Dinero

Urkullu amenaza a Sánchez: “El cupo vasco no se toca”

La propuesta de ERC para la armonización fiscal ha abierto el debate sobre los conciertos económicos de Euskadi y Navarra, provocando la reacción airada del PNV

Pedro Sánchez con Iñigo Urkullu
photo_camera Pedro Sánchez con Iñigo Urkullu

El debate sobre el cupo vasco y el concierto navarro, provocado por la propuesta de ERC para la armonización fiscal, ha movilizado de inmediato al PNV, socio del Gobierno para los Presupuestos. El mensaje que se ha hecho llegar desde el entorno del lehendakari, Iñigo Urkullu, a Moncloa es claro: “El cupo vasco no se toca”.

Hay que recordar que la armonización fiscal para acabar con las grandes diferencias impositivas que existen entre comunidades autónomas (en el Impuesto de Patrimonio, en el de Sucesiones y Donaciones o, incluso, en el IRPF) se encuentra en la agenda del Ejecutivo central desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha insistido desde que ocupó el cargo entonces y lo revalidó de nuevo con el Gobierno de coalición, en enero de este año, en su intención de reformar el sistema de financiación autonómica para acabar con lo que denominan ‘dumping fiscal’, es decir, competencia desleal entre autonomías.

En los últimos días, el asunto ha vuelto a salir a la palestra por la presión que está ejerciendo ERC para que el Gobierno se comprometa a acometer esta reforma de forma inmediata, a cambio de apoyar los Presupuestos Generales del Estado para 2021.

Debate sobre los conciertos

Así las cosas, la propuesta de ERC para la armonización fiscal en todo el territorio nacional ha abierto el debate sobre los conciertos económicos de Euskadi y Navarra.

Fuentes de la cúpula del PNV, a las que ha tenido acceso Confidencial Digital, admiten que no han pasado por alto que una relevante mayoría de presidentes autonómicos ha cuestionado el cupo vasco y el concierto navarro por considerar que privilegia a ambos territorios sobre el resto de comunidades, provocando agravios con las demás regiones.

Han constatado el malestar que causa en algunos gobiernos autonómicos, profundamente insatisfechos por el actual sistema de financiación, comprobar cómo la “prioridad vasca” se impone sobre situaciones de infrafinanciación que, como la valenciana, acumulan años de retraso sin ninguna solución.

“El cupo vasco no se toca”

Hay que recordar que el PNV ha anunciado que votará a favor de los Presupuestos de Pedro Sánchez tras llegar a un acuerdo con el Gobierno, que esta semana se ha materializado con nuevas inversiones en investigación y desarrollo y la enajenación de los cuarteles militares de Loyola, en San Sebastián

La formación nacionalista ya había alcanzado el pasado viernes una primera tanda de acuerdos con el Ejecutivo, entre ellos la supresión del impuesto al diesel.

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Pero tras los últimos acontecimientos con la propuesta de ERC para la armonización fiscal, según ha podido saber ECD por fuentes conocedoras de las negociaciones, el PNV, a través del propio equipo del lehendakari Urkullu, se ha movilizado y ha reaccionado de forma airada, trasladando un nítido mensaje al entorno del presidente del Gobierno y al Ministerio de Hacienda: “El cupo vasco no se toca”.

Desde el PNV han recordado que esta semana ha arrancado el debate del dictamen de los Presupuestos en la respectiva comisión parlamentaria. Y la semana que viene dicho dictamen pasará a Pleno para su aprobación, y después tendrá que llegar al Senado.

Los nacionalistas vascos asumen que comienza a ser complicado justificar en el resto de España la excepcionalidad de los territorios vasco y navarro, por mucho que esas particularidades, junto a otro tipo de singularidades como la catalana, se hayan convertido en inevitables para alcanzar un cierto grado de estabilidad política en el país aunque, al final, el coste puede resultar caro e insolidario con el resto de los territorios.

Así lo atestigua el hecho de que la capacidad fiscal de Euskadi está por encima de la media española y, sin embargo, su aportación al sistema común está por debajo del promedio.

A un año de que venza el acuerdo

De ahí, reconocen en el entorno de Urkullu, que el propio lehendakari haya visto la necesidad de movilizarse al más alto nivel para blindar el cupo vasco, incluso a un año vista de que venza el actual acuerdo.

El Cupo es la ley que regula la aportación concreta de las provincias vascas a la solidaridad del Estado y a los servicios que presta la Administración central en el País Vasco y para fijar esa cantidad se tienen en cuenta factores como el peso económico de Euskadi.

Mientras que el Concierto tiene carácter indefinido desde 2002, y está reconocido en la disposición adicional primera de la Constitución, el Cupo tiene una duración quinquenal y debe revisarse el año que viene porque el último acuerdo fue cerrado por el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en 2017.

Con la actual base del cupo, el País Vasco abona 1.300 millones de euros al Estado en concepto de las competencias no asumidas por las haciendas forales y que financia directamente la Administración Central, como son la defensa, la seguridad, la representación internacional, la Casa Real, etc.

De esta forma, el Congreso de los Diputados aprobó hace tres años rebajar en 265 millones el cálculo del anterior cupo, que se había realizado en 2007.

Sánchez garantiza el blindaje

Fuentes próximas al Ejecutivo vasco confirman a ECD que el Ministerio de Hacienda, tras consultar con Moncloa, ha dado garantías de que la metodología que sirve para calcular el cupo -la cantidad anual que el País Vasco debe pagar al Estado para financiar las competencias no asumidas por el Gobierno de Vitoria- permanecerá sin cambios.

O lo que es lo mismo, el sesgo a favor de los tres territorios forales vascos -que en última instancia son quienes gestionan el presupuesto- se va a mantener.

Se ha garantizado al Gobierno vasco que no se va a modificar, por ejemplo, el llamado índice de imputación, que es el porcentaje en virtud del cual Euskadi debe contribuir a la financiación de los gastos del Estado, y que se calcula básicamente en relación con la renta de la región respecto del total del Estado. Desde 1981, ese porcentaje se ha situado invariable en el 6,24%.

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