El Chivato

El crucifijo que ayudó a la operación ‘Kitchen’

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photo_camera El comisario Enrique García Castaño

La investigación sobre el operativo que supuestamente se montó desde el Ministerio del Interior para seguir al ex tesorero del PP Luis Bárcenas y a su familia, y sustraerle información sensible, está todavía abierta. Por tanto, pocas conclusiones se pueden extraer todavía, más aún sabiendo que la mayoría de los investigados niegan los hechos. 

En este sentido, hay una persona que ha sido clave en la investigación judicial, tanto por su confesión como por las pruebas que ha aportado al Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. Es el comisario principal Enrique García Castaño, exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO),  a la que se le encargó una parte del operativo. 

Desde allí se organizaron vigilancias a la familia del ex tesorero mientras se encontraba en la cárcel. Fue García Castaño, por ejemplo, quien firmó los cheques de pagos de fondos reservados al que fuera chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, que a su vez era confidente de la Policía. 

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Fue también García Castaño quien acudió a una armería a pagar la pistola que se le compró a Ríos, y fue el encargado de hacer el volcado de varios dispositivos que se sustrajeron a Bárcenas, como así consta en el sumario de la ‘Operación Kitchen’. 

Asimismo, fue también este comisario el que, tal y como ha reconocido, entró en un estudio que Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas, tenía en el barrio de Salamanca. “Entro porque la señora de la limpieza que estaba en ese momento abre la puerta porque la engaño”, confesó García Castaño en la Comisión Kitchen, en el Congreso, el pasado jueves. 

Los diputados, perplejos, insistían en preguntar si no necesitaba para ello una orden judicial. “Se llama oportunidad de inmediatez”, aclaró el comisario. 

-- Usted ha reconocido que allanó el estudio .

-- Soy yo el que se hace responsable de eso, lo reconozco. No tengo ningún problema en decirlo. En mi afán de colaborar, me estoy acusando de algo grave, y yo sé que es grave. 

El Chivato ha podido saber que esta entrada al estudio de arte de Rosalía Iglesias contó con un importante elemento para engañar a la señora de la limpieza: García Castaño llevaba en la mano un crucifijo de su pueblo, San Martín de Trevejo, en Cáceres. 

Con este Cristo en la mano como coartada, el comisario principal entró en el despachito de la familia Bárcenas en busca de algún tipo de documentación. Dice que no encontró nada

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