El Chivato

“Bien, chaval. Has ido a robar a un policía nacional”

Policías nacionales vigilan en la estación del Metro de Sol.
photo_cameraPolicías nacionales vigilan en la estación del Metro de Sol.

Los vagones y pasillos del Metro de Madrid se han convertido en el escenario de una sorda persecución entre la Policía Nacional y unos 300 carteristas que, según la misma Policía, se dedican de un tiempo a esta parte a hurtar carteras, monederos, teléfonos móviles y otros objetos personales a viajeros y viandantes poco atentos a sus pertenencias.

En las últimas semanas, la Policía Nacional ha reforzado el dispositivo para combatir un fenómeno de delincuencia que registra una media de 30 denuncias al día.

El Chivato pudo ser testigo, hace unos días, de la detención ‘en directo’ de uno de estos carteristas que se mueven por el Metro de Madrid a la caza de situaciones propicias para meter la mano en un bolso o un bolsillo y llevarse su botín de forma silenciosa.

Estación de Sol. Línea 3, dirección Villaverde Alto. El convoy arranca y, de pronto se escuchan algunos gritos en el segundo vagón. Súbitamente, un hombre de unos 50 años, con gafas y una americana oscura, se gira hacia otro individuo de unos 30 años, rubio y con aspecto de proceder de un país del Este de Europa, y se encara con él: “Bien, chaval. Has ido a robar a un policía nacional”.

Aprovechando la sorpresa, el policía de paisano agarra de un brazo al supuesto carterista y se lo retuerce hasta inmovilizarlo. Con la otra mano le sujeta la nuca para que no se mueva. Otra pasajera se agacha y le entrega al agente la cartera que el ladrón le había sustraído y que se había caído al suelo durante el forcejeo.

El carterista ‘pillado’ con las manos en la masa muestra una sonrisa resignada. En cuanto llega el tren a la primera estación después de Sol, Lavapiés, el policía de paisano saca al presunto delincuente del vagón.

El agente improvisa una jaula y lo deja ‘encerrado’ en un hueco entre la pared, un banco y una máquina de bebidas para evitar que escape corriendo. Entonces le pide la documentación mientras avisa a los refuerzos de la Policía Nacional para que se haga cargo de uno de los 300 carteristas que amenazan a los viajeros del Metro de Madrid.

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