Dinero

¿Balanzas fiscales? Los servicios de estudios de banca y patronales los han suprimido para no dar munición a las reivindicaciones de los partidos nacionalistas

La Generalitat de Cataluña esgrime el déficit fiscal como argumento para reivindicar un pacto fiscal y la independencia. Sin embargo, los servicios de estudios más solventes de la banca y las patronales consideran esos estudios poco fiables y muy manipulables. Y se resisten a hacerlos para no proporcionar más argumentos a los nacionalismos.

Ningún servicio de estudios de primera fila hace ya balanzas fiscales para medir las relaciones entre las autonomías y el gobierno central.

Fuentes técnicas consultadas por El Confidencial Digital explican que en España no existe clima de consenso académico y neutralidad, como en Alemania o Estados Unidos, países con tradición en la elaboración de esta herramienta de contabilidad. En estos dos países, los lánder y los estados hacen "contabilidad leal y profesional" y no para uso político.

El trabajo de Julio Alcaide

Las balanzas fiscales, que fueron implantadas en España por FUNCAS (el servicio de estudios de las cajas de ahorro) en los años 80, han sido suprimidas de los catálogos de investigación y publicación de todos los servicios de estudios de primer nivel.

Medios cercanos a FUNCAS han señalado a ECD que "las balanzas fiscales no son una herramienta de investigación: son un arma política. Carecen de un sistema de imputación de ingresos y gastos aceptado por la comunidad científica. Sus resultados son siempre sesgados, o sospechosos, según el método que se emplee."

Julio Alcaide, padre de la estadística española, publicó en FUNCAS la primera balanza fiscal regional de España a mediados de los 80 y, ante el revuelo que se organizó, decidió no volver a publicarlas.

Las críticas más feroces, vinieron de los partidos nacionalistas y de expertos vinculados a esos partidos. Esas críticas hicieron caso omiso de que el estudio reconocía el déficit fiscal de las comunidades ricas. La crítica más habitual fue que su metodología no era correcta y por tanto no afloraba un déficit fiscal suficiente.

El trabajo del Instituto de Estudios Fiscales

Posteriormente, Antoni Castells, conseller de Economía del tripartido catalán, pidió al gobierno socialista que se publicaran las balanzas fiscales. Zapatero cayó en la trampa y encargó el estudio al Instituto de Estudios Fiscales. Se publicó en 2006, y a partir de ahí empezó la reivindicación catalana de un nuevo modelo de financiación. Las balanzas fiscales habían pasado, de objeto de investigación, a munición política.

Actualmente, ni los servicios de estudios de la gran banca, ni de las cajas de ahorro, ni de las patronales, incluyen en su panel de investigación las balanzas fiscales. Dejaron de hacerlas a raíz de la ofensiva catalana. Desde entonces, solo en Cataluña, y por medios siempre del nacionalismo, se ha seguido haciendo este ejercicio de econometría, con lo que sólo se publican las que vienen de esos ámbitos.

Ni siquiera el Instituto de Estudios Económicos, ni el Círculo de Empresarios, alejados de la batalla política, tienen en su catálogo habitual esta área de estudio, que consideran politizado.

El IEE tiene los medios personales y técnicos para hacerlo, igual que FUNCAS, pero esos servicios de estudios no tocarán esta materia mientras sea "campo de batalla política y de manipulación partidaria", según fuentes de los mismos.

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