Dinero

Un gran negocio de 27.000 millones. Las constructoras (ACS, Acciona) maniobran para convertirse en empresas de repostaje del coche eléctrico. Florentino Pérez quiere llevarse el monopolio

Las principales constructoras del país han decidido tomar posiciones en un negocio aparentemente ajeno a su actividad principal: el coche eléctrico que quiere impulsar Zapatero. La clave está en los miles de puntos de repostajes que hay que edificar, pero sobre todo en que las compañías, singularmente las más cercanas a este Gobierno, o sea, ACS y Acciona, quieren encargarse de suministrar la electricidad a esos vehículos.

Según datos a los que ha tenido acceso El Confidencial Digital, el Gobierno ha abierto discretamente esta puerta a las constructoras mediante la aprobación del punto 38 del Pacto de Zurbano, presentado por la vicepresidenta Elena Salgado el pasado mes de marzo. En él se anuncia la “creación y regulación de la figura del gestor de recarga energética para impulsar el vehículo eléctrico”.

Se trata de la habilitación para que compañías ajenas al sector eléctrico puedan convertirse conviertan en distribuidoras de energía. Las fuentes consultadas por ECD confirman que se trata de una medida diseñada por el Gobierno para beneficiar a las principales constructoras españolas.

El impulso del coche eléctrico exige, de entrada, un ambicioso plan de obra civil, destinado a llenar España de puntos de recarga. Esa red es la clave del éxito de dicha alternativa sostenible para el transporte. Y de edificarla se encargarían las firmas del ramo.

Las ‘gasolineras’ del coche eléctrico

Pero no sólo. Las constructoras pretenden, además de construir esas ‘electrolineras’ (las ‘gasolineras’ del coche eléctrico), sino entrar también en su explotación. Su plan es comprar ellas mismas la electricidad a las productoras de energía, y venderla después en los puestos de recarga. La explotación del negocia permitiría, de entrada, financiar el pago de la propia obra.

Las empresas han hecho ya sus cálculos y se habla de una cifra de negocio que oscila entre los 20.000 millones de euros y los 27.000 millones. Esta horquilla tiene que ver con los puntos de recarga que pueden ser necesarios para que el sistema funcione.

Tres millones de vehículos

Los expertos apuntan que un coche eléctrico necesita al menos 15 minutos para la recarga de sus baterías. Por tanto, para evitar las colas derivadas de tan larga espera, haría falta instalar en España entre 1,5 y 2 puntos de recarga por vehículo. Se maneja un coste de 4.500 euros por punto y una previsión realizada por el Gobierno Zapatero de contar con 3 millones de coches eléctricos en España para el año 2020. De esos cálculos salen los 20.000-27.000 millones de euros.

Dos importantes constructoras con una excelente relación con el actual Gobierno en general y con el ministro Sebastián en particular, ACS y Acciona, han ya manifestado un gran interés por entrar en este plan.

Las fuentes consultadas por ECD confirman que la constructora que preside Florentino Pérez ha solicitado de hecho que el gestor de recarga sea único. Su pretensión sería lograr el monopolio o reducir el máximo posible el reparto de la tarta eléctrica en la adjudicación que se haga por concurso: cuantos menos operadores mejor.

La batalla entre las constructoras por posicionarse en esta carrera no ha hecho más que empezar. Un pulso decisivo en algún caso porque les permitiría sanear esos balances repletos de deudas derivadas de la debacle inmobiliaria y las inversiones especulativas acometidas por algunas compañías en los últimos años.

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