El Chivato

A Pedro Sánchez le sigue irritando que se hable de “toque de queda”

Pedro Sánchez
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Pedro Sánchez nunca ha querido oír hablar de “toque de queda”. Llegó a reclamar públicamente a la población, tras decretar el actual estado de alarma, que no se utilizase esa expresión. Invitó a referirse a esa medida excepcional como “restricción de movilidad nocturna”.

“Si me permite, yo creo que podemos ir acuñando todos una expresión más contemporánea que nada tiene que ver con lo que representa sobre todo para generaciones con más experiencia, con más vida a sus espaldas, como es el toque de queda”, afirmó el presidente el pasado 25 de octubre.

“Esto es una restricción de movilidad nocturna. Me gustaría pedir además a los medios de comunicación que pudiéramos hacer entre todos este ejercicio de pedagogía porque nada tiene que ver con un toque de queda, que tiene otra serie de componentes y otra serie de, digamos, significados, en la mente de todos”, añadió.

Pues bien. Según ha podido comprobar El Chivato, Sánchez se ha resignado y ha decidido no dar más la batalla por eliminar la denominación “toque de queda” del uso cotidiano de los españoles, después de constatar que sus esfuerzos y los del resto del Gobierno no han surtido ningún efecto. Todo lo contrario.

Al presidente le sigue irritando que se hable de “toque de queda”, algo que no ocultó este martes durante la ronda de preguntas de la prensa tras su comparecencia en La Moncloa.

Visiblemente molesto, Sánchez afeó a uno de los periodistas que hablase de “toque de queda” cuando le preguntó sobre si el final del estado de alarma el 9 de mayo haría decaer la restricción de movilidad nocturna. Una respuesta que el presidente acompañó de un gesto con la cabeza que venía a admitir su derrota en esta batalla.

Hay que recordar que ERC y PNV habían convenido con Moncloa que la expresión “toque de queda” no era la más adecuada para referirse a las “restricciones de movilidad nocturna”, la medida estrella que marca el actual estado de alarma.

Recordaban que el toque de queda se aplica comúnmente en situaciones de guerra o de conmoción interna que afectan a un país o ciudad, y su cumplimiento suele ser supervisado por instituciones policiales y fuerzas armadas. Unos escenarios que les resultan “incómodos” para la aplicación de esta medida en sus territorios.

De hecho, en el contexto del intento de golpe de estado del 23-F, en 1981, el capitán general de la III Región Militar, Jaime Milans del Bosch, ordenó la salida de carros de combate a las calles de Valencia y promulgó un bando estableciendo el toque de queda desde las nueve de la noche a las siete de la mañana.

 

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