El Chivato

La odisea de Rodrigo Rato para abandonar el Congreso, atrapado por un ascensor

Rodrigo Rato acudió este jueves al Congreso de los Diputados para defender su gestión al frente de Bankia. La expectación era máxima entre los periodistas que cubren habitualmente la información económica. Todos querían conocer, de primera mano, la versión del ex vicepresidente sobre la crisis que ha conducido a la nacionalización de la entidad.

Su intención fue, en todo momento, esquivar a la prensa. Sobre todo a la hora de abandonar la sala. Sin embargo, la jugada le salió mal y su marcha se convirtió en una singular odisea.

Según pudo comprobar El Chivato, el ex presidente de Bankia se percató al final de su comparecencia del lugar en el que estaban concentrados los periodistas. Comprobó, con cierto nerviosismo, el estado de las dos salidas de que dispone la sala de la Comisión de Economía y tomó una decisión.

Nada más terminar, encaró la puerta en la que no había cámaras y reporteros y salió apresuradamente con la intención de pasar inadvertido. Pese a la ágil maniobra, los periodistas se percataron de su ardid: se dirigieron a la otra puerta y se lanzaron en su persecución.

En ese momento, el ex vicepresidente llevaba bastante metros de ventaja y aceleraba el paso, flanqueado en todo momento por el secretario de Estado para las Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón; y el portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso.

Sin embargo, en su carrera se encontró con un obstáculo inesperado: el ascensor más próximo a la puerta no daba señales de vida. En pocos segundos, se esfumó el margen que había sacado a los periodistas, que le rodearon y comenzaron a acosarle con preguntas.

El ex presidente de Bankia afrontó la nube de cámaras y micrófonos con cierta flema y distancia:

-- “Todo lo que tenía que decir ya lo he explicado... durante casi cuatro horas”, declaró cortante.

La prensa insistía. Pasó un largo minuto de tira y afloja, en el que Rato comenzó a acalorarse. El ascensor definitivamente había desistido: no se veía salida por ningún lado.

Finalmente, fue Alfonso Alonso el que acudió en su ayuda. Tomó del brazo al ex ministro y lo dirigió por unas escaleras que bajaban hacia una puerta infranqueable. Allí no tenían acceso los medios y Rato logró finalmente desaparecer.

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