Dinero

Los bancos han retrasado la publicación del sueldo de sus directivos para evitar críticas que se sumen a las protestas de los mayores

Se buscó también no dar munición al Gobierno durante la campaña electoral en Castilla y León

Nadia Calviño y Yolanda Díaz.
photo_camera Nadia Calviño y Yolanda Díaz.

El movimiento encabezado por el pensionista Carlos San Juan para pedir una atención más humana de los bancos a los mayores ha marcado la agenda del sector en las últimas semanas. Y coincidió además con la campaña electoral en Castilla y León, lo que no pasó desapercibido para las entidades.

Hasta el punto de que los grandes bancos han decidido retrasar la publicación de los sueldos de sus directivos. No existe una norma que indique cuándo en concreto tienen que publicarse, pero en años anteriores solía ocurrir a mediados del mes de febrero.

Las elecciones en Castilla y León se celebraron el pasado día 13. Una circunstancia que se ha tenido en cuenta a la hora de decidir cuándo dar a conocer estas cifras, con el fin de que su conocimiento no provocase especiales reacciones contrarias, precisamente en un momento en que ya había críticas al sector por el trato a los mayores.

Todos los bancos tendrán que hacer públicos los sueldos de sus directivos antes de las convocatorias de las respectivas juntas generales, que es donde se verán aprobados definitivamente.

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, ganó en 2021 12,2 millones de euros, un 23% más que en 2019, último año comparable. Así lo comunicó con discreción el viernes y desoye así a la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, que pidió a los banqueros que contuvieran sus sueldos particularmente cuando están acometiendo planes de ajuste de personal como fue el caso del Santander en 2021.

No sólo Botín. El presidente del BBVA, Carlos Torres, ganó 7,8 millones, un 5% más que en 2019 y el de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, los 1,5 millones que recibieron el primer reproche de Calviño. Todos ellos cumplen políticas retributivas de la entidad y defienden que no hay nada irregular.

Ofensiva mediática de Calviño

Carlos San Juan, de 78 años, médico jubilado, residente en Valencia, ha conseguido más de 600.000 firmas de apoyo a su iniciativa, resumida en el lema “Soy viejo, pero no idiota”.

La propuesta exige un trato más humano a las personas mayores en las sucursales bancarias, porque se sienten maltratadas e ignoradas debido a que casi todas las gestiones son ya telemáticas. La situación se ha ido agravando por la digitalización acelerada durante la pandemia, el cierre de oficinas y los recortes de personal en los bancos.

San Juan se personó días antes del 13-F en el Banco de España y en el Ministerio de Economía, para entregar en el registro las 600.000 firmas. Y la vicepresidenta Calviño se apresuró a comparecer junto al jubilado valenciano, entrando para ello por la puerta principal del ministerio, algo que no suelen hacer los titulares de Economía.

 

Al término del Consejo de Ministros de ese martes, Calviño llegó a las puertas de su departamento y, tras abrirse paso entre los periodistas, expresó a Carlos San Juan su “alegría” por verle, y le dijo que el Gobierno está manteniendo reuniones con patronales y asociaciones del sector para hallar el modo de que mejore la atención, que se ha resentido.

Con los micrófonos de los medios abiertos y las cámaras grabando, la vicepresidenta afirmó que era “una prioridad para nosotros acompañar, apoyar a las personas más vulnerables y especialmente a los mayores. Hay que garantizar un trato personalizado, hay que garantizar que ustedes se sienten bien tratados”.

La banca se siente señalada

El presidente de la patronal bancaria, José María Roldán, también pasó a la ofensiva hace unas semanas. Puso en duda que las administraciones públicas y otros actores del sector privado estén haciendo el mismo ejercicio de reflexión y elaboración de un plan para atenuar los efectos negativos de la digitalización.

Roldán achacó a la pandemia y a la fusión de dos grandes entidades -CaixaBank y Bankia- que la bola de nieve haya ganado tamaño, pero recordó que España tiene el doble de sucursales por habitante que Estados Unidos.

Citó una encuesta de Metroscopia que coloca a la banca en quinto lugar en problemas de exclusión digital, por detrás del sector público, las compañías de suministro de gas, electricidad y telefonía, la gestión de citas médicas y la compra de billetes de avión.

“En Teruel hay bancos, pero no otorrinos”

En el sector crece la sensación de que los estándares que se están exigiendo a la banca por la explosión mediática de Carlos San Juan no se están aplicando a otras áreas donde los mayores también pasan por dificultades para efectuar trámites.

Y, visiblemente molesto, puso como ejemplo el caso de su ciudad natal, Teruel. “En Teruel sigue habiendo bancos, lo que no hay son otorrinos en el hospital público. Los jubilados pueden ir a las sucursales bancarias, pero no tengas un problema con un otorrino en Teruel, porque ahí te has metido en un lío”.

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