Dinero

Otro agujero para Fomento

A Ana Pastor le hacen falta 250 millones para acabar la A-32 de Andalucía

Tres funcionarios del ministerio están desbordados para atender a casi 5.000 afectados por la expropiación de sus tierras

Ana Pastor.
photo_camera Ana Pastor.

Caos absoluto en Fomento. Al ministerio le hacen falta 250 millones para pagar las expropiaciones de más de 5.000 fincas en Jaén y Granada y poder acabar así sin sobresaltos las obras de la A-32, que unirá Jaén con Albacete y acercara a Andalucía con el Levante español a través de la construcción de 225 nuevos kilómetros.

Sin embargo, aunque en diciembre se ha reanudado la obra en algunos tramos después de meses de estar todo parado, las expropiaciones siguen congeladas porque no hay dinero para contratar a una empresa que realice esos trabajos, que requieren sin duda de una formación financiera para negociar los precios de las tierras arrebatadas a 5.000 ciudadanos andaluces y de mucho trabajo burocrático. 

Según denuncian los implicados, el caos es total en la delegación de Andalucía de Fomento. “Sólo hay tres funcionarios para atender a todos los expropiados. No nos dan una solución y algunos llevamos así muchos años: no podemos trabajar la tierra porque nos la quitaron y cortaron los olivos, pero tampoco nos pagan por esas tierras”, explican.

Flagrante incumplimiento

La propia delegación de Andalucía ha enviado un escrito a Ana Pastor en la que solicita que destine 300.000 euros a contratar una empresa externa para que agilice todas las expropiaciones. En eses escrito, incluso se reconoce que la situación generada “está llevando a la ruina a muchos ciudadanos” por el “flagrante incumplimiento de las obligaciones de la Administración”.

“Desde mayo de 2012 que se rompió el contrato con Peyco no se ha avanzado nada o muy poco en este tema”, asegura Álvaro Porrero, uno de los abogados de los varios expropiados. “Nos dicen que en breve se contratará a una empresa para que haga las negociaciones y valore los terrenos, pero no llega”, insiste.

La obra total de esta autovía costará unos 825 millones de euros y lleva años de retraso por la falta de presupuesto. La imagen en la zona es de carreteras con obras paradas, trastornos para los ciudadanos y gastos en intereses de demora para el Gobierno que se estiman en cuatro millones al año sólo de las expropiaciones aún no pagadas y ya negociadas.

La situación es rocambolesca para los ciudadanos afectados. La mayoría de estas expropiaciones se hicieron en 2010. Sin embargo, en mayo, acuciado por la crisis y la presión internacional para que hiciera recortes, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero acordó la no disponibilidad de créditos de los Presupuestos Generales del Estado de 2010, además de poner en marcha el Plan de Revisión del Gasto del Estado 2010-2013.

Único medio de vida

Eso fue un golpe mortal para miles de personas que ya habían perdido sus tierras para hacer la obra. Incluso las constructoras entraron en las tierras arrancando los olivos para presionar así al Gobierno para que no parara la construcción. Sin embargo, el dinero dejó de llegar, la obra se paró, las indemnizaciones se pararon y las negociaciones para calcular el precio de las tierras expropiadas, también.

Resultado: obra parada, 5.000 ciudadanos andaluces sin tierras para trabajar y sin haber recibido el dinero de la expropiación. “Se trata de gente humilde que necesitaba esas tierras para vivir”, dice su abogado. Hecho que corrobora la delegación de Fomento de Andalucía: “Han visto como se les ocupaban sus fincas, como se les han talado sus olivos, derruido sus invernaderos y sus casas, sin que ni siquiera se les haya podido valorar la expropiación, por lo que no pueden negociar con la banca un adelanto sobre el justiprecio y no pueden tampoco reponer los bienes expropiados, que en muchos casos supone su único medio de vida”.

Fomento por su parte asegura que poco a poco y conforme la situación económica se lo permite va adelantando las obras para terminar la carretera y solucionando los problemas de los expropiados. Éstos dicen que todo sigue igual.

Se trata de otro problema para Ana Pastor, además de los que ya tiene con las autopistas de peaje de Madrid, que están en quiebra y que está negociando con los dueños un 'rescate' que permita que el coste no lo asuman el Estado.

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