El penúltimo susto de Josep Borrell

Josep Borrell con el viceministro cubano Marcelino Medina.
photo_cameraJosep Borrell con el viceministro cubano Marcelino Medina.

Josep Borrell está pasando su peor momento desde que fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores. En apenas unos días, ha sido insultado duramente por Gabriel Rufián, Podemos ha exigido su dimisión por la multa impuesta por la CNMV, y además, ha visto cómo Moncloa filtraba su candidatura al Parlamento Europeo después de que los independentistas pidieran su cabeza.

En mitad de esa vorágine, el ministro viajó con Pedro Sánchez a Cuba, en una visita no exenta de polémica: coincidió con las negociaciones previas a la Cumbre celebrada el pasado domingo en Bruselas para aprobar el tratado del Brexit.

Desde la oposición, de hecho, se criticó que tanto el presidente del Gobierno como el titular de Exteriores se encontraran al otro lado del océano cuando España necesitaba un cambio en el acuerdo propuesto para garantizarse el derecho a veto sobre cualquier decisión futura que afecte a Gibraltar.

Pese a ello, explican a El Chivato desde el Ministerio, para Borrell fue un alivio estar presente en ese viaje de Estado. Entre otras cosas, reconocen, porque en octubre “no las tenía todas consigo” sobre si viajaría con el presidente.

El ministro, de hecho, era consciente de que Exteriores, tal y como viene siendo habitual los últimos meses, había sido desplazado por Moncloa en los preparativos del viaje. Una circunstancia que podía interpretarse como que el objetivo de Sánchez era viajar a La Habana sin Borrell.

Ante ese escenario, el ministro se puso a “hacer campaña” para asegurar su presencia en Cuba. Desde Exteriores se recordó la importancia de que, en este tipo de viajes, se produjera la firma de varios convenios de colaboración entre los ministerios de Exteriores, y de convertir estas visitas en una cumbre multi ministerial.

Finalmente, Borrell fue incluido en el viaje a Cuba junto al presidente y a la responsable de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto. Por tanto, al menos en esta ocasión, Pedro Sánchez dio por buenas las tesis del ministro de Exteriores, y permitió que otros integrantes de su Gobierno le acompañaran en un viaje que, desde Moncloa, se ha calificado de “histórico”.

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