojo iba a continuar siendo el color corporativo porque “es bueno para el banco”. Pero en el sector se ha especulado en alguna ocasión con la posibilidad de un cambio hacia el verde para esta nueva etapa.

Otras anécdotas del nuevo estilo de Ana Botín

La primera presentación de resultados de un ejercicio completo de Ana Botín como presidenta dejó también estas otras notas curiosas:

-- Durante su discurso, mostró un rostro serio, aunque se le vio mucho más segura de sí misma que en su entreno del año pasado.

-- Recurrió, en varias ocasiones, a tecnicismos financieros en inglés, como “simple, personal and fair” (simple, personal y justo). Una manera más de reivindicar, a través del nuevo lema del banco, de donde viene y del estilo anglosajón que quiere darle a la entidad.

-- Mientras escuchó la presentación del consejero delegado, José Antonio Álvarez, estuvo más sonrientemiraba fijamente al auditorio y se le vio muy pendiente en todo momento del teléfono móvil.

-- Los reporteros gráficos no dejaron de fotografiarle en todo el acto.

-- A diferencia del año pasado, acudió esta vez a la rueda de prensa con numerosos papeles y administró como en la anterior ocasión los turnos de preguntas.

-- A pesar de que se le vio algo nerviosa y tensa al comienzo del coloquio, se esforzó en ser cercana, se sorprendió por la cantidad de preguntas que iban surgiendo (algo no tan habitual en Londres) y acabó manteniendo una charla informal con los periodistas, precisamente sobre su cuenta 1,2,3, antes de abandonar la sala.

-- Y es que una de las anécdotas de la presentación tuvo como protagonista a la propia Ana Botín y al producto estrella que lanzó a mediados del año pasado en España.

Admitió que hasta octubre Santander España no era su banco principal. La banquera, por su pasado como presidenta de Banesto y como consejera delegada de la filial del grupo en Reino Unido, realizaba su operativa habitual con estas dos entidades, según precisaron después fuentes de la entidad.

Detalló también que hasta entonces no cumplía con los requisitos necesarios para recibir acciones del banco por la suscripción de la “Cuenta 1, 2, 3”, para lo que se necesita tener recibos domiciliados, pero aseguró que ya tiene todos “los pagos y los cobros” con la entidad que preside.

Unas revelaciones que dejaron atónitos a la decena de directivos que le arropaban desde la primera fila, como Matías Rodríguez Inciarte, Jaime Pérez Renovales o Rami Aboukhair. Y al propio consejero delegado, José Antonio Álvarez, quien se encontraba a su lado.

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