Dinero

España se ha dormido con los aranceles de Trump: Italia y Grecia lo negociaron antes y se han librado

Los gobiernos y las patronales del aceite italianas y griegas han logrado no verse afectadas tras ofrecer a cambio más gasto en Defensa y uso de bases militares

Donald Trump y Pedro Sánchez.
photo_cameraDonald Trump y Pedro Sánchez.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha llegado tarde. Lo ha fiado todo a Europa para enfrentarse a la guerra por los aranceles de Trump y ha salido mal, frente a Italia y Grecia, que ya lo habían negociado antes con Washington y han conseguido que su aceite quede fuera. Son, junto a España, los dos grandes productores de Europa.

El próximo viernes, si no hay sorpresas de última hora, EE.UU. aplicará una subida arancelaria a varios productos europeos. En la lista hay un total de 1.700 bienes que se verán afectados, entre ellos, como es conocido el aceite, las aceitunas, el vino, el queso, el jamón… españoles.

Evitar que los aranceles se ejecuten

Si Estados Unidos no acepta suspender las cargas, ese día dará a conocer la relación definitiva, con los productos sometidos a las tasas de los países correspondientes.

Aunque se decantara por suspenderla temporalmente, la decisión tampoco sería definitiva, pero al menos permitirá a la UE ganar tiempo, puesto que la resolución sobre el caso de las ayudas a Boeing tardará todavía ocho o diez meses en conocerse.

Hay que recordar que la lista de aranceles se adopta como sanción por parte de EE.UU. a algunos países europeos por las ayudas concedidas al fabricante Airbus, competidor de la estadounidense Boeing.

Francia, Alemania, Reino Unido y España son los miembros de consorcio Airbus y, por tanto, los más afectados por dichas tasas.

Italia y Grecia, beneficiadas a costa de España

El sector más castigado en España será el mundo agroalimentario, y los productos más perjudicados el aceite de oliva, las aceitunas, los productos porcinos, los vinos y licores, quesos, yogures y mantequilla, entre otros.

Actualmente, el mercado nacional exporta cada año a EE.UU. 2.000 millones de euros en esta categoría de bienes. En concreto, vino y aceite por valor de más de 700 millones de euros: 405 millones en aceite de oliva y 299 en vino, según el ICEX.

En el caso del aceite de oliva, existe una circunstancia añadida: que los recargos van a beneficiar a otros grandes productores europeos que figuran en la lista de EE.UU.

Los grandes productores de aceite

Grecia e Italia son, por este orden, los otros dos grandes productores de aceite de Europa, junto a España. Y también exportan aceituna. Ninguno de los dos figura en la lista de aranceles que hacen referencia a estos productos, aunque sí les afecta en otros.

En el caso de Italia, se les penalizan las ventas de quesos y licores, por ejemplo, pero no las de aceite. En el caso de Grecia, los aranceles pesan sobre sus quesos, yogures o mermeladas.

Por lo tanto, si los aranceles entran en vigor, y las ventas españolas de aceite y aceituna caen, los mercados italianos y griegos se verán directamente beneficiados.

Ya lo habían negociado antes

Confidencial Digital ha podido saber, por fuentes diplomáticas conocedoras de las negociaciones, que “España se ha dormido con los aranceles de Trump, mientras que Italia y Grecia comenzaron a negociar con las autoridades norteamericanas antes del verano para quedar fuera de las tasas al aceite de oliva”.

Explican que las conversaciones fueron lideradas, de forma separada, por los gobiernos de ambos países, y la campaña fue auspiciada por las patronales del aceite italianas y griegas.

En España, según ha podido saber ECD por algunas de las empresas del sector más afectadas, lo ocurrido ha provocado un profundo malestar entre responsables de compañías, asociaciones agrarias y representantes políticos de las comunidades autónomas que se van a ver más perjudicadas por los aranceles de Trump.

España ha llegado tarde

Desde hace varios meses, estos sectores eran conscientes de que el escenario iba camino de perjudicarles gravemente, y así se lo hicieron saber al Gobierno en junio.

“Llevábamos cuatro meses presionando al Ministerio de Agricultura, porque nos transmitían desde Bruselas que, tanto Italia como Grecia, estaban haciendo un lobby para no verse afectados por algunos aranceles. Y no se nos hizo caso”, denuncian.

“El hecho de que el Gobierno se encuentre en funciones también ha perjudicado los intereses de España. Siempre en esa situación se tiene menor fuerza en las negociaciones internacionales. Pero en este caso, además, es que nos hemos dormido y hemos llegado tarde”, añaden.

El clamor del campo

Hace tan solo una semana, el Gobierno en funciones se sumó al clamor del campo español contra los aranceles anunciados por Donald Trump.

España anunció que se preparaba para una guerra comercial que ya no se limita a las declaraciones cruzadas entre China y EEUU, a propósito de la tecnología, sino que se extiende como una plaga que amenaza dehesas y huertas españolas.

“No queremos una guerra comercial con EEUU, pero, si la inician, vamos a contestar y defendernos con todas nuestras armas”, afirmó Luis Planas, ministro en funciones de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Además, la Secretaría de Estado para la Unión Europea convocó al embajador de EE.UU., Richard Duke, para transmitirle el “rechazo frontal” de España a las medidas anunciadas. La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, calificó de “inaceptables” las sanciones planteadas.

España pide amparo, pero la UE es pragmática

Por si fuera poco, algunas de las compañías afectadas advierten a ECD de que la situación tiene dividida a la UE, con lo que cada país tendrá que defender sus propios intereses.

En ese escenario, España parte con desventaja, al menos en cuanto al aceite de oliva. “Y encima, el Gobierno de Sánchez ha fiado toda la solución a Europa”, critican.

El ministro de Agricultura en funciones, Luis Planas, viajó la semana pasada a Bruselas en busca de amparo para intentar frenar los aranceles que pretende imponer Estados Unidos a los productos agroalimentarios españoles. O, al menos, para mitigar su impacto.

Pero se topó de frente con el pragmatismo de la Comisión Europea. Aunque la UE quiere ayudar, la responsable comunitaria de Comercio, Cecilia Malsmtrön, advirtió de la “dificultad” de la situación, teniendo en cuenta la política comercial que está aplicando Donald Trump.

En cualquier caso, se comprometió a “intentar hasta el último momento lograr que de algún modo pueda evitarse esa situación”.

El problema para España es que los aranceles anunciados sobre el aceite, el vino o el queso no se aplicarán en todos los países de la UE. En cada uno hay productos más afectados que otros, pero a algunas economías, como la italiana, no le viene mal que se penalice el aceite de oliva español, ya que ellos podrán aprovechar para aumentar su cuota de mercado.

Viaje a Italia del secretario de Estado de Trump

Las fuentes diplomáticas consultadas por ECD confirman que las intensas gestiones emprendidas individualmente por Italia han surtido efecto.

En un viaje realizado la semana pasada por el sur de Europa, que no incluyó parada en España, el secretario de Estado de EE.UU., Mikel Pompeo, recaló en Italia para cerrar el compromiso de Roma de aumentar su inversión en Defensa como miembro clave de la OTAN. Una contrapartida a cambio de salvar al aceite de oliva italiano.

No se pasa por alto que Estados Unidos es el principal mercado fuera de la Unión Europea para las exportaciones italianas, y el comercio bilateral de bienes de consumo y productos agrícolas y de defensa ascendió el pasado año a 99.000 millones de dólares (unos 90.000 millones de euros).

Alianza militar Estados Unidos-Grecia

Tampoco Grecia ha salido mal parada en las negociaciones que hace varios meses inició unilateralmente con la Administración Trump.

La política exterior agresiva de Estados Unidos y Europa está intensificando el riesgo de que un conflicto de grandes potencias sobre los Balcanes y Oriente Medio pueda desencadenar una guerra global.

Fuentes diplomáticas consultadas por ECD enmarcan en ese contexto el reciente acuerdo de cooperación de defensa mutua entre Estados Unidos y Grecia. Prevé la expansión de la base naval de la Sexta Flota de EE.UU. en Creta, y la creación de bases de drones en el centro del país.

También contempla una instalación de gas natural en Alexandropouli, que permitiría el envío desde Estados Unidos a Grecia, a través de los Balcanes, rompiendo el monopolio de gas de Rusia en la región.

Militarmente, la base de Alexandropouli amenaza a Rusia, los Balcanes, Irán y Medio Oriente. Facilitaría a Washington enviar fuerzas a los Balcanes sin viajar al Mar Negro a través de aguas controladas por Turquía y Rusia.

Otra contrapartida también a cambio de no imponer aranceles al aceite de oliva griego. Así, España se lleva la peor parte.

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