Dinero

La jornada de Rajoy: abandonó el Congreso y estuvo en contacto permanente con expertos

Mariano Rajoy vivió ayer uno de los peores días de su vida como presidente, viendo que la prima de riesgo no bajaba de los 540 puntos. Abandonó apresuradamente el Congreso de los Diputados tras su intervención en la sesión de control y marchó a su despacho del Palacio de la Moncloa, donde se encerró. Allí estuvo en contacto permanente con expertos y siguiendo la evolución de los mercados.

Según ha podido saber El Confidencial Digital, de fuentes del Gobierno, Rajoy decidió marcharse del Parlamento antes de lo previsto. Estaba alarmado por una prima de riesgo que no dejaba de acosar a España y quería conocer, de primera mano, la opinión de expertos y asesores de confianza ante una situación descontrolada.

No quiso hacer ninguna declaración a los periodistas durante su presencia en el Congreso, aunque se le vio acompañado permanente por el ministro Luis de Guindos, con quien compartió confidencias sin parar.

Entre otras cosas, según las fuentes consultadas, ambos estaban especialmente molestos con la información del Financial Times, que afirmaba que el BCE había rechazado el plan del Gobierno para recapitalizar Bankia con deuda pública española.

Mantuvo la agenda

Según fuentes del entorno de La Moncloa, el presidente del Gobierno no perdió la “serenidad” en toda la jornada. Y las informaciones que fue recibiendo consiguieron tranquilizarle algo más. Una de ellas, por ejemplo, que la prima de riesgo italiana también subía con fuerza, después de tener que pagar más por colocar su deuda, y se situaba en los 467 puntos básicos.

A media mañana, Rajoy consideró que era necesario que Luis de Guindos saliera a la palestra para lanzar un mensaje de tranquilidad. Así se lo transmitió al ministro de Economía, quien improvisó una declaración en el Congreso, con dos objetivos principales: desvincular las turbulencias en los mercados de la crisis de Bankia, y desviar el foco de atención hacia Grecia.

Mariano Rajoy mantuvo inalterada su agenda oficial. Almorzó en La Moncloa con el alcalde de Barcelona, Xavier Trías. No obstante, el presidente fue interrumpido durante la comida, en varias ocasiones, con informaciones sobre cómo iba evolucionando la prima de riesgo.

Por la tarde, continuó en su despacho de Moncloa, pendiente del cierre de las principales Bolsas europeas.

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