El Chivato

Los testimonios guardados en una caja fuerte de Zarzuela sobre Juan Carlos I y el 23-F

Juan Carlos, en su mensaje contra el golpe del 23-F.
photo_camera Juan Carlos, en su mensaje contra el golpe del 23-F.

Los aniversarios ‘redondos’ del golpe de Estado fracasado del 23 de febrero de 1981 suelen ir acompañados de la publicación de algún libro, o alguna entrevista o reportaje en medios de comunicación. Esos textos tratan de aportar datos desconocidos hasta ahora sobre ese episodio siempre tan controvertido de la Historia reciente de España.

En el 40º aniversario celebrado este martes no hubo grandes revelaciones. Si acaso, llamó la atención una confidencia que hizo en Telemadrid el periodista Javier Ayuso, que fue director de comunicación de la Casa del Rey entre 2012 y 2014, es decir, durante crisis como la de Botsuana y en la abdicación de Juan Carlos I.

Ayuso participó en una tertulia del magacin matinal ‘120 minutos’, y aprovechó para anunciar un dato que, según dijo, “creo que nunca se ha contado”.

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Durante su etapa en la Casa del Rey, a Ayuso le narraron una anécdota de Juan Carlos I en la noche del 23-F. Siendo ya la madrugada del 24 de febrero, antes de que se fueran a descansar quienes habían pasado con él esas horas de tensión en el Palacio de la Zarzuela, el rey pidió a cada uno que escribiera en un papel, de su puño y letra, el relato de lo que había pasado.

¿Quiénes acompañaron a Juan Carlos I en la tarde noche del 23-F? En primer lugar, estaba Nicolás Cotoner y Cotoner, marqués de Mondéjar y jefe de la Casa, y Sabino Fernández Campo, por entonces secretario general (número dos) de la Casa del Rey.

Junto al rey se encontraban varios de sus ayudantes de campo: Agustín Muñoz Grandes, el comandante Sintes, el teniente coronel Palacín, el teniente coronel Merry, el coronel Heredia... También estuvo allí Manuel Prado y Colón de Carvajal, íntimo amigo del rey, quien echó mano en numerosas ocasiones de Prado como “mensajero personal” en gestiones discretas.

Según Javier Ayuso, en total fueron unas ocho o diez personas las que, una vez desactivado el golpe de Estado, escribieron el relato en primera persona de lo que ellos habían vivido esa noche junto a Juan Carlos I. 

El papel de Juan Carlos I el 23-F ha sido cuestionado y atacado desde distintos extremos políticos y por escritores y periodistas, que aseguran que tuvo más sombras que luces. Esos escritos de puño y letra de quienes acompañaron al rey esa noche podrían debilitar aún más esas teorías de la conspiración que señalan a don Juan Carlos como inductor, o al menos como alguien dubitativo y no tan resuelto a sofocar el golpe como establece la versión oficial del 23-F.

Las hojas manuscritas de la decena de acompañantes de Juan Carlos I se custodian en el propio Palacio de la Zarzuela, en una caja fuerte. Javier Ayuso asegura que él pudo leer esos relatos, que dejan “meridianamente claro que desde el primer momento hasta el último […] desde Zarzuela se trabajó activamente para parar ese golpe de Estado militar”.

En esas hojas se describe, por ejemplo, cómo el general José Juste advirtió por teléfono al rey Juan Carlos de la actitud sospechosa de Alfonso Armada, y cómo el monarca dio orden a Sabino Fernández Campo de que impidiera que el general Armada acudiera a Zarzuela, para que no pudiera dar a entender que la Corona apoyaba el golpe.

El dato desvelado por Ayuso ya era conocido entre buenos conocedores de la Casa del Rey y de los entresijos del 23-F. También la periodista Emilia Landaluce lo publicó el pasado domingo en El Mundo tras una conversación exclusiva con Juan Carlos I. Pero al desvelarse en televisión la existencia de esos papeles se ha despertado cierta sorpresa y expectación por su contenido. Ayuso aventuró que quizás en un futuro se hagan públicos, o al menos se permita la consulta a historiadores para que tengan más elementos de juicio sobre la intentona golpista de Armada, Milans del Bosch y Tejero el 23 de febrero de 1981.

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