El Chivato

No hubo ‘Wikileaks’ en El País. La discreción de los usuarios de la ‘cuevaleaks” ha provocado una felicitación de Javier Moreno

La redacción de El País vivió “momentos históricos” durante el mes de diciembre con las relevaciones de ‘Wikileaks’. Así lo reconocen algunos de los que manejaron los papeles del Departamento de Estado norteamericano.

La operación comenzó con una orden estricta de la dirección del periódico de “silencio absoluto” sobre Wikileaks. Se seleccionó a un grupo de sus mejores periodistas, y también de la máxima confianza del director, para que trabajaran el material recibido, pero con instrucciones de que no podían filtrar nada, a nadie.

Solo el grupo de elegidos, incluidos corresponsales en el extranjero llamados a Madrid, pudieron acceder a la ‘cuevaleaks’, nombre que dieron a la habitación restringida en la que analizaron y tradujeron los miles de cables enviados a El País por Julian Assange. La consigna era “discreción total”.

Le cuentan a El Chivato que, una vez finalizado el trabajo de Wikileaks, el director, Javier Moreno, felicitó al equipo por la absoluta reserva con que llevaron el asunto. No hubo ninguna filtración, tampoco dentro del periódico, sobre la labor que llevaban a cabo en el búnker.

Y no fue fácil no decir nada a nadie. Por tres razones principalmente, explican los propios protagonistas:

1. No podían comentar nada ni tan siquiera a sus familiares. No podía haber filtraciones sobre ese trabajo, y no contaron ni a sus parejas lo que hacían en la redacción.

2. Cuando en la redacción aparecieron los corresponsales, algunos redactores preguntaron qué hacían por Madrid: Siempre se les dio respuestas genéricas, sin concretarles a qué venían.

3. Hubo redactores que abandonaban su puesto de trabajo durante varias horas al día para trabajar en la ‘cuevaleaks’, y cuando los compañeros de mesa preguntaban sobre su paradero, se les daban respuestas evasivas.

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