Dinero

Moody’s, Standard & Poors y Fitch identifican las tres graves amenazas para la economía española: bancos, conflictividad social y modelo autonómico

El Gobierno ha descartado ya el rescate. Y se basa en que hay síntomas claros que muestran un cambio de tendencia en la visión que los inversores tienen de España. Sin embargo, las principales agencias de calificación (Moody's, Standard & Poors y Fitch) observan todavía con preocupación tres 'nubarrones' que lastran la economía española.

Según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes en contacto directo con las principales agencias internacionales, el diagnóstico de Moody’s, Standard & Poors y Fitch es claro: España todavía no ha abandonado algunos riesgos sistémicos graves para poder hablar de ‘brotes verdes’.

Hay datos tangibles, eso es cierto, que marcan un vuelco en la visión que los inversores tienen del país como, por ejemplo, el aumento de las exportaciones, el freno a la fuga de capitales o el éxito en las primeras subastas del Tesoro en 2013.

Sin embargo, las agencias de calificación observan todavía con incertidumbre tres aspectos clave de la economía española, que tampoco los inversores acaban de entender: 1) No se creen que los bancos españoles necesiten tan poco dinero; 2) El paro en España es visto como sinónimo de caos, anarquía y descontrol; 3) El modelo autonómico sigue sin solución.

Los bancos necesitan más dinero

Las fuentes a las que ha tenido acceso ECD explican que el principal aspecto que genera desconfianza entre las principales agencias internacionales, y se extiende también a los inversores extranjeros, es la cantidad de dinero solicitada por el Gobierno a la Unión Europea (52.375 millones de euros) para recapitalizar los bancos españoles.

Consideran que esa cifra “se queda sobradamente corta”. Concretamente, estas agencias han realizado una comparativa con las necesidades de capital que requirieron en su día los bancos irlandeses (350.000 millones). Ahora, las entidades españolas, por el momento, no han solicitado ni 60.000.

Esto supone una paradoja. Mientras que se debería ver como una buena noticia el hecho de que las necesidades de capital de la banca no sean demasiado elevadas, es un aspecto que les choca profundamente a las agencias e inversores, que no dan credibilidad a esa cifra y hace aumentar su incertidumbre.

No comprenden un 26% de paro

Según las fuentes consultadas, otro de los aspectos que las agencias mantienen en revisión con respecto a España es la evolución del paro. Desde fuera, es complicado entender cómo un país con una tasa de desempleo cercana al 26% puede mantener el orden y la calma.

En esas circunstancias, lo que las agencias de calificación se imaginan es una España sumida en la anarquía, el caos, el total descontrol… Una imagen que no les ayuda a mejorar notablemente su visión sobre el país.

Sin resolver el debate autonómico

En las principales agencias de calificación, según los analistas a los que ha tenido acceso ECD, tampoco se tiene claro cómo España va a llevar a cabo la consolidación fiscal que le exige Europa. Es un proceso que el país nunca ha hecho y supone todo un reto para el Gobierno.

Y la principal inquietud que les surge a los inversores es la falta de consenso, hasta el momento, entre si centralizar o descentralizar para conseguir este objetivo. Si a esto se le añaden, además, escenas de ruptura, como la que ven en el caso de Cataluña con respecto al resto de España, el desconcierto crece para las agencias internacionales.

Tres puntos fuertes de España

Sin embargo, las fuentes consultadas por este diario también destacan los puntos fuertes que las agencias de calificación han detectado en la economía española en los últimos meses. Son tres:

1) Han comenzado a darse cuenta que en España no solo hubo construcción, sino que han visto como las grandes compañías del Ibex se han ido internacionalizando con la crisis interna, y muchas pequeñas y medianas empresas también lo están intentando.

2) España tiene claro que quiere pertenecer a Europa. No hay un debate abierto ahora mismo en ese sentido, como está ocurriendo estos días en Reino Unido o el que puede haber en otros países europeos como Finlandia.

3) Saben que España es un país reformista por naturaleza y que se adapta al entorno y a las circunstancias de cada momento.

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