Dinero

Crisis en Ucrania. España dejó de comprar petróleo ruso en septiembre

El país ya no depende del suministro desde Kiev porque ha garantizado la llegada de crudo procedente de Argelia y Libia

Crisis del petróleo
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España ha tomado medidas urgentes para reforzar el suministro de petróleo y capear la tensión creciente entre Rusia y las potencias occidentales por Ucrania. Ha ido aumentando las reservas de crudo procedentes de Argelia y Libia, a quienes ha convertido en “socios preferentes” como alternativa al petróleo ruso.

No se pasa por alto que la tensión militar amenaza con empeorar la grave crisis energética que atraviesa Europa. Además del impacto que ya está teniendo en los precios del gas natural, una invasión rusa de Ucrania tendría una fuerte repercusión en los precios de los carburantes.

Las refinerías europeas son las más expuestas ante un posible endurecimiento de las sanciones sobre Rusia. Alrededor de la mitad de las exportaciones de crudo y productos petrolíferos rusos -que ahora se sitúan en torno a los 6,5 millones de b/d- se envían a países europeos y representan una cuarta parte de las importaciones de petróleo.

Plan de choque para aumentar las reservas

Según los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), Rusia exporta a España un 4,3% del petróleo que se utiliza en el país, lo que lo convierte en el octavo suministrador por detrás de países como México, Libia, Guinea Ecuatorial o Estados Unidos.

Sin embargo, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes conocedoras de los movimientos, el Gobierno y las principales compañías del sector petrolero activaron el pasado mes de septiembre un plan de emergencia para aumentar las reservas de crudo no rusas y no han dejado de reforzarlo en las últimas semanas para blindar el suministro.

España cortó la compra de petróleo ruso

En ese momento, explican, se produjo un punto de inflexión en las importaciones de crudo y España dejó de comprar petróleo ruso. Rusia, uno de los socios preferentes del país en la balanza petrolera, no exportó ni un barril a España en septiembre por primera vez en lo que iba de 2021, según los datos de CORES.

La retirada de las importaciones de petróleo ruso coincidió con la escalada de las tensiones diplomáticas con la Unión Europea y las amenazas sobre el riesgo del suministro de gas natural mientras no se apruebe el gasoducto Nord Stream 2.

Fue en septiembre, pero el choque entre ambos bloques se ha recrudecido a raíz de la crisis migratoria en la frontera entre Polonia y Bielorrusia.

Ya no depende del suministro desde Kiev

Fuentes del sector explican a ECD que el Kremlin tiene la llave del gas europeo, aunque en el caso de España la dependencia es menor debido a la cercanía de otro gran exportador: Argelia.

 

Argelia es un país productor de combustibles fósiles, siendo el número 14 en la clasificación de los países con mayores reservas de petróleo. Además, se considera uno de los países líderes del mundo en reservas de gas natural.

Está ubicado al norte del continente de África, limitando al norte con el mar Mediterráneo, al este con Túnez y Libia, al sur con Níger y Malí, al suroeste con Mauritania y al oeste con Sahara Occidental y Marruecos.

Desde el Ministerio de Transición Ecológica y en varias compañías del sector petrolero confirman que el suministro de crudo está garantizado pese a la tensión con Rusia debido a la diversificación en el origen de las compras de petróleo. El año pasado, España importó crudo de treinta países diferentes, con Argelia y Libia como principales mercados vendedores, muy por delante de Rusia o Qatar.

Un “gran acuerdo energético” con Argelia

De hecho, las fuentes consultadas por ECD revelan que el Gobierno español ha aprovechado los viajes urgentes a Argel para tratar la crisis del gas protagonizados por los ministros de Exteriores, José Manuel Albares, y de Transición Ecológica, Teresa Ribera, para cerrar un acuerdo más amplio en materia energética entre ambos países pese a la situación de alta tensión que ha supuesto el cierre del gasoducto Magreb-Europa que pasa por Marruecos.

Argelia supone alrededor de la mitad del suministro de gas natural para España, pero no era uno de los “socios preferentes” a la hora de importar petróleo. Ahora esa situación ha cambiado estos últimos meses, tras un “gran acuerdo energético, no solo como importador de gas”, según confirman fuentes del sector petrolero.

Garantizado el crudo desde Argelia y Libia

Según las fuentes consultadas, España ha disparado las compras de petróleo argelino, hasta multiplicarlas casi por tres desde el mes de septiembre, por delante de países como Angola o Guinea Ecuatorial.

No obstante, no ha sido el proveedor que más ha crecido. Ese puesto corresponde a Libia, que ha duplicado la venta de crudo a España y supone ya más del 10% del total.

Entre Libia y Argelia han suplido la caída en la importación desde otros países como Rusia. Otro suministrador destacado que ha ayudado a equilibrar las fuentes de crudo ha sido Estados Unidos.

El precio ya no está en manos de España

Ahora, la “máxima inquietud” del sector y del Gobierno por la tensión militar en la frontera de Rusia y Ucrania no es tanto de suministro, sino el posible impacto que puede tener en el precio del petróleo en los mercados internacionales. Un aspecto que, admiten, “ya no está en manos de España”.

El precio de la gasolina lleva semanas subiendo, y las tensiones entre Rusia y Ucrania podrían llevarla a nuevos máximos históricos. En las próximas semanas, el precio del petróleo podría dispararse un 76% por las tensiones entre Rusia y Ucrania, según han advertido desde JP Morgan.

El precio del barril de Brent se encuentra ahora mismo en el entorno de los 87 dólares, algo no visto desde 2014, pero podría aumentar mucho más, hasta los 150 dólares por barril, según los cálculos de JP Morgan. También Goldman Sachs prevé que el encarecimiento del crudo alcance los 100 dólares.

Las tensiones entre Rusia y Ucrania podrían llevar a una disrupción en las cadenas de suministro de petróleo, lo que llevaría a un incremento en el precio del petróleo Brent durante uno o dos trimestres. Si, por ejemplo, el recorte fuera de 2,3 millones de barriles por día en la producción de crudo, el suministro global caería un 2%, según los cálculos de JP Morgan.

Es más, el impacto de este recorte en la economía mundial sería tal, que podría provocar una caída del 1,6% en el PIB mundial.

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