El Chivato

ETA cuenta como “víctimas del Estado” los accidentes de tráfico de las familias de los presos

Colectivo de presos de ETA.
photo_cameraColectivo de presos de ETA.

El pasado martes, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a España a indemnizar con 30.000 y 20.000 euros a los miembros de ETA Igor Portu y Mattin Sarasola, autores del atentado en la T-4 que costó la vida a dos personas, por el trato “inhumano y degradante” que padecieron durante su detención.

La noticia ha sido celebrada por el entorno de la banda terrorista y también por los partidos y dirigentes abertzales, con Arnaldo Otegi a la cabeza, que ha culpado al Estado de acciones similares durante los últimos años.

El Gobierno, por su parte, ha admitido el fallo del Tribunal y ha advertido que esas indemnizaciones solo servirán para descontar los 500.000 y 700.000 euros que ambos terroristas todavía deben a los familiares de los dos ciudadanos ecuatorianos a los que asesinaron al hacer explotar una bomba en la T-4 de Barajas.

En ese intercambio de mensajes entre el ejecutivo y los proetarras también ha entrado el colectivo Etxerat, la asociación de familiares de presos de ETA que pide el acercamiento de los pistoleros a las cárceles del País Vasco.

Tal y como ha podido confirmar El Chivato, la plataforma prepara un contundente documento con otros “ataques del Estado” a los suyos. Un amplio dossier en el que consideran “víctimas” a todos aquellos familiares que, yendo a visitar a un etarra encarcelado, han sufrido un accidente de tráfico.

Este tipo de estadísticas se llevan recogiendo desde hace 29 años y ofrece, según sostienen, datos “demoledores”: 400 accidentes y más de 1000 afectados, “con toda la responsabilidad política que hay detrás de ello”. Además, en el estudio se contabiliza el fallecimiento de 16 personas que, en opinión de la asociación, perdieron la vida por culpa del Estado.

En este 2018, aseguran, ya se ha producido un accidente vial: el de Susana Uribetxeberria, la pareja de Xabier Ugarte, miembro del comando que secuestró a José Antonio Ortega Lara. Según Etxerat, tras haber recorrido dos kilómetros desde la cárcel de Topas, golpeó a un animal y aunque “no sufrió daño físico por motivo de la colisión”, tuvo que recurrir a un taxi para continuar su viaje.

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