Dinero

A solo siete meses de las elecciones generales

Rajoy vuelve a abrir las puertas de La Moncloa a los grandes empresarios del Ibex

Zapatero les recibía habitualmente pero el nuevo Gobierno cortó las visitas. Orden a Álvaro Nadal: “Se acabó el tiempo de los informes. Ahora hay que hacer amigos”

Mariano Rajoy sabe que muchos de los empresarios del país no sienten ninguna simpatía hacia él. Y, por supuesto, conoce algunos movimientos que han protagonizado contra él alguno de los principales líderes empresariales. Faltan siete meses para las elecciones generales, y el presidente quiere ahora hacer amigos entre los grandes del Ibex, a los que se ha propuesto volver a abrir las puertas de La Moncloa.


Entre los grandes empresarios del país existe cierta unanimidad a la hora de criticar la actuación del Gobierno y del propio Rajoy. Le echan en cara, por ejemplo, que no está poniendo coto de modo eficaz al ascenso de formaciones contrarias a los intereses de las multinacionales, en referencia sobre todo a Podemos, que consideran “la gran amenaza”.

No hay visitas a La Moncloa

Cerrada a cal y canto. Era la mejor expresión para definir el estado de la Oficina Económica de Mariano Rajoy, en el complejo de La Moncloa, desde que comenzó la legislatura. Se limitaba a preparar informes y papeles para el presidente y por allí no pasaban los empresarios, a pesar de que no pocos lo solicitaban. La respuesta era el silencio o la indiferencia.

Esa situación está cambiando. Según ha sabido El Confidencial Digital, de fuentes con entrada en el Palacio de La Moncloa, el presidente ha ordenado a Álvaro Nadal que retome las visitas de los grandes empresarios a la Oficina Económica.

Se acabó el tiempo de los informes

La actividad del jefe de la Oficina, Álvaro Nadal, hasta este momento parecía calcada a la línea tecnócrata de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría: trabajo de mesa, de oficina, de “preparar muchos papeles al presidente”.

Ahora, según las fuentes a las que ha tenido acceso ECD, Rajoy considera que “se ha acabado el tiempo de los informes y hay que salir de la cueva”.

La orden a la Oficina Económica es, concretamente, mantener contacto asiduo con los empresarios, pulsar lo que opinan, y servir de antesala al propio Mariano Rajoy.

Ha llegado la hora de hacer amigos

La actitud mantenida por Álvaro Nadal hasta aquí puede resumirse diciendo que le había tocado ser duro con los empresarios, debido a que el país necesitaba importantes reformas cuando el PP llegó al Gobierno. Unas medidas que no iban a gustar a nadie.

Por eso, en lugar de una estrategia de 'amiguismo', se ha seguido la línea de mostrarse contundente, para que así los grandes empresarios aceptaran mejor luego los decretos leyes que ha ido aprobando el Gobierno y que afectaban a sus empresas. Y, a la vez, ni caso a los directivos que pretendían acudir a La Moncloa solo a pedir favores.

Este escenario también cambia. Según las fuentes consultadas, el presidente ha transmitido a Nadal que “ha llegado la hora de hacer amigos”. El trasfondo es que las elecciones generales se sitúan ya a solo siete meses.

Una única voz para asuntos clave

Los grandes empresarios venían también echando en falta poder negociar los asuntos fundamentales que afectan a España y a sus multinacionales con un vicepresidente económico, al estilo de lo que ocurría con Rodrigo Rato y Pedro Solbes.

Demandaban una única voz, y con mando, sin tener que depender de varios ministros a la vez. En Moncloa no acabaron de articular un interlocutor válido que mediara en los conflictos, centralizara y facilitara la comunicación con el Gobierno al máximo nivel.

No sabían a quién dirigirse

En ocasiones, relatan fuentes empresariales, cuando De Guindos ha hablado con directivos bancarios como ministro de Economía, ha tenido que escuchar que le hacían la pregunta de si Montoro, en Hacienda, opinaba lo mismo que él o estaba en contra de esa medida concreta.

Lo mismo, se quejan, les ha ocurrido en estos más de tres años de legislatura a los empresarios del sector eléctrico. No sabían bien a quién dirigirse: si a José Manuel Soria, como ministro de Industria, o a Cristóbal Montoro, el responsable último de ajustar las cuentas públicas.

“Qué tiempos los de Sebastián y Taguas...”

La discreta, e irritante para algunos, forma de proceder de Álvaro Nadal nada tenía que ver con las etapas anteriores, cuando la Oficina Económica la dirigían Miguel Sebastián o David Taguas, durante el Gobierno de Zapatero.

Algunos altos ejecutivos del Ibex recuerdan incluso que desde este lugar se diseñaron los ataques de Luis del Rivero, ex presidente de Sacyr, al BBVA y a Repsol. “Qué tiempos aquéllos...”, añoran ahora.

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