El Chivato

Homenaje militar en Irak al ‘paraca’ del CNI caído en la emboscada de Latifiya

Placa de homenaje a Carlos Baró en Bagdad.
photo_camera Placa de homenaje a Carlos Baró en Bagdad.

El Centro Nacional de Inteligencia recuerda este 29 de noviembre la mayor masacre que ha sufrido en su historia. En esa fecha de 2003, siete agentes murieron en un ataque en Latifiya (Irak) perpetrado por antiguos miembros de la Guardia Republicana y de la Mujabarat, el servicio secreto de Sadam Hussein.

El golpe se sumó al asesinato en Bagdad, semanas antes, de José Antonio Bernal, también miembro del CNI destinado en Irak.

En la sede central del servicio de inteligencia, a las afueras de Madrid, hay un monumento con los nombres de estos ocho caídos. También se les recuerda con placas en otras instalaciones militares, como la base de Retamares, donde se ubican distintas unidades dependientes del Estado Mayor de la Defensa.

El Chivato ha podido comprobar que a uno de los miembros del CNI caídos en la emboscada de Latifiya se le recuerda también en una base militar en Irak.

España mantiene en aquel país unos 260 militares, dentro de la operación ‘Inherent Resolve’ de la coalición internacional contra los yihadistas del Daesh, y de la ‘NATO Mission Irak’ para prestar seguridad en las tareas de asesoramiento y adiestramiento de las fuerzas armadas iraquíes.

La fuerza de protección española actualmente desplegada en Irak estrenó recientemente nuevas instalaciones, y al recinto se le ha dado el nombre de “Comandante Baró”, en recuerdo a Carlos Baró Ollero, uno de los agentes del CNI que murieron en Latifiya en 2003.

En la base en Bagdad se pueden ver elementos propios de la Brigada Paracaidista, como un gran cartel con el lema “Desperta ferro” y el escudo de la brigada.

Precisamente Carlos Baró, aunque estaba destinado en el Centro Nacional de Inteligencia cuando murió, procedía del Ejército de Tierra. Era comandante de Infantería, pasó por la Legión, y como capitán estuvo destinado en la Brigada Paracaidista.

En las distintas bases en las que el Ejército de Tierra ha estado desplegado en Irak, se ha rendido homenaje a los agentes del CNI y a los militares caídos en ese país, con placas o murales con sus nombres.

 

Ya en 2015 el coronel jefe del destacamento español en Irak pidió que se bautizara la base de Besmayah como “Comandante Baró”. Ahora, en las nuevas instalaciones en Bagdad, se ha cumplido el deseo de homenajear a ese militar, legionario, paracaidista y agente operativo del Centro Nacional de Inteligencia.

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Raphael, apoteósico en Starlite

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