El Chivato

Felipe González y Pedro Sánchez pactan antes no llevarse la contraria

Felipe González y Pedro Sánchez
photo_camera Felipe González y Pedro Sánchez

La cúpula de Ferraz se ha cansado de que la imagen del PSOE quede “a la altura del betún” cada vez que Pedro Sánchez y Felipe González coinciden en un acto público. Faltan dedos en las manos para contabilizar el número de agravios que se han proferido mutuamente los líderes socialistas. “El lenguaje no verbal juega un papel fundamental, ahí tenemos que trabajar con ambos” aseguran algunos interlocutores.

La mala relación entre González y Sánchez comenzó en 2016, cuando el madrileño dimitió como secretario general del PSOE, tomando las riendas del partido una Comisión Gestora. La crisis, que perdió el actual presidente del Gobierno, se saldó con la abstención de los diputados socialistas para que Mariano Rajoy lograra ser investido Presidente del Gobierno de España. Una realidad que fragmentó al Partido Socialista.

A un lado se situó Susana Díaz, expresidenta de la Junta de Andalucía, apoyada por históricos del PSOE como Felipe González. En el otro, Pedro Sánchez. Una tensión que desembocó en unas primarias en las que las bases socialistas debían elegir a su nuevo líder. Corría el año 2017. “Desde entonces Felipe González y Pedro Sánchez chocan frontalmente”, confirman desde Ferraz. 

“Lo que más le duele a González son los socios del actual Gobierno”. “Él, ante todo, se identifica como un hombre de Estado”, confiesan senadores del PSOE. La ideología de Unidas Podemos colisiona con la del expresidente socialista. Otra línea roja es la degradación de las instituciones y la visión de las Fuerzas Armadas. “Sánchez se ha plegado en todas ellas para mantenerse en el poder”, aseguran algunos diputados socialistas.

Pues bien. Recientemente, Sánchez y González han compartido varios actos públicos, siendo el más reciente el 40º aniversario de la primera victoria del PSOE, en 1982. Según ha podido saber El Chivato, los asesores de uno y otro equipo se han sentado a analizar, estudiar y planificar las declaraciones de ambos. También han definido cómo debía actuar cada uno, con el objetivo de minimizar las diferencias en público. “Felipe es duro, no sale de sus ideas, aunque últimamente da el brazo a torcer a menudo” aseguran miembros cercanos a él. 

Desde que comenzaron a organizarse las reuniones, González ha respaldado todas las decisiones de Sánchez a las que ha querido entrar. “Obviamente evita hablar de pactos con independentistas y acercamiento de etarras”. “Aunque no nos sorprende, todo viene preparado”, confirman. 

En esas reuniones privadas se abordan temas de actualidad, los últimos movimientos del Gobierno y sus tratos. “Una cúpula modera y los asesores de ambos negocian. Lo hacen por el bien del partido”. “Que sepamos nunca se han sentado ellos mismos a negociar, aunque sí han establecido líneas rojas horas previas a comparecer”, sentencian algunos cargos del PSOE.

 

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