Dinero

“El tomate español pierde un competidor”. Los agricultores celebran la suspensión del acuerdo agrícola entre Marruecos y la UE

Aseguran que ayudará a recuperar hasta 6.000 hectáreas que se destruyeron tras la firma del pacto señalado por la justicia

Agricultura moderna.
photo_camera Agricultura moderna.

El pasado miércoles la justicia europea tumba los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea (UE) y el reino de Marruecos en materia de Agricultura y de pesca. El tribunal dictaminó que estos tratados eran ilegales ya que en ellos se incluía al territorio del Sáhara Occidental, ocupado por Marruecos y no reconocido por parte de la UE como parte del Estado alauí.

Tras quedar en suspenso estos acuerdos, que estaban en vigor hasta julio de 2023, 128 barcos europeos, de los cuales 92 son españoles, dejaron de poder pescar 100.000 toneladas anuales en los caladeros marroquíes. Estos lugares se encuentran principalmente en la costa saharaui, de donde proviene en 90% de las capturas. A pesar de ser España el país con más naves afectadas, no es el que más tonelaje de pesca perderá. Países Bajos, Lituania, Estonia y Alemania, ser reparten la mayor parte de los bancos de pesca, ya que emplean barcos con más calado y capacidad.

Sin embargo, no todo el sector primario ha salido perdiendo con la rotura de este pacto. Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) hacen una "valoración positiva" ya que el tribunal fue "claro y tajante" declaró nulo el arreglo que hizo la Comisión europea respecto al pacto agrícola. Las asociaciones también señalan que quieren que la suspensión del pacto agrícola entre en vigor cuanto antes y se retrotraigan las negociaciones al año 2016, para evitar que los productos saharauis entren en Europa.

La competencia marroquí ha hecho que España deje de lado cultivos como la judía verde y el tomate. En el caso de esta última hortaliza, en los últimos años se han perdido 6.000 hectáreas, sobre todo en áreas como Murcia y Almería. Desde COAG señalan que la retirada de la competencia marroquí en el mercado europeo supondrá una ayuda a que estos productos vuelvan a cultivarse en la Península. Aunque recuerdan que la destrucción de estos sectores no solo fue culpa de Marruecos y que si el tomate no es competitivo, otras de procedencia extranjera coparán el mercado.

Etiqueta de origen como solución

En el Sáhara no se produce gran cantidad de frutas, según COAG; apenas lo hacen cuatro grandes empresas, que han colonizado la zona con trabajadores marroquíes. Se producen verduras en apenas 300 hectáreas de tomates cherry y judía verde principalmente. Los agricultores señalan que estas firmas, algunas de propiedad real y otras de capital francés, están expulsando de la zona a los saharauis.

Es complicado controlar la exportación de productos marroquíes fabricados en el Sáhara. El gobierno de Rabat, según denuncian desde COAG, se niega a introducir una etiqueta de origen saharaui, ya que supondría, según ellos, reconocer que el territorio no es parte de su país. De no controlarse la producción, las frutas saharauis podrán entrar camufladas entre las de otras regiones.

Para el nuevo tratado que se deberá de negociar, los agricultores españoles piden que se tenga en cuenta sus intereses y no se use la agricultura como moneda de cambio para obtener otros réditos. También, COAG recuerda que los españoles han sido los más perjudicados por este acuerdo en entredicho porque la entrada de fruta marroquí en Europa se permite durante los meses en los que España exporta su cosecha, de abril a octubre.

 
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