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Ada Colau convence al Gobierno para aprobar un impuesto al queroseno

Es la clave que explica su propuesta de acabar con el puente aéreo de Iberia entre Madrid y Barcelona por ser “altamente contaminante”

Ada Colau.
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El Ayuntamiento de Barcelona reclamará al Aeropuerto de El Prat, dependiente del Gobierno central (AENA), que suprima vuelos regulares que dispongan de ruta alternativa en tren para tratar de cumplir con los límites de contaminación. Pero la propuesta de Ada Colau al Ejecutivo de Sánchez incluye un impuesto al queroseno.

Tal y cómo se ha insistido en los últimos días, la petición conlleva eliminar el puente aéreo entre Barcelona y Madrid, existente desde 1974, y mantener la conexión entre las dos principales ciudades de España en AVE, que las conecta desde 2008.

“El puente aéreo tiene una alternativa ferroviaria que no produce emisiones”, defendió este miércoles el concejal de Emergencia Climática de Barcelona, Eloi Badia, en una entrevista en la televisión municipal Betevé.

Badia explicó también que la petición se trasladará al Gobierno central y la Generalitat, a los que solicitará un plan para reducir la polución. En paralelo, el Ayuntamiento insta al aeropuerto y el puerto de Barcelona a imitar las restricciones que ha impuesto a la circulación de vehículos y diseñen protocolos para contener emisiones. 

Reducir las emisiones de CO2

Hay que recordar que reducir las emisiones de CO2 es un objetivo fundamental para la nueva Comisión Europea, presidida por la alemana Ursula von der Leyen, que prepara un ambicioso pacto verde (Green Deal) para convertir a la UE en el primer territorio neutro con el clima en 2050.

Algunas medidas -que deberán ser refrendadas por los Estados miembros- afectan muy directamente al sector de la aviación porque contemplan gravar el precio de los billetes (IVA, tasa al queroseno e impuestos medioambientales). La idea es que los europeos vuelen menos y así reducir las emisiones del transporte aéreo.

En Europa, el queroseno de aviones no tiene ningún impuesto, lo que permite que volar sea en teoría más barato. A falta de que la nueva Comisión Europea mueva ficha y se adopten medidas a nivel comunitario, algunos países han comenzado ya a aplicar tasas para encarecer los vuelos.

Aprobar un impuesto al queroseno

En el caso de España, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes conocedoras de la situación, Ada Colau ha reclamado también al Gobierno central, entre otras medidas, la implantación de un impuesto a la aviación, en concreto al queroseno.

Un planteamiento que se enmarca en la propuesta en la que ha vuelto a insistir el equipo de la alcaldesa de Barcelona en los últimos días de suprimir el puente aéreo.

Una tasa que, aunque en principio no debería afectar al precio de los billetes, se da por hecho que las aerolíneas acabarían repercutiendo a los clientes.

El Gobierno de Emmanuel Macron también pidió a la Unión Europea, el pasado mes de junio, que acabase con la exención fiscal para reducir así las emisiones de CO2. Francia, en cambio, se ha negado a limitar los vuelos en su país.

El movimiento de los chalecos amarillos reclama, entre otras cosas, que se aumenten los impuestos en el combustible de aviación, especialmente en los vuelos domésticos para promocionar los viajes en tren.

Sin embargo, el mismo colectivo nació en protesta contra la decisión de París de subir el precio del gasoil, mediante impuestos, al considerarlo un combustible contaminante. El gasoil, defienden, es fundamental para el transporte y la agricultura.

Colau ya había sugerido la idea

Ada Colau ya había sugerido la idea meses atrás. Propuso limitar los vuelos en trayectos cortos, que pueden cubrirse en tren para luchar contra la contaminación en la cumbre de la red de ciudades por el clima C40, que se celebró el pasado mes de octubre en Copenhague.

Representó a ciudades que suman 700 millones de habitantes, aprobó dos declaraciones, por el aire limpio y por la buena alimentación. Ciudades con aire limpio ha sido presentada por Colau, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo y el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, y es un compromiso global para avanzar hacia ciudades más saludables, con el compromiso de reducir drásticamente las emisiones, aunque no está cuantificado.

Precisamente, como ejemplo de fórmula para aplicar esta limitación, se refirió ya a los vuelos que se pueden cubrir en tres horas de tren, como el Barcelona-Madrid con el AVE. Y en vistas al futuro “si no es suficiente hay que hablar de utilizar la fiscalidad o quizás limitar los vuelos por persona, habría que estudiarlo bien”, declaró.

Solo el 2,5% de las emisiones

Así las cosas, el sector de la aviación lleva tiempo en el punto de mira de los sectores ecologistas. Pese a ello, el sector aéreo defiende que solo es responsable del 2,5% de las emisiones mundiales de CO2. En cambio, el tráfico por carretera provoca más del 10%, la agricultura y ganadería en torno al 14% y la industria más del 20%.

El movimiento ‘flygskam’ (vergüenza de volar), apadrinado por la joven activista sueca Greta Thunberg, aboga también por reducir drásticamente los vuelos en todo el planeta.

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