El Chivato

Así se escapan de los periodistas los líderes políticos en el Congreso

Rueda de prensa de Pablo Casado tras su audiencia con S.M. el Rey
photo_cameraRueda de prensa de Pablo Casado tras su audiencia con S.M. el Rey

El pasado miércoles, los dirigentes políticos que habían sido citados por Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela para la ronda de consultas, pusieron rumbo al Congreso de los Diputados. Debían comparecer ante los medios de comunicación.

La sala de prensa estaba abarrotada: no cabía un periodista más. Todos los asientos estaban ocupados por redactores que, con ordenador en la mesa, registraban las palabras de los protagonistas. De pie, fotógrafos y cámaras se preparaban para la llegada de los dirigentes políticos.

Tras la habitual rueda de prensa, los portavoces suelen formar un círculo y charlar de manera informal con los periodistas. Son los famosos corrillos. Sin embargo, el pasado miércoles no fue así.

Inés Arrimadas, Pablo Iglesias y Santiago Abascal ya tenían diseñado un plan para escapar de los periodistas y no ofrecer más información o enfrentarse a alguna pregunta comprometida.

El método que siguieron estos tres líderes políticos fue el mismo: tras la comparecencia, salieron a toda prisa hacia la puerta. En el pasillo, una persona aguardaba al lado del ascensor a que Arrimadas, Abascal e Iglesias, según el caso, llegara al elevador para introducirse en él. El objetivo: no perder ni un minuto y no ser atrapado por ningún redactor.

Los periodistas intentaron acercarse a los líderes… pero en vano. La estrategia funcionó a la perfección. Hicieron mutis por el foro sin ser abordados.

A Santiago Abascal no le salió tan bien la estrategia porque, justo cuando el líder de Vox abandonaba la sala de prensa, un grupo de personas le obstaculizó su camino hacia la zona de los ascensores. No pudo entrar en el que le tenían preparado pero su equipo de prensa actuó rápido: comenzaron a llamar al resto de ascensores y en el primero que se abrió, metieron a Abascal.

Pablo Casado fue el único compareciente que, una vez terminada la rueda de prensa, se reunió con los periodistas y compartió algunas impresiones. No se marchó hasta que Pablo Montesinos, vicesecretario de Comunicación del Partido Popular, interrumpió a Casado y le invitó a dar por finalizado el corrillo.

“Deja a los periodistas, que tienen que ponerse a escribir las crónicas”, explicaba entre risas Montesinos mientras agarraba a Casado del brazo y se lo llevaba de allí.

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