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JOSÉ LUIS MARTÍNEZ-ALMEIDA es abogado de Estado, alcalde de Madrid desde junio de 2019 y portavoz nacional del Partido Popular desde verano de 2020. Un año después de la gran pandemia se ha consolidado como el político español revelación.

Martínez-Almeida: “Lo que no sea recuperarnos de la pandemia y restaurar la convivencia es una bomba de humo”

José Luis Martínez-Almeida.
photo_camera José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid. Fotografías: Santi G. Barros.

Un pico de oro. Una cintura ágil. Un regate en corto. Una cabeza de abogado de Estado. Un Pacto de la Villa. Un espíritu colchonero. Un alcalde empático y simpático. Un año y nueve meses, una pandemia y una Filomena después, el regidor de Madrid arrasa en El Hormiguero, el otro CIS. Partido a partido. Parto a parto. De momento, la apuesta de Pablo Casado para relevar a Manuela Carmena le está saliendo bien. Y no era fácil. Un delantero azul con las espinilleras listas. Aspira a ser “un servidor” en un contexto enquistado de confrontación política. Alérgico a las trincheras. Rojo. Y blanco. Cree que el PSOE “va a la deriva”. Que la Constitución está en riesgo. Que Pablo Iglesias solo aporta “crispación y rencor”. Que Ciudadanos es necesario, pero igual sobra. Que el PP debe ser el partido de referencia para los españoles “que quieren preservar un modelo constitucional que nos permita convivir siendo diferentes”. Casi en el ecuador de su mandato, el alcalde bombero está on fire quemando audiencias propias de Isabel Preysler. Y no suena a demagogia.

José Luis Martínez-Almeida está casi al final de una jornada de trabajo. Oscurece. Los trenes de cercanía ya han llegado a sus destinos. Ya no hay carteras de trabajo en los vagones del metro. Es tarde. Huele a cenas de niños en los hogares de Madrid Central y de Madrid Extrarradio. Hora de pasear al perro. De desconectar de la oficina. De picar billete. En el primer frame de la noche, el alcalde salta al campo de esta conversación. Se le ve fresco, con regate, con visión de juego, con gracia, con toque, con gol.  Y con ideas propias. Pim. Pam. Pum. Rápido. La finta y el esprint, como Joaquín.

Encorbatado, pero informal. El mismo que divirtió a 3.800.000 personas en El Hormiguero hace unos días. “55 minutos de mitin con las hormigas en la casa de los españoles”, titula El País. Y digo yo que qué español está ya para mítines políticos que duren más que un gif… Algo tiene Martínez-Almeida que despegó como un Sputnik justo cuando peor hemos estado, y ahí sigue. Incluso siete meses después de que le hayan encasquetado el brete de ser el portavoz nacional del Partido Popular tensando sus hechuras de alcalde.

Le guiñaron el ojo Felipe González y Manuela Carmena. Incluso José María Aznar… Le aplaude gente de todas las gradas políticas de la tarta ideológica nacional. Ha muerto el carisma electoral y ha nacido una estrella sin neón, pero con sentido común y tono constructivo.

El vídeo del día

Llegada de Sánchez a Dakar (Senegal)

Su mandato está siendo una maratón de obstáculos que sortea con realismo. La pandemia, las olas, las curvas, Filomena y Génova. Entre medias ha cosechado un pacto en el consistorio que ya está en la vitrina de los acuerdos políticos en vías de extinción. Campechano. Incisivo. Natural. Sabe trigonometría, tiene paciencia y es colchonero. Da las gracias. Pide perdón. Un tipo normal que se ríe de sí mismo. Un político que se plantea si estará a la altura y que está dando la talla, aunque nadie es perfecto.

Ha costado sacar adelante esta conversación, pero aquí estamos, disparando inquietudes y constatando que lo del síndrome del opositor es una verdad como este templo del Palacio de Correos.

José Luis Martínez-Almeida.

¿Cómo está?

Estoy bien. Con la situación que vivimos, no puedo quejarme.

¿Qué piensa sobre el terremoto político del 10-M en mitad de un contexto de pandemia? ¿Isabel Díaz Ayuso tiene toda la razón?

A mi juicio tiene razones más que suficientes para haber disuelto la cámara y haber convocado elecciones. Confío plenamente en la decisión que ha tomado.

¿La política compensa?

Sí.

¿Hay que estar muy preparado para que no salten las costuras?

Hay que tener capacidad, vocación de servicio público, y una firme decisión de anteponer los intereses de los demás a los de uno mismo. Ese es el principio básico para mí.

Vemos también a gente que sobrevive en política sin estar muy preparada. Y dan el pego.

También. Se puede sobrevivir en política teniendo un buen pico, aunque no haya fondo detrás. O, sencillamente, vivir de esto y pasar desapercibidos...

Tres meses antes de ser alcalde falleció su madre.

Sí.

De ella heredó la pasión por el Atleti y por la política. Pocas madres quieren que sus hijos sean toreros y pocas madres quieren que sus hijos se metan en la arena política. Son dos ruedos, dos arenas, dos cuernos y dos sangres parecidas…

Mi madre fue la que me metió la sangre de la política en vena. Pienso que habría vivido esta etapa mía como alcalde de Madrid con mucho interés y con satisfacción, incluso con orgullo. Soy el pequeño de los seis hermanos y, como todos ellos reconocen, era su ojito derecho.

“Mi madre me metió la sangre de la política en vena. Habría vivido con mucho interés y con satisfacción, incluso con orgullo, mi etapa como alcalde de Madrid”

¿La política tiene mucho de espinilleras?

Es mejor llevarlas siempre puestas, por si acaso, porque habitualmente hay gente que está sobre el terreno de juego de mala fe.  Aquí pueden ser necesarias, pero no más que en otros sectores profesionales. Al final, la política no es muy diferente a otros ámbitos.

¿Son necesarias también dentro del propio equipo?

Sí, claro.

¿La democracia partidista está en crisis? ¿Los ciudadanos vemos con recelo todo lo que suene a partido-bloque-intereses ajenos a la calle? ¿La nueva política exige unos partidos diferentes?

Los partidos son fundamentales en cualquier democracia. Entiendo que se critiquen y se reprenda el funcionamiento interno de los partidos, pero no que se censure su existencia, porque no hay democracia sin partidos y sin pluralismo político. A partir de ahí, comprendo perfectamente que los ciudadanos exijan a los partidos que se atengan debidamente a lo que marca la Constitución cuando se refiere a ellos. La Carta Magna dice expresamente que su funcionamiento interno debe ser democrático. Creo que, en cierta manera, los partidos se han ido adaptando a esos mecanismos.

¿Qué le da alergia del panorama político?

Tengo alergia a los proyectos políticos que son la trinchera. Confrontar ideas es bueno, pero parapetarse en el sectarismo ideológico genera una tensión que el ciudadano no merece. 

“Confrontar ideas es bueno, pero parapetarse en el sectarismo ideológico genera una tensión que el ciudadano no merece”

El Ayuntamiento de Madrid firmó en verano los Pactos de la Villa. Diferentes colores unidos por una misma causa: la reconstrucción de una ciudad. ¿Cómo se consigue un pacto a cinco bandas, a pesar de Twitter?

Hay que reconocer que el uso y el abuso que unos cuantos hacen de Twitter daña la seriedad del debate político. Las redes sociales son muy útiles, pero la utilización espuria de Twitter, incluso por parte de partidos políticos, hace que la calidad de la confrontación política se reduzca a un tuit mermando mucho las posibilidades de consensos.

Durante la primera ola de la pandemia, dice, aprendió a ser “el alcalde de todos los madrileños”. ¿Le parecía imposible llegar a eso? ¿La política prepara solo para bandos?

En este clima de confrontación y enfrentamiento político que llevamos sufriendo en España desde hace unos cuantos años, es cierto que, cuando uno llega aupado en una coalición como la que yo tenía, y es recibido con la manifiesta hostilidad con la que fuimos recibidos, a veces pierdes un poco la perspectiva. Esta desgraciada pandemia debería servirnos, al menos, para colocar en la perspectiva correcta a quienes tenemos responsabilidades institucionales, porque no podemos olvidar en ningún momento que gobernamos para todos. Es verdad que, cuando uno accede al cargo, sabe que gobierna para los madrileños, pero también sabe que en una política de bloques y de trincheras es muy difícil que esa sea la realidad. La primera ola de la pandemia me hizo ver que no era tan difícil y que gobernar por y para todos debería ser lo normal.

“Esta desgraciada pandemia debería servirnos a los políticos para no olvidar que gobernamos para todos”

 

¿Desde dentro también se ve que el liderazgo político está en crisis?

Yo respondo por mí. El resto…

Como árbitro que fue en su día y como espectador de lo que ha sucedido en el Congreso de los Diputados desde que se desató la pandemia, tendrá una opinión.

La sociedad nos percibe como un problema, y eso quiere decir que algo hemos hecho mal y tenemos que hacer autocrítica. Es importante saber en qué hemos fallado a los ciudadanos para entender por qué nos perciben como un problema. Tampoco digo que deban percibirnos como una solución, pero si nos ven como un problema, lo mínimo que tenemos que hacer los políticos es pensar y reconocer por qué.

¿El ciudadano de Madrid le ve ahora como una solución a sus problemas?

Al menos, creo que me ve como una persona que no estorba.

¿Tiene usted cerca a personas que le digan las cosas claras: aciertos, errores, fracasos rotundos, equivocaciones…?

Sí. Tengo gente cerca que me dice lo malo y lo bueno, aunque prefiero que me digan lo que hago mal. Cuando uno tiene una responsabilidad política puede tender a encerrarse en una burbuja, pensar que es autosuficiente y eludir el consejo de los demás. Y ese es el primer paso para convertirse en un mal gobernante. Mi consejo a todos los que están en política, siempre y cuando yo sea alguien para dar un consejo: ¡Ten siempre a un pepito grillo cerca!

 

“Cuando uno tiene una responsabilidad política puede tender a encerrarse en una burbuja, pensar que es autosuficiente y eludir el consejo. Es el primer paso para convertirse en un mal gobernante”

 

¿Pablo Casado es un buen líder?

Pablo Casado será el próximo presidente del Gobierno. Es muy buen líder del PP, y será un buen líder de España.

¿Cómo se conjugan la lealtad y la libertad dentro en un partido?

Pudiendo decir en cada momento lo que uno piensa, pero sabiendo que formas parte de un proyecto.

¿El miedo está más presente de lo que parece en el funcionamiento de los partidos políticos?

Miedo, miedo, lo que se dice miedo, yo no he pasado… Nunca he tenido ningún problema para expresar mis ideas dentro del PP. A lo largo de mi experiencia dentro del PP, que no es muy amplia, porque, realmente, tengo alguna responsabilidad desde 2017, cuando fui portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, siempre he tenido la libertad de decir lo que pensaba.

Pero un poco de respeto, quizás sí.

Sí, pero porque tienes que entender que tu libertad se desarrolla dentro del ámbito de la libertad de los demás, que también pueden decir en cualquier momento lo que piensen.

¿Los partidos valoran más al libre, al que opina con valentía y argumentos, al que aporta, o al pelota-seguidista?

Yo, desde luego, valoro más al que me dice lo que piensa y, a la vez, asume que hay que tomar una determinada decisión y sabe remar en la dirección de la decisión adoptada. Eso lo tengo claro.

¿Qué cree que pasará en el PSOE cuando Pedro Sánchez pierda la presidencia del Gobierno?

Cuando Pedro Sánchez deje la presidencia del Gobierno, que espero que sea lo antes posible, el PSOE deberá hacer una reflexión profunda sobre su deriva. El PSOE es fundamental para España, pero necesita hacer una severa autocrítica sobre su actuación en los últimos años.

¿Qué PSOE es positivo para España?

Un PSOE que esté plenamente comprometido con la idea de que podemos convivir pensando diferente y que se tiene que gobernar desde la moderación y desde la centralidad. Y, sobre todo, el PSOE positivo que necesita España es el que entiende que las cuestiones de Estado se tratan con partidos de Estado.

¿La Constitución está en riesgo?

En este momento, sí.

¿Por qué?

Porque Podemos forma parte del Gobierno, y ERC y EH Bildu se han incorporado a la dirección política del Estado. El PSOE, que debería ser un dique de contención, se ha convertido en un aliado de todos estos partidos solo por permanecer en el Gobierno. Vemos al timón del país una combinación de fuerzas políticas que, abierta y públicamente, confirman que quieren acabar con nuestro modelo constitucional.

“La Constitución está en riesgo, porque vemos al timón del país una combinación de fuerzas políticas que, abierta y públicamente, confirman que quieren acabar con nuestro modelo constitucional”

 

¿El comunismo radical ha vuelto sibilinamente?

El comunismo siempre es radical, y no se ha ido nunca.

¿Los ciudadanos castigan a los políticos que ponen su ideología por encima de las urgencias de la calle?

Es una pregunta muy abstracta. Póngame un ejemplo.

Pablo Iglesias y sus prioridades políticas durante la pandemia.

Sí, hay políticos que ponen sus intereses por encima de los intereses generales. Por ejemplo: Pablo Iglesias. Por ejemplo: Pedro Sánchez.

¿Qué aporta Podemos a la política?

Crispación y rencor.

Pablo Iglesias dice que los gobiernos de derecha no volverán a tomar las riendas del país. ¿Son estadísticas y números, deseos, un empeño personal, retazos de tiranía, una obsesión o humo?

Es la visión que tiene Pablo Iglesias de la política y de la democracia.

¿Cualquier cosa que no sea reconstruir el país en este contexto es una bomba de humo?

Cualquier cosa que no sea restaurar el modelo de convivencia en España y, con ello, la recuperación económica y social, es una bomba de humo.

¿Ha sido positiva la desprofesionalización de la política que ha refrescado Ciudadanos?

Más allá de lo que piense Ciudadanos, creo que hace falta traer talento a la política.

Cada vez parece es más difícil.

Sí, desgraciadamente. La política no ofrece los medios suficientes para atraer el talento.

¿Ciudadanos es un partido necesario?

Cualquier partido que respete la Constitución es necesario en España. Ahora, ¿tres partidos para el centro-derecha? ¡No!

¿Ciudadanos seguirá existiendo en las próximas elecciones generales?

Eso no lo decidirá Ciudadanos. Lo decidirán los ciudadanos.

¿Qué le une a Vox?

Un pacto de investidura en el Ayuntamiento de Madrid.

¿Qué le separa del partido de Santiago Abascal?

Posiciones distintas en diferentes temas como, por ejemplo, los que hacen referencia a su discurso sobre la Unión Europea y sobre algunos derechos sociales.

¿Hay algún complejo en el PP que le toque la moral?

Todavía no he visto ninguno.

¿Un derecho sobre todos los derechos?

El derecho a la libertad, en sus diversas manifestaciones.

¿Esta política entiende la libertad?

Percibo que, desde la política, se ha pretendido, en todo momento, cercenar y coartar el margen de actuación de la sociedad. Uno de los problemas más graves que tenemos en España en estos momentos es la capacidad de la política de tratar de controlar hasta el último ámbito de nuestras libertades.

“Uno de los problemas más graves que tenemos es la capacidad de la política de tratar de controlar hasta el último ámbito de nuestras libertades”

 

José Luis Martínez-Almeida.

¿En qué se sustenta una vocación política de verdad?

Si uno no tiene principios, convicciones, valores y no quiere ponerlos en práctica, es muy difícil que pueda dedicarse a la política, entendida como servicio general, de manera honesta y honrada.

¿Hasta qué punto su fe influye en su modo de ser y en su manera de entender la política?

Sin mi fe no sería como soy. Estoy muy orgulloso de tener la fe que tengo, porque me ayuda a crecer como persona. Al mismo tiempo, sé separar perfectamente lo que es de Dios y lo que es del César.

¿Cree que, a veces, en España somos libres para todo, menos para ser católicos practicantes?

Sí, sinceramente. Determinados sectores de la política y de la sociedad española entienden que ser católico es un motivo para estigmatizar a las personas.

¿Un político que va a misa los domingos está mal visto en los despachos del marketing electoral?

No lo sé, pero un político que va a misa los domingos y fiestas de guardar es alcalde de Madrid...

¿La izquierda política está en guerra contra los católicos?

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias participan, cada uno a su manera, de ese rancio anticlericalismo que afecta en demasía a la izquierda desde hace muchos años.

“Determinados sectores de la política y de la sociedad española entienden que ser católico es un motivo para estigmatizar a las personas”

 

Estudió en un colegio privado y diferenciado: ¿Algún trauma por haber sido educado solo entre chicos?

Que yo sepa, ninguno. Estoy muy orgulloso de la formación que recibí en mi colegio, sobre todo porque fue una educación en libertad.

En la puerta del colegio Retamar hay un menhir que dice: “Entra por esta puerta con la voluntad de aprender”. Al salir, propone: “Sal por esta puerta con la pasión de servir”. ¿Qué aprendió en aquellas aulas que le ayude cada día?

Entre otras cosas importantes en la vida, Retamar me enseñó a ser una persona disciplinada. Al margen de una buena formación académica y espiritual, allí me convertí en una persona positivamente disciplinada.

¿Y de ICADE?

Una de las experiencias universales al aterrizar en la Universidad es la amplitud de pensamiento a la que puedes acceder. Desde sus raíces profundamente cristianas y católicas, ICADE me permitió acceder a esa variedad enriquecedora en una etapa decisiva para nuestras vidas.

Hágame un comentario de texto y de contexto sobre la Ley Celaá.

En una palabra: adoctrinamiento.

¿Reza?

Sí.

¿Tiene ídolos humanos?

Siempre es bueno contar con referentes en todos los campos en los que te desenvuelves.

¿A quién le gustaría parecerse?

Lo que realmente me gustaría es que, cuando se hable de José Luis Martínez-Almeida, se diga que hizo siempre lo que correspondía.

¿Este Gobierno de coalición está siendo irresponsable con la estabilidad de las instituciones?

Sin duda. Precisamente, porque para este Gobierno de coalición, sobre todo, para Podemos, cuanto peor, mejor.

La monarquía. ¿Qué pasa?

La monarquía es la clave de bóveda de nuestra arquitectura institucional. Por eso, aquellos que defienden que cuanto peor, mejor, obviamente saben que es la última línea de defensa…

“La monarquía es la clave de bóveda de nuestra arquitectura institucional. Por eso, aquellos que defienden que cuanto peor, mejor, obviamente saben que es la última línea de defensa…”

Abogado de Estado: defiéndame al Estado español sin temor a que le tachen de facha…

Defiendo la Constitución.

¿Sus recetas para que la justicia sea eficaz, igual para todos, y ajena al debate político?

La búsqueda de la independencia en el proceso de nombramientos de los miembros del Consejo General del Poder Judicial, el reforzamiento de la independencia de jueces y magistrados, y la dotación de los medios materiales necesarios para facilitar el ejercicio de una justicia digna.

¿Cuál es la mejor política social?

Crear empleo es la política que permite a las personas desarrollarse en lo personal y en lo profesional, y por eso es la mejor política social. Se puede discutir sobre la calidad de determinados empleos, pero el acceso al trabajo es el primer paso para la realización personal.

¿El desempleo es un tema prioritario en la política nacional?

Para el Partido Popular, sí.

¿Y entre quienes mandan?

El problema que tienen con el empleo los que mandan es que no saben gestionarlo, y lo han demostrado siempre que han gobernado. Ahí están las cifras de paro que dejan cuando pasan por aquí...

Sube las audiencias. Le llaman “el nuevo Kennedy”… ¿El halago le ha distraído?

Como decía José María García, el halago debilita, así que trato de hacer oídos sordos a ellos para centrarme en las críticas constructivas.  

¿Teme despilfarrar los parabienes en los años que le quedan de legislatura? ¿Le genera inquietud haber tenido que aceptar ser el portavoz nacional del PP mientras tanto?

Lo único que temo es no hacer lo que debo, al margen de lo que me pudiera venir mejor.

¿Cuál es la línea roja que no traspasará nunca, aunque tenga que abandonar la política?

Cuando se me ponga por delante, estaré en condiciones de responder a la pregunta.

Hablando de líneas rojas: ¿Hasta qué punto el Atlético de Madrid es una de sus razones para vivir?

Es un motivo de mis sentimientos, como dice Sabina. Desde luego, forma parte del núcleo duro de mi vida. Soy muy atlético. No lo puedo negar.

En su proyecto de vida, ¿mantiene el horizonte de crear una familia?

Sí. Aunque se me empieza a agotar el tiempo…

¿La familia está en crisis crónica?

Más que la familia, lo que está en una situación crítica y preocupante en España es la natalidad. Proteger a las familias debería ser una de nuestras prioridades.

“La natalidad está en una situación crítica y preocupantes. En España, proteger a las familias debería ser una de nuestras prioridades”

 

Las mujeres de su familia han tenido mucha influencia sobre usted.

Sí.

Entiendo que la defensa de la igualdad la trae mamada de casa.

Sin lugar a dudas. Estaba yo para discutirle a mis tres hermanas…

¿Qué feminismo defiende?

El de la igualdad entre hombre y mujer.

¿PSOE y Podemos utilizan la pancarta del feminismo como arma o como puente?

PSOE y Podemos usan el feminismo como arma espuria. En la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres cabemos muchos, pero la izquierda trata de patrimonializar el movimiento feminista expulsando de la construcción conjunta a hombres, e incluso a mujeres que no comparten su visión... Realmente, es asombroso.

¿El PP ha sido retrógrado y pusilánime en su trabajo por la igualdad de las mujeres y el cambio necesario en los esquemas mentales de una parte de los españoles en ese terreno?

Creo que la derecha, a veces, no ha comparecido en este terreno de juego.

Su comunicación institucional parece sincera.

Trato de transmitir en cada momento lo que pienso, lo que siento, y lo que quiero hacer. Me parece importante que los ciudadanos perciban que los políticos les hablamos con sinceridad.

¿Cree en el periodismo, o solo en el periodismo que le trata bien?

Creo profundamente en el periodismo. Mucha gente se me acerca y me dice “este periódico nos trata fatal”, “esta cadena, vaya tela, cómo puede ser esto”… Cuando estamos hablando de un derecho fundamental como el de la libertad de expresión y de transmitir información veraz, los políticos tenemos que hablar lo menos posible sobre los medios de comunicación. Lo que tenemos que hacer es hablar en los medios de comunicación.

“Los políticos tenemos que hablar lo menos posible sobre los medios de comunicación. Lo que tenemos que hacer es hablar en los medios de comunicación”

 

¿Tiene enemigos mediáticos definidos?

Supongo que habrá alguno, pero no soy consciente.

Los dircoms de la política son más muros que puentes para el periodista. Obstáculos más que facilitadores. No sé si eso es parte de la estrategia de los partidos…

No creo que eso forme parte de ninguna estrategia. Los periodistas tienen que hacer su trabajo, y nosotros, el nuestro. ¡No pretenderéis que os lo pongamos fácil!

No, pero a veces se nos ponen zancadillas para hablar con personas con responsabilidades públicas impunemente, cuando su cargo lleva implícito el deber de dar la cara y dar cuentas.

El político que no entienda los medios de comunicación y la necesidad de que los ciudadanos conozcan quién es y qué hace, se equivoca. 

Fue en Telemadrid: entre reconstruir Notre Dame y reforestar el Amazonas, eligió A. Pero cree en el cambio climático…

Sí. Aquel episodio demuestra cómo la izquierda pretende patrimonializar determinadas causas. A mí se me dio el derecho a elegir entre dos opciones legítimas. A unos les parecerá mejor una, y a otros, otra. Pero no se criticaba que yo hubiese elegido la reconstrucción de Notre Dame, sino cómo no había optado yo por la única opción que se consideraba válida… Mi error fue explicarles a aquellos niños que, cuando se presentan dos posibilidades igualmente lícitas que no son contradictorias, se puede aplicar a una, a otra, e incluso a las dos. Debería haber respondido: uno, no son proposiciones excluyentes; dos, apostemos por las dos si nos parecen igual de válidas.

El cambio climático, la sostenibilidad del planeta y el cuidado del medioambiente son causas lideradas por la izquierda e indiferentes durante mucho tiempo para la derecha. Al menos, de cara a la opinión pública.

Como ha sucedido con el feminismo, en este tema la derecha no ha comparecido en el terreno de juego y ha permitido que la izquierda levante una bandera que no es suya.

“Como ha sucedido con el feminismo, la derecha no ha comparecido en el terreno de juego del cuidado del medioambiente y ha permitido que la izquierda levante una bandera que no es suya”

¿Le da la vida para ver series?

No demasiado, pero alguna veo.

¿La corrupción del PP es una serie pasada?

Ha habido episodios lamentables que hemos pagado en términos muy onerosos desde el punto de vista político, como fue aquella moción de censura por una sentencia.

¿Lo entiende así la audiencia?

Yo creo que los ciudadanos entienden que esos episodios ya no se dan en el Partido Popular.

¿Qué debe ser un político para la sociedad?

Un servidor.

¿Son compatibles la nueva normalidad y la vieja política?

Lo que no es compatible es la utilización del lenguaje de forma irregular. “Nueva normalidad” es un concepto absurdo. El Gobierno de Pedro Sánchez nos está acostumbrando al uso espurio del lenguaje. Lo deseable en adelante es que seamos capaces de promover una mejor política para la sociedad de después de la pandemia. 

¿La política del carisma es agua pasada?

El carisma es un concepto muy etéreo… En realidad, depende de los ciudadanos, pero estoy seguro de que los ciudadanos cuando votan tienen en cuenta muchas más cosas que el carisma.

¿Hasta qué punto el sentido del humor, reírse de sí mismo y darse una relativa importancia tienen cada vez más peso en las encuestas para un candidato político?

Es determinante. El que no sepa reírse de sí mismo tiene un problema importante en la vida. El sentido del humor empieza por uno mismo, no por los demás.

“El que no sepa reírse de sí mismo tiene un problema importante en la vida. El sentido del humor empieza por uno mismo, no por los demás”

 

¿La humildad y la coherencia cotizan al alza en la valoración política en un contexto social familiarizado con el postureo?

La humildad y la coherencia son atributos que debe poseer un político, sin lugar a dudas. Y eso no quiere decir que yo los tenga...

¿Almeida tiene flecos de izquierda?

Adscribirse a un solo bloque ideológico no es real. Todos tenemos ideas que nos influyen desde raíces diversas. Me considero una persona de centro-derecha liberal, pero hay cuestiones tradicionalmente atribuidas a la izquierda con las que me puedo identificar sin ningún problema.

¿Por ejemplo?

Ha habido proposiciones presentadas por el PSOE o Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid que hemos apoyado sin dificultad.

¿Cómo sueña Madrid después de Almeida?

Mejor.

¿Qué hay detrás de los brotes de madrileñofobia que hemos visto en algunos momentos de la pandemia?

La política del rencor es propia de quien no tiene un proyecto propio y vive del enfrentamiento permanente. Así se explica lo que dijo en su día Gabriel Rufián respecto de la armonización fiscal en Madrid.

“La política del rencor es propia de quien no tiene un proyecto propio y vive del enfrentamiento permanente”

 

¿Por qué admitir errores está mal visto en política?

La autocrítica es fundamental en política y creo que los ciudadanos agradecen que, de vez en cuando, digamos: lo siento, tomamos una decisión con la mejor intención posible, y nos hemos equivocado. Lo importante no es que se cometan errores, que los cometemos todos, sino rectificarlos.

¿La transparencia es una demanda social con respuesta por parte de la Administración, o es un paripé institucional más?

Hay que preguntárselo al Gobierno Pedro Sánchez a raíz de las resoluciones del Consejo de Transparencia.

¿Las mentiras de hoy se pagarán en las próximas urnas?

Estoy convencido de que sí.

¿Hacia dónde debe ir el PP?

El PP debe ir hacia esa amplísima mayoría de españoles que sencillamente quieren preservar un modelo constitucional que nos permita convivir siendo diferentes.

 

“El PP debe ir hacia esa amplísima mayoría de españoles que quieren preservar un modelo constitucional que nos permita convivir siendo diferentes”

En su biografía, ¿la política es estación de paso o destino de viaje?

Espero que estación de paso.

¿Mejor presidir el Atleti que cualquier puesto público?

Enrique Cerezo me ha dicho que le quedan treinta años de presidencia, por lo menos, con lo cual…

José Luis Martínez-Almeida.

REBOBINANDO

En este momento de la gran pandemia, entre las torrijas de cuaresma y el destape de nuevas elecciones en la Comunidad de Madrid. En esta tesitura de o conmigo, o contra mí. Aunque, en realidad, cada día de nuestra historia contemporánea, sobre todo cuando dejamos de mirar lo que aprendimos por el retrovisor, es un buen momento para leer a Manuel Chaves Nogales. Sus páginas. Sus libros. O, al menos, el prólogo de A sangre y fuego de mayo de 1937.

Aquello de “ni blancos ni rojos tienen nada que reprocharse. Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e intensidad en los dos bandos que se partieran España”. Aquello de “un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros”. Aquello de “yo, que no había sido en mi vida revolucionario, ni tengo ninguna simpatía por la dictadura del proletariado, me encontré en pleno régimen soviético. (…) Hice constar mi falta de convicción revolucionaria y mi protesta contra todas las dictaduras, incluso la del proletariado y me comprometí únicamente a defender la causa del pueblo contra el fascismo y los militares sublevados”.

En aquel prólogo, que es clase magistral, habla el hombre-periodista que vio con sus propios ojos como “la guerra y el miedo lo justificaban todo”. El hombre que consideró un lujo “no tener ninguna solidaridad con los asesinos” de cada bando de aquella guerra civil a veces amarilleada, a veces pululante, según esté de asuntos propios el pupitre de Carmen Calvo.

Las dos Españas: la del “abisinio desteñido” o la del “kirguís” de Occidente. Al final, los ciudadanos que no quieren pelea -de aquí y de allá-, los que sobreviven a la política, y a sus circunstancias, y a la pandemia, y a la política de pandemia. Una mayoría que Salvador Madariaga llamó hace años “la tercera España”. Hoy: la que no quema contenedores, pero que está hasta el higo chumbo de reyertas entre partidos, navajazos entre instituciones, muertos de hambre anónimos, y esta cuesta insoportable del desempleo que baja hasta el infierno desportillando esperanzas de vivir. “La tercera España” que cree que la política es un problema serio y exige un cambio de ciclo sin incendiar motos ni asaltar comercios de lujo en el Paseo de Gracia.

Habla Chaves Nogales en 1937: “El hombre que encarnará la España superviviente surgirá merced a esa terrible e ininteligente selección de la guerra que hace sucumbir a los mejores. ¿De derechas? ¿De izquierdas? ¿Rojo? ¿Blanco? Es indiferente (…). Viniendo de un campo o de otro, de uno u otro lado de la trinchera, llegará más tarde o más temprano a la única fórmula concebible de subsistencia, la de organizar un Estado en el que sea posible la humana convivencia entre los ciudadanos de diversas ideas (…)”.

Desde un arrabal de París, el escritor-periodista susurra aún a los exiliados de esta política que convirtió el talante en sinónimo de rencor. A los que dan la espalda a esta tarea cansina de reinstalar la ideología entre los anatemas que dividen a las personas, cuando en la calle y en el bar no somos tan sectarios, por mucho que aparentemos en Twitter.

La tercera España, parece, le ha puesto las velas a Martínez-Almeida. Un alcalde que se llama José Luis. Que mide 1,66. Que es católico practicante. Que va en moto. Sin hachas de guerra. Aunque nadie sea perfecto. Lociones. Mociones. Censura. Locura. ¿Cura? ¡Vacunas!

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