Dinero

Los ‘gurús’ de la inversión están dirigiendo su dinero a materias primas más rentables: potasio, plata, níquel, uranio y cobalto

Ante los ‘vaivenes’ de la Bolsa, los grandes inversores están apostando principalmente por depositar su confianza, y su capital, en los mercados de potasio, plata, níquel, uranio y cobalto.

Inversores de referencia confían en las materias primas como el “mejor refugio tal y como está la Bolsa últimamente”, tal y como comentan varios analistas de ‘commodities’ consultados por El Confidencial Digital.

Como se adelantaba en estas páginas, léalo aquí, el capital especulativo “se está yendo de la Bolsa y el ladrillo” hacia “valores mucho más rentables a día de hoy”, el petróleo y derivados y un “buen número de materias primas”.

Entre estas últimas, además de los granos como la soja, el maíz o el arroz, cuyo precio “se ha disparado de una año para otro” por el despegue de los biocombustibles, el mercado de las materias primas “se está posicionando como uno de los más atractivos para invertir”.

Prueba de ello son los precios alcanzados en las últimas semanas por minerales como el potasio o metales como la plata, el níquel o el cobalto. El uranio también se suma a este listado de los valores de inversión “más interesantes”.

El potasio, ingrediente básico de los fertilizantes, se utiliza en todo tipo de cosechas y plantaciones agrícolas, desde frutales hasta grano como la cebada o el maíz, lo que lo convierte en un recurso imprescindible en todos los ámbitos de la agricultura.

Pero no sólo los horticultores y agrónomos se interesan por ese mineral. “Los rusos han sido los más rápidos”, reconocen fuentes del sector. Tal y como recuerda la revista ‘Foreign Policy’ en su último número, Rusia pagó en marzo 2.400 millones de dólares –cerca de 20 veces más del precio de salida- en la subasta del segundo mayor depósito de potasio del mundo.

Dado el inesperado crecimiento de la demanda de alimentos básicos como el arroz, en el último año, el precio del potasio “ha aumentado a marchas forzadas” hasta triplicar, por ejemplo, el precio de las acciones de PotashCorp. Esta revalorización del gigante canadiense supuso que en apenas un mes, cada una de sus participaciones pasaran a costar de 85 a 235 dólares.

Además de otros ‘valores refugio’ “por excelencia, como el oro”, los inversores “más seguidos” se están “lanzando a comprar otros metales como plata, níquel o cobalto”. 

En el caso del níquel, es el gobierno chino el que ha tomado la delantera, aprovisionando cantidades ingentes de este metal para dar salida a “todos los productos que fabrican en acero inoxidable”, cuya exportación total aumentó en un 45% en 2007, apuntan fuentes de mercado.

El auge de sistemas de blindaje electrónico, la utilización masiva de acero inoxidable o la buena acogida de los coches híbridos están siendo “los que originan el movimiento que está experimentando el níquel”, explican a ECD varios analistas que siguen la evolución de este metal para los bancos españoles de referencia.

Son estos mismos expertos quienes auguran “un futuro muy prometedor” para los precios que alcanzará el níquel, “aunque sea sólo por las cifras de fabricación de vehículos híbridos que se están manejando” en el mercado y por las numerosas políticas públicas de apoyo a este tipo de automóviles.

Los expertos consultados por este confidencial califican de “muy acertada” este ‘top5’ de los productos más valorados en el mercado de commodities, recogido en la última publicación de la edición internacional de FP.

En este listado aparece también el cobalto, necesario para la fabricación de objetos tan dispares como teléfonos móviles, ordenadores portátiles, motores de avión o pinturas de secado rápido. La explotación de este elemento se reparte fundamentalmente entre la República Democrática del Congo, Rusia, Canadá y Zambia.

Es precisamente la fuerte demanda de motores aéreos de los llamados de ‘combustible eficiente’ –debido al constante encarecimiento del petróleo- la que ha doblado el precio de este metal, cifrándolo en más de 40 euros por kilo a principios de 2008.

Las múltiples aplicaciones de la plata –cuyos componentes se encuentran en baterías, monedas, joyería, fotografía, aplicaciones de energía solar o en plantas de purificación de aguas– están reportando “beneficios astronómicos” a los países que atesoran las mayores minas de plata: Perú, México, China y, una vez más, Australia.

Muchos inversores que se autodenominan como “fieles al oro” reconocen a ECD que en los últimos meses “se están dejando llevar por los buenos resultados de la plata”. Ambos “son seguros ante las fluctuaciones económicas que se están viendo estos días” derivadas de la inflación, la devaluación del dólar o la crisis crediticia.

“Las oportunidades perdidas de la nuclear”

Varios analistas financieros coinciden en lamentarse por “las magníficas oportunidades perdidas” en la “batalla por la energía nuclear”. Entran así al debate reabierto en los últimos meses en España sobre la conveniencia de incluir las centrales nucleares en la reordenación del mapa energético nacional.

“Es verdad que se les está dando bien a los productores de silicio por el auge de las renovables”, asumen varias de las fuentes del sector consultadas por este medio. “Veremos a ver qué pasa a partir de septiembre con las fotovoltaicas”, añaden en referencia a la nueva política de subvenciones para las plantas de generación solar de energía, principales consumidores de este material –complete aquí esta información -

“Las dificultades que se están registrando para el abastecimiento energético han llevado a muchas centrales nucleares a estar a pleno rendimiento en cuestión de meses”, destacan fuentes de importantes compañías energéticas. Se espera que, “de aquí a diez años”, se ultimen unas 40 nuevas plantas de generación nuclear en todo el mundo, lo que supondrá que la necesidad de uranio se incremente “en torno a un 18 por ciento”. 

De acuerdo con el artículo publicado en ‘Foreign Policy’, el uranio cotiza en el mercado neoyorkino desde el pasado mes de mayo, “a pesar de que la compra-venta de este material como valor bursátil se legalizó el 1968”. Aunque los precios del uranio continúan “sufriendo altibajos”, asesores bursátiles concluyen que aún así continúan siendo “hasta 500 veces más altos que hace diez años”.

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