Dinero

El Gobierno promueve esta vía para aumentar cotizantes a la Seguridad Social

200.000 jubilados renuncian a la mitad de la pensión para seguir trabajando

Se acogen a la nueva “jubilación activa” y el 85% son autónomos. La flexibilización de la medida desde enero ha multiplicado por cinco las solicitudes

Los jubilados están con ganas de volver al trabajo. Así lo refleja la tendencia creciente de pensionistas que, habiendo superado la edad legal para retirarse, sin embargo han decidido compatibilizar el cobro de una pensión pública con un empleo. La mayoría de ellos son profesionales autónomos.

Desde mediados de 2013, está permitido compatibilizar el cobro del 50% de la pensión de jubilación con un trabajo por cuenta propia o ajena, ya sea a jornada completa o a tiempo parcial, a quienes hayan cumplido la edad ordinaria de jubilación y no tengan derecho a pensión completa.

Es lo que el Gobierno viene a denominar “pensionista activo”. Considera que va a ser necesaria esta vía porque, dado el progresivo empobrecimiento de las prestaciones, muchos mayores van a tener que seguir trabajando para llegar a fin de mes. Se plantea como una forma de dar margen a las personas con pensiones mínimas.

Ahora, además, Fátima Báñez ha planteado, como compromiso del Gobierno antes de finalizar la legislatura, hacer compatible el cobro del 100 % de la pensión y el tener un empleo, con el único requisito de haber llegado a la edad ordinaria de jubilación, es decir, a los 65 años.

Ganar cotizantes a la Seguridad Social

Según fuentes gubernamentales a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, el plan de Empleo, por el que va a impulsar estos incentivos a los jubilados para que sigan trabajando, busca dos objetivos principales.

Por un lado, el jubilado que tenga cubierto el periodo de cotización necesario para percibir el 100% de la prestación podrá completar sus ingresos. Y, por otro, el Estado también recibirá más ingresos, por las cotizaciones sociales de esos trabajadores.

El Gobierno también persigue con esta reforma rebajar la aportación del Estado a las pensiones de complementos a mínimos (aquellas que perciben quienes han cotizado por el tiempo necesario para acceder a una pensión contributiva, pero lo han hecho con una base de cotización tan baja que la paga final no llega al mínimo).

Medida flexibilizada para los autónomos

Hasta ahora, se exigía a los “jubilados activos” que hubieran completado la carrera de cotización y, lo más duro, renunciar al 50% de la prestación. Pero este año ha entrado en vigor una modificación que da algo de flexibilidad.

Permite a los autónomos con un trabajador a su cargo (pueden ser empleados de hogar) cobrar el 100% de la pensión. Antes, sólo se podía si se ingresaba menos del Salario Mínimo Interprofesional en cómputo anual, esto es, 10.302 euros en 2018. La idea del Gobierno, como decimos, es generalizar en esta legislatura el acceso al 100% de la prestación a todos los solicitantes.

Demanda multiplicada por 5 en tres meses

Otro dato relevante para promover esta tendencia se encuentra en la demanda. En apenas tres meses, el número de jubilados que compatibilizan el cobro de una pensión pública con un empleo se ha multiplicado por cinco.

En concreto, ha pasado de 40.200 a finales del año pasado a alrededor de 200.000 a cierre de marzo, según datos de la Seguridad Social consultados por ECD.

La causa de esta enorme progresión tiene que ver, fundamentalmente, con decisiones de los trabajadores por cuenta propia, los más beneficiados de la última flexibilización de la medida. Hasta el punto de que el 85% de quienes compatibilizan una pensión con el trabajo son autónomos.

El actual sistema incentiva el trabajo irregular

Además, el Ejecutivo no pasa por alto la paradoja de que la incompatibilidad entre trabajo y pensión se ha convertido en un incentivo del trabajo irregular. Personas con oficio y profesionales jubilados cobran la pensión y ocultan los ingresos que les produce seguir en activo.

Considera que actuar como trabajadores encubiertos al cabo de tres o cuatro decenios de cotizaciones legales es la absurda salida favorecida por el sistema en vigor.

Los sindicatos no ven con buenos ojos este tipo de medidas para prolongar la actividad laboral. Defienden que hay que dejar disfrutar a los jubilados de su merecido descanso y dar una oportunidad a los jóvenes sin trabajo.

Opinan que, con este tipo de propuestas, España pretende copiar a Alemania, donde se incentiva a los mayores para que tengan “minijobs”, cuando lo que debería hacer el Gobierno es fortalecer el sistema público de pensiones.

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