El Gobierno viaja a Miami para traer a 200.000 norteamericanos que sustituyan a los turistas rusos

La ministra Maroto se desplaza a principios de abril junto a empresarios de Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía. El objetivo es la comunidad hispana

Miami.

España teme la falta del turismo ruso y el agujero económico que van a dejar este verano en algunas regiones como compradores de lujo. Consciente de esta grave situación para el sector, el Gobierno se ha movilizado y viaja a Miami para traer a turistas norteamericanos que sustituyan a los visitantes procedentes de Rusia que no van a poder desplazarse por la guerra en Ucrania.

A pesar de las restricciones a los desplazamientos impuestas el año pasado por la pandemia, más de 130.000 turistas rusos visitaron España en 2021, según datos de Frontur. El gasto estimado de estos visitantes fue de 228 millones de euros.

Fuentes del sector turístico consultadas por Confidencial Digital explican que las perspectivas de recuperación eran esperanzadoras de cara a esta temporada, teniendo en cuenta que el pasado mes de septiembre el gobierno ruso había autorizado de nuevo las rutas aéreas a España.

Antes de la invasión de Ucrania, de marzo a agosto de este año se habían reservado 123.000 plazas aéreas desde Rusia a siete aeropuertos españoles con conectividad directa. El mayor número de asientos se concentraba en Barcelona (45.300 plazas disponibles), seguido de Alicante (27.000), Madrid (21.500), Málaga (19.400), Valencia (4.000), Tenerife Sur (4.000) y Palma de Mallorca (1.600).

Viaje de Reyes Maroto a Miami

Según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes próximas a la delegación española, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo prepara ahora una misión comercial, con destino Miami, para intentar sustituir al turista ruso. El viaje tendrá lugar durante la primera semana de abril.

Será el segundo desplazamiento del Gobierno a Estados Unidos en menos de doce meses, después de que el presidente, Pedro Sánchez y la propia ministra de Industria, viajaran en julio del año pasado para mantener reuniones con inversores.

200.000 turistas norteamericanos

El Ejecutivo se ha propuesto traer a España en los próximos meses a unos 200.000 turistas norteamericanos que sustituyan a los 120.000 rusos que iban a viajar hasta el próximo mes de agosto, en plena temporada de primavera y verano.

Se tiene en cuenta que el turismo ruso no supone un gran mercado para España (es el decimotercer mercado emisor) y ya se había visto reducido como consecuencia de la pandemia. No obstante, aunque en volumen es un “mercado pequeño”, el impacto es grande desde el punto de vista del gasto.

De ahí, explican, que se busque captar a un número de visitantes estadounidenses superior al previsto de llegada de rusos esta temporada para tratar así de compensar esa caída de la inversión.

Mercado estadounidense “prioritario”

Según las fuentes consultadas, el Gobierno ha colocado el mercado estadounidense como “prioritario” y la delegación que acompañará a la ministra Maroto hará hincapié en las posibilidades de España como destino turístico.

Destacarán que Estados Unidos está viendo aumentada su conectividad con Madrid. Iberia va a abrir, a partir del mes de abril, nuevas rutas a Washington y Dallas (cuatro vuelos semanales a cada destino), además de incrementar sus frecuencias a San Francisco (tres semanales).

También insistirán, en los encuentros con operadores turísticos norteamericanos, en que el avance de la vacunación y la reducción de las restricciones por el coronavirus son condiciones favorables para la llegada a España de visitantes extranjeros.

Junto a empresarios turísticos

El foco está puesto en Cataluña, región que concentra alrededor del 60% de la demanda de Rusia. Le sigue a cierta distancia la Comunidad Valenciana, que acapara el 14% de los visitantes con pasaporte ruso, influidos por la relevante colonia de residentes que antes de la llegada del coronavirus ya contaba con potencial para crecer en el mercado de invierno y contribuir a la desestacionalización.

Así, según las fuentes a las que ha tenido acceso ECD, la ministra Maroto se desplazará a Miami junto a empresarios de Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía, a priori los territorios más afectados por la imposibilidad de que los turistas rusos puedan llegar este verano a las costas españolas.

El impacto de la guerra en Ucrania sobre el turismo afecta sobre todo a los destinos de la Costa Dorada, como Salou (Tarragona) en época estival. Casi la mitad de los viajes se producen durante la temporada de verano, según fuentes del sector. Por eso, Industria cree que se está a tiempo de reaccionar para “minimizar el impacto” de esta espantada.

El objetivo es la comunidad hispana

Miami es la ciudad de Estados Unidos con el mayor porcentaje de residentes nacidos fuera del país, cerca de un 51% de la población.

El objetivo que se ha marcado el Gobierno y el sector turístico es captar a la comunidad hispana. De acuerdo al Censo Oficial de EEUU (2020), Miami es la ciudad con mayor porcentaje de población de origen hispano, con un 68,6% del total de sus habitantes en toda el área metropolitana, dada su proximidad a Iberoamérica y la gran movilización de migrantes.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), 3,3 millones de estadounidenses visitaron España en 2019. La cifra de 2021, aunque mejor que la del primer año de la pandemia, dista todavía de la previa a la crisis del coronavirus: 793.198. Uno de los objetivos del viaje comercial es que esa cifra crezca y que el turismo se “desestacionalice”.

Los rusos destacan por su alto gasto

En términos de volumen, Rusia nunca ha sido uno de los principales destinos emisores, pero, como se ha dicho, sí destaca por el alto nivel de gasto que genera. En 2019, el último año sin pandemia, llegaron a España algo más de 1,3 millones de viajeros procedentes de ese país, lo que representa el 1,3% del total, muy lejos de los visitantes procedentes de Alemania, Reino Unido o Francia.

Pero los rusos gastaron una media diaria de 175 euros al día en sus viajes realizados en 2019, frente a los 136 euros de británicos o los 138 euros de los alemanes. La cifra incluso se llegó a disparar en 2020, cuando se situó en los 198 euros, según recoge el INE.