Dinero

La ministra de Hacienda lleva semanas asesorando a Pedro Sánchez en temas de Sanidad

La médico María Jesús Montero ha aconsejado al presidente en asuntos como la universalización de los servicios sanitarios

María Jesús Montero, en el Congreso.
photo_cameraMaría Jesús Montero, en el Congreso.

María Jesús Montero, ministra de Hacienda de Pedro Sánchez, es la única de la democracia que ha asumido esta cartera sin tener formación específica en Economía. Pero esa singularidad no le ha impedido convertirse en asesora de confianza del propio presidente en asuntos económicos... y también en temas de Sanidad.

Según consta en su currículum oficial, publicado en la web de La Moncloa, la titular de Hacienda es licenciada en Medicina y Cirugía y técnico de la Función Administrativa de Hospitales.

El portal de la Junta de Andalucía, donde ejerció como titular de Hacienda (2013-2018) y de Salud (2004-2012), también recoge que Montero fue viceconsejera del mismo departamento desde 2002.

Anteriormente fue subdirectora médica y luego subdirectora gerente en el complejo sanitario Virgen del Rocío de Sevilla. Y entre 1995 y 1998 trabajó como subdirectora médica del Hospital Universitario Virgen de Valme de la misma ciudad.

Por ese perfil sanitario, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes conocedoras de estas labores, Montero ha sido consultada en asuntos sanitarios, en varias ocasiones, por el propio Pedro Sánchez y por la ex ministra del ramo, Carmen Montón.

Asesoró en la recuperación de la sanidad universal

Uno de los asuntos que María Jesús Montero ha defendido con vehemencia en el Consejo de Ministros, con cálculos propios y apoyando las tesis de Montón, fue la recuperación de la sanidad universal.

El Gobierno aprobó en julio un real decreto que modificó la reforma del PP que retiró la tarjeta sanitaria a los inmigrantes en situación irregular y que ha devuelto la sanidad universal al ligar la asistencia a la ciudadanía y no al concepto de asegurado.

En aquel momento, la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, destacó el trabajo realizado por la entonces ministra de Sanidad, ya que había cumplido con su palabra dada, seis semanas antes, de presentar un real decreto para la protección de la sanidad. El Gobierno cumplía así también con uno de sus principales compromisos, que era devolver a los ciudadanos los derechos que había arrebatado la crisis, tanto laborales, como sanitarios.

Montón contó también entonces con el apoyo de Montero, según las fuentes consultadas por ECD, para dar forma a la medida. Ambas presentaron las ventajas económicas al gabinete del presidente en Moncloa. Uno de los mensajes fundamentales que debía destacarse es que “la sanidad universal no implica un mayor gasto sanitario”.

La ministra de Hacienda resaltó que la universalidad no supone un sobrecoste para el Sistema Nacional de Salud, sino que favorece su sostenibilidad, ya que la asistencia normalizada en atención primaria permite un mejor control de las enfermedades, evita que se agraven y que los pacientes tengan que acudir a urgencias o ser hospitalizados.

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