Dinero

48 horas de duras negociaciones

Moncloa medió con PSA-Peugeot para retirar la amenaza de 3.000 despidos en Opel Figueruelas

Trasladó a la cúpula de la multinacional en Francia que era recomendable rebajar la tensión para que los trabajadores pudieran aceptar sacrificios salariales

Línea de producción de Opel Figueruelas.
photo_cameraLínea de producción de Opel Figueruelas.

Los nuevos propietarios de Opel, PSA, acababan de comunicar al comité de empresa de la fábrica de Figueruelas, en una reunión urgente, que suspendían las inversiones previstas para fabricar el nuevo Corsa por el bloqueo en la negociación del convenio colectivo. La intervención del Gobierno se produjo ante la gravedad de la situación.

Ante este escenario de máxima incertidumbre, Moncloa decidió que debía implicarse y que no debía permitir ningún movimiento, y mucho menos precipitado, que pudiera poner en peligro alrededor de 3.000 empleos de Opel en la planta zaragozana.

Entre las principales inversiones amenazadas se encontraba la fabricación del Opel Corsa en Figueruelas. En la planta trabajan alrededor de 5.500 personasa las que hay que sumar casi 25.000 empleados auxiliares.

Entonces, el Gobierno tuvo en cuenta que la fabricación del Corsa supone más de la mitad de la carga de trabajo de la factoría y que la multinacional francesa había comenzado a advertir también del traslado de la producción a otras instalaciones con menos costes laborales.

Recomendó a PSA “rebajar la tensión

Así, según ha sabido El Confidencial Digital, a través de fuentes con acceso a La Moncloa, la Oficina Económica del Presidente se puso en marcha, a toda velocidad, para iniciar conversaciones informales, entre el miércoles y el viernes de la semana pasada, con la cúpula de PSA en Francia. Todo parecía perdido en aquel momento.

La mediación consistió, concretamente, en transmitir a la alta dirección del grupo que era recomendable “rebajar la tensión y evitar el establecimiento de líneas rojas en la mesa de negociación”.

El Ejecutivo había tomado el anuncio lanzado por la dirección de la compañía, de cancelar las inversiones en Figueruelas, como un “mensaje amenazante”. Le dio la máxima credibilidad. No creyó en que fuera una simple advertencia.

Además, detectó riesgos no sólo para la planta aragonesa de Opel. La incertidumbre por los costes laborales podía amenazar con extenderse a otras factorías de firmas relevantes del sector del automóvil en España.

Retomar la negociación con límite de plazo

Tras 48 horas de mediación, PSA accedió a rebajar sus pretensiones. Comenzó a estar dispuesta a considerar las exigencias de los sindicatos si aceptaban los sacrificios salariales que planteaba. A cambio, dejó también abierta la posibilidad a Moncloa de mantener la factoría a pleno rendimiento en el futuro.

Esa retirada de la advertencia de deslocalización despejó a su vez la incertidumbre sobre los sindicatos, que empezaron también a tender la mano a Opel y a mostrarse receptivos a apretarse el cinturón.

Aún así, la dirección de PSA quiso imponer un ultimátum de cuatro días a los trabajadores de la planta de Figueruelas antes de volver a la mesa de negociación para intentar llegar a un pacto sobre el nuevo convenio laboral.

Un acuerdo que, finalmente, se ha conseguido cerrar este lunes, en el último minuto, con un recorte de costes salariales menor del previsto inicialmente.

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