Dinero

Tras la polémica con Coca-Cola, Nestlé y Danone

Ikea cede a las presiones indirectas de la Generalitat y etiquetará en catalán

Acaba de traducir su página web. Está cambiando también la rotulación de los carteles y la información de los productos expuestos en todas sus tiendas de Cataluña

Tienda de Ikea.
photo_cameraTienda de Ikea.

La polémica de Coca Cola, Nestlé y Danone con el etiquetado en catalán se extiende a otras marcas con negocio en Cataluña. Ahora, le ha tocado el turno a Ikea. Pero la multinacional, a diferencia de las otras compañías, no cierra la puerta en redondo a rotular más adelante sus productos en esa lengua.

Tal y cómo se contó en ECD, las plataformas catalanistas intensificaron su ofensiva sobre el uso del catalán a raíz de la nueva promoción que lanzó Coca Cola este mes de octubre que incluye en las latas algunos de los nombres propios más comunes de España. Nombres también en catalán, como Jordi, Anna, Montserrat, Josep…

La compañía de bebidas, sin embargo, no tiene ninguna intención de traducir su etiquetado al catalán. El hecho de que haya decidido apostar por incluir nombres en catalán no se va a extender al resto de la información que contienen las latas (ingredientes, composición, etc.).

Danone y Nestlé tampoco van a ceder a las presiones catalanistas. Argumentan que sus plantas están repartidas por toda España y por tanto en el momento de la producción desconocen el destino que finalmente tendrán sus productos. Esto les lleva a diseñar una etiqueta estándar para cualquier territorio del país utilizando el castellano como idioma.

Ikea escucha las reivindicaciones

Pues bien. Según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes empresariales catalanas, Ikea, por contra, sí está dispuesto a atender las reclamaciones sobre el idioma que ha recibido. Proceden de los sectores del catalanismo más radical, y de forma indirecta por la Generalitat.

Fuentes de la compañía confirman el compromiso de Ikea con Cataluña. Se manifiesta, por ejemplo, en sus dos centros de distribución ubicados en Valls (Tarragona).

En este sentido, en la multinacional explican que se muestran abiertos a adaptarse a los clientes de los territorios en los que están presentes, y de ahí los cambios que está aplicando para cumplir con la política lingüística dictada por la Generalitat.

Recuerdan que el catálogo de la empresa se lleva editando en catalán desde 2006. Los últimos pasos han sido la traducción de la web y de la información de consulta de los productos. Más adelante, no se descarta también el catalán en el etiquetado.

Subvenciones de la Generalitat

En las empresas afectadas han identificado a varias organizaciones catalanistas que están detrás de estas campañas contra sus marcas. Proceden de los sectores del catalanismo más radical, y de forma indirecta por la Generalitat. Entre ellas destacan la participación de la Plataforma per la Llengua.

Esta asociación se define como una organización no gubernamental, creada en 1993, para garantizar la presencia de la lengua catalana en todos los ámbitos.

Sin embargo, en las multinacionales que sufren estas presiones no pasan por alto que esta plataforma lleva recibiendo una subvención directa de la Generalitat de 36.000 euros anuales desde 2006. Y algo semejante ocurre con otras instancias nacionalistas implicadas en la campaña.

Código de Consumo catalán

El artículo 128.1 del Código de Consumo de Cataluña establece que los consumidores tienen derecho a recibir en catalán “las informaciones necesarias para el consumo, uso y manejo adecuados de los bienes y servicios […] y, especialmente, los datos obligatorios relacionados directamente con la salvaguardia de la salud y la seguridad”.

Según las fuentes consultadas, es el argumento que están utilizando en las últimas semanas estas organizaciones catalanistas para presionar a importantes multinacionales con negocio en Cataluña (Coca-Cola, Nestlé, Danone...), bajo la acusación de que están incumpliendo la normativa.

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