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Miguel Blesa: “Me he podido equivocar, pero no he cometido ningún delito”. El ex presidente de Caja Madrid se ha aislado en casa de un familiar tras salir de la cárcel

Miguel Blesa, que abandonó la cárcel madrileña de Soto del Real el viernes, tras depositar una fianza de 2,5 millones, ha permanecido desde entonces, durante todo el fin de semana, encerrado en el domicilio de un familiar cercano, para aislarse de la expectación mediática que ha generado su procesamiento. Sostiene que no ha cometido ningún delito.

El Confidencial Digital ha podido hablar con personas de la máxima confianza de Miguel Blesa, que relatan cómo ha vivido el ex presidente de Caja de Madrid las horas posteriores a su salida de prisión.

A partir de esas fuentes, puede revelar algunas de las confesiones del ex banquero en las conversaciones privadas, en su mayoría por teléfono, que está manteniendo con los más íntimos en los últimos días.

“No he cometido ningún delito”

Según esas fuentes, Miguel Blesa insiste ante los suyos en su inocencia. “Me he podido equivocar, pero no he cometido ningún delito”, afirma.

Y añade: “De otra manera, tendrían que estar en la cárcel la mitad de la élite financiera y empresarial española”.

Aseguran en su entorno que el ex presidente de Caja Madrid afirma que “tiene la conciencia muy tranquila” por su actuación al frente de la segunda mayor caja de ahorros española.

Considera, en concreto, que los 14 años como primer ejecutivo de la entidad, entre 1996 y 2010, están perfectamente auditados por el Banco de España, a pesar de que también reconoce en privado alguno de los escándalos que saltaron durante su etapa, como el de los 1.000 millones en la inmobiliaria Martinsa-Fadesa.

Aislado en casa de un familiar

Las fuentes a las que ha tenido acceso ECD explican que Miguel Blesa ha decidido refugiarse en casa de un familiar cercano, para así aislarse complemente de todas las informaciones que giran en torno a su procesamiento en estos últimos días.

Incluso, el ex presidente de Caja Madrid no está leyendo la prensa, ni viendo las portadas de los periódicos, en los que ha sido el protagonista indiscutible durante el fin de semana. “Está aislado y tranquilo. No quiere saber nada de lo que se publica”, explican las fuentes cercanas.

Busca también -alojándose fuera de su casa- evitar a las cámaras de televisión y fotógrafos que se encuentran haciendo guardia desde el viernes a las puertas de su domicilio madrileño en la carretera de La Coruña, al norte de la capital.

Llamadas de apoyo

Blesa está recibiendo llamadas de representantes del mundo de los negocios, entre ellos banqueros, presidentes de grandes empresas y altos cargos políticos, según revelan en su entorno.

La mayoría de estas personalidades son amistades que forjó durante su etapa en la presidencia de Caja Madrid, que ahora le están dando su apoyo en un momento judicial complicado para el ex banquero.

Sorprendido por el auto del juez

Fuentes de su entorno comentan también que Blesa cree que el titular del juzgado de instrucción número 9 de Madrid, el juez Elpidio José Silva, ha actuado con “falta de objetividad” y que se ha comportado como denunciante, en lugar de ceñirse al trabajo de instrucción de la causa.

La defensa del ex presidente de Caja Madrid ha recusado al magistrado, por entender que el juez ha mostrado una “enemistad clara y manifiesta” contra Blesa, por cuanto, en el auto por el que le citó a declarar, valoraba su gestión al frente de la entidad como “nefasta” aun antes de escuchar su testimonio.

Un auto que, además, ha sorprendido también en ámbitos judiciales y a importantes directivos financieros.

No hay una batalla política detrás

Lo que sí tiene claro Blesa, y así lo ha afirmado en las conversaciones privadas que ha mantenido, es que detrás de su procesamiento no hay ahora ninguna batalla política.

Considera que Bankia ya no provoca ningún rendimiento político. Es una entidad nacionalizada por el Estado, por lo que carece de sentido una operación como la que le descabalgó de la presidencia en 2010.

Una sonada batalla que enfrentó a Esperanza Aguirre –cuyo candidato para la presidencia de la caja era Ignacio González- y Alberto Ruiz Gallardón, con Aznar en la sombra –que apoyaban a Blesa-.

Al final, Rajoy tuvo que mediar y propuso a Rodrigo Rato, quien dirigió la entidad hasta el año pasado.

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