El Chau-Chau

El juez se quedó sin comer después de imputar a Aguirre y Cifuentes

Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre.
photo_cameraCristina Cifuentes y Esperanza Aguirre.

La semana pasada, el juez Manuel García-Castellón ya había decidido imputar a Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, pero no lo había hecho público. Redactó el auto a lo largo de esos días y lo notificó a las partes el lunes.

La noticia llegó a los medios de comunicación a mediodía, en torno a las cuatro de la tarde. García-Castellón había estado trabajando en el auto desde primera hora de la mañana y de hecho, casi se olvida de comer por darle el último repaso. Cuando ultimaba los detalles finales, decidió hacer una relectura del mismo para asegurarse de que todo estaba correcto. Cuanto terminó y miró el reloj, se percató de que ya eran las 15:30. Tan enfrascado estaba que ni siquiera se había dado cuenta de la hora del almuerzo. Lo primero que hizo en cuanto firmó el auto y lo remitió a las partes, en medio de un gran alboroto y lío mediático, fue ir a tomar algo. Pero nada de mesa y mantel: fue a una cafetería a por un bocadillo.

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