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ÓSCAR CAMPS es el fundador de ‘Proactiva Open Arms’, la ONG que nació en 2015 con el objetivo de rescatar vidas del mar que baña las costas de Europa mientras las administraciones se lavan las manos. Su hazaña y la misión de su equipo llegan el 1 de octubre al cine con ‘Mediterráneo’, una película que podría representar a España en los próximos Oscars y que será un tsunami de conciencia.

Óscar Camps: “Cuando alguien se juega la vida en el mar es porque no tiene vida”

Óscar Camps. Fotografías: Antonio Cansino.
photo_camera Fotografías: Antonio Cansino.

Un socorrista sin fronteras. Un lobo de mar en mitad de un tsunami de dolor, marginación y auxilio. Un SOS hecho carne. La estampa del pequeño Aylan ahogado en una playa de indiferencia le cambió la vida en 2015. Se puso el neopreno y se lanzó al Egeo para echar una mano, hasta convertirse en el capitán de una misión que ha salvado 60.000 vidas. Al timón de Proactiva Open Arms: la esperanza de color salvavidas para quienes naufragan mientras huyen de la muerte. Empresario. Agitador de conciencias sobre proa. Martillo de los herejes de la política que solo se mojan cuando flotan los billetes. Directo. Decidido. Mediático. Polémico. Entre el altar y la mirilla. Aplaudido y perseguido. El pescador de personas abandonadas inspira Mediterráneo, una película de Marcel Barrena en la que Eduard Fernández, Dani Rovira y Anna Castillo hacen que se inunden nuestras pantallas de reflexión social sobre un drama sumergido. La cinta compite por ser la candidata española al próximo Oscar. Camps es un rompeolas y un faro. El Robin de los mares. Una boya como una olla hirviendo. Una diana con carácter. Es el alma de una épica basada en hechos dolorosamente reales.

Puerto de Badalona, hora de la siesta. Óscar Camps atraca en moto. Pasarela. Gondolea el Astral tímidamente. Dos cafés y una conversación en pie dentro del velero frente a frente. Al margen, pero atento, nos acompaña Savvas, el capitán de esta embarcación donde han flotado vidas, muertes, sangre, sudor, lágrimas y brisillas de esperanza.

Es martes, fiesta de san Mateo: el recaudador de impuestos que abandonó su telonio para seguir al Mesías. El evangelista impetuoso. El que cuenta que Jesús “se subió después a una barca, y le siguieron sus discípulos. De repente se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía […]. ¡Señor, sálvanos, que perecemos!”. El de “seguidme, y os haré pescadores de hombres. Y ellos, al instante, dejaron las redes y le siguieron”. El de “y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que estaban enfermos..”. Y el de la multiplicación de los panes y los peces para alimentar de humanidad a hombres, mujeres y niños.

El santoral hace hoy carambola con Mateo, el apóstol que se centró en contarnos la vida de san Pedro y que el arte representa con la figura humana. El que habla de Jesús como el “nuevo Moisés” que atraviesa otro Mar Rojo. El de las bienaventuranzas.

Camps no cree en lo que transcribe Mateo, pero confía en la humanidad, “a pesar de todo”. Estamos dentro del barco amarrados al puerto, pero surcando los mares de una vivencia llena de pasión y de olas, de vítores y de anzuelos por la espalda.

El Open Arms está en Castellón. El drama humanitario sigue a la deriva. Salvini está en el banquillo. Los trolls están en guerra. Su historia está en San Sebastián. Y nosotros estamos aquí, buceando dentro de un hombre cuya determinación salpica en toda la cara. 

Su historia va camino de los Oscar…

Al final seguro que irá Almodóvar

Veremos. En cualquier caso, su historia ya está en la gran pantalla, aunque hasta el jueves no la veremos en los cines de España. ¿Impacta?

Sí, claro. Sobrecoge. He visto una parte de la primera edición y algo del rodaje, y acongoja, porque habla de mí, y aunque hay alguna cosa de ficción, es una historia que he vivido en mis carnes.

 

Me ha dicho Marcel Barrena -[el director]- que, al terminar de rodar 100 metros, él y Dani Rovira estaban trabajando en un proyecto juntos, pero “lo pararon todo” cuando conocieron su historia. Estamos en 2016.

A finales del 2016 quedamos para comer en Barcelona y allí empezó a cuajar la historia de esta película. Yo entonces lo vi como algo muy lejano, como un proyecto de futuro. Quedamos a la expectativa para ver qué pasaba, y al año empezaron a perseguirnos para firmar un contrato, los derechos, y tal.

Dice que “era necesario explicar su historia” de estos seis años.

Que a mí se me han hecho muy largos… He explicado muchas veces mi historia en los medios, pero no está mal que se explique en el lenguaje del cine. Hay gente que cree que Open Arms es una organización que ha funcionado siempre, o que lleva mucho tiempo. No. Esto es una acción ciudadana muy reciente.

Open Arms es una acción ciudadana. Si las administraciones no cumplen con su obligación, alguien lo tenía que hacer”

 

Todo empezó el 2 de septiembre de 2015.

Como socorrista, vi al pequeño Aylan muerto en una playa turca y pensé que tenía que hacer algo. Me he pasado muchas horas de mi vida buscando a niños perdidos por las playas y aquella realidad de injusto abandono de niños que se mueren sin que nadie los ayude me impactó fuerte. Mi hijo Max tenía su misma edad, tres años, y en su muerte icónica yo vi a mi hijo y eso me movió a la acción. Nunca pensé en crear una ONG. Soy empresario desde hace 24 años, ofrecí mi ayuda formalmente a las administraciones, pero nadie quiso hacerse eco de nuestra disposición. Entonces, cogí mis ahorros y decidí embarcarme para echar una mano. Como no dominaba muy bien el inglés, me acompañó mi compañero Gerard.

Para el rodaje de Mediterráneo ha ido a Lesbos junto al equipo de la película. ¿Está la cosa igual que en 2015?

En 2015 llegaban entre 3.000 y 4.000 personas cada día. En pocos meses pasaron 900.000 por aquellas aguas. Ahora se ha reducido el número, pero siguen abiertas las rutas, sigue habiendo personas ahogadas, siguen llegando refugiados a Grecia, sigue habiendo devoluciones en caliente, y el problema humanitario sigue siendo el mismo.

¿El contexto social es diferente? ¿Su causa ha tenido eco?

Desde el principio empezamos a difundir lo que estábamos haciendo y la conciencia social ha sido enorme. En 2015 poca gente ponía a Siria en el mapa, y no se sabía nada de aquella guerra mortífera. Tampoco se conocía muy bien dónde caía Lesbos. Ahora, gran parte de la opinión pública sabe lo que sucede en el Mediterráneo central, lo que pasa en Lampedusa, y lo que pasa en el Atlántico con Canarias.

¿Le ha tocado desnudarse personalmente en la película para mostrar más de lo que ya sabemos sobre usted?

No. Mi vida personal no aparece, salvo, quizá, mi relación con mi hija, de la que nunca había hablado.

Óscar Camps.

¿Cómo se ve en el espejo de Eduard Fernández?

En lo poco que he visto, Eduard lo clava en muchos aspectos. Hemos pasado algún fin de semana juntos con el guion, pero supongo que también se estaba fijando en mí. Comíamos, pero él estaba trabajando. Me estaba mirando a fondo, e incluso aporta en la representación algunos de mis tics. Fui con mi pareja a Grecia y en un momento me confundió con él. Ha trabajado el papel con una profesionalidad alucinante. 

Dice Marcel que “todo en ti es inspiración para contar historias”.

No lo creo. Que hable con mi mujer, que le explicará otra película…

Dice que sacrificaste todo – “tu empresa, tu familia, tu dinero”- por hacer el bien.

No ha sido un sacrificio. Para mí no hay nada más importante que salvar una vida. Un buen cirujano sabe que, si no está en el momento en el que hace falta, el paciente morirá. Si tú eres socorrista y estás en un lugar donde cada día caen personas que, si no ayudas, morirán, no te puedes quitar de en medio. Si las administraciones no hacen esa labor, alguien lo tiene que hacer. Muchas vidas están en juego cada día.

“Sé que he perdido cosas por el camino y que pago las consecuencias de mi elección, pero esto no ha sido un sacrificio. Para mí no hay nada más importante que salvar una vida”

 

¿Enrolarse en esta tarea ha hecho que pierda cosas?

He perdido mi matrimonio. Mi empresa, que es de lo que vivo, no la he perdido, pero la están gestionando otros y la verdad es que me gusta no tener el control. Les recomiendo a todos los empresarios que dejen trabajar a sus equipos, porque así puedes hacer más cosas por los demás. Sé que he perdido cosas por el camino y que pago las consecuencias de mi elección, pero no tengo la sensación de renuncia. No tenía otra opción. Cuando ves aquello no te queda otra elección.

Dice Marcel que “ha puesto en el mapa un problema desconocido y lejano”: los muertos en el mar que huyen de la injusticia mientras el mundo mira para otro lado. Las tumbas flotantes del Mediterráneo ya no pasan desapercibidas.

Sí. Sin querer ser pretencioso, entre todos los que hemos trabajado en esta iniciativa hemos llevado a la sociedad civil un problema que existe desde antes de 2015 y que nos tapaban. Hemos acercado una realidad lacerante a la opinión pública, pero antes habíamos ido a Bruselas, a Estrasburgo, me entrevisté con el presidente del Parlamento Europeo, con el Papa, les expliqué todo… Y me di cuenta de que todos conocían el problema, pero no querían saber nada más…

Las instituciones sabían y huían…

Las instituciones vivían en sus burbujas mientras escondían el drama. Sencillamente visibilizamos una realidad políticamente asumida: la inacción deliberada de no querer hacer nada para solucionar un problema humanitario de una dimensión enorme. Y cuando nos enfrentamos a ellos nos dimos cuenta de que, a través de los medios de comunicación italianos y españoles no conseguíamos nada, porque la gran mayoría están bajo el auspicio del Ibex y el control económico del establishment. Como lo que hacemos no está bien visto por el establishment, se tapaba en Italia y se tapaba aquí. Pero perseguimos que medios independientes como The New York Times, The Guardian, el Financial Times, Al Jazzera o la CNN lo sacaran provocando una vergüenza general. Entonces cayó Salvini, lo juzgan, y pasa lo que pasa. Ahora debemos poner el foco internacional en lo que está ocurriendo, porque el olvido de las instituciones es de vergüenza. Aquí, el ruido mediático de la extrema derecha y la clase política lo tapan todo.

¿Cansa?

Es agotador. Estamos sufriendo una guerra de baja intensidad constante con el gobierno español, el gobierno italiano y la Unión Europea: inspecciones, amenazas, bloqueos… Nuestro barco está bloqueado en cinco países de la Unión Europea. Al parecer, es el barco más peligroso del mundo…

“Estamos sufriendo una guerra de baja intensidad constante con el gobierno español, el gobierno italiano y la Unión Europea: inspecciones, amenazas, bloqueos… Es agotador”

Añade Barrena que usted “representa la esperanza que tiene el mundo para conseguir grandes cosas en pro del bien”. Se ha mojado hasta el fondo. Y parece que las cosas cambian.

Yo me mojé porque mi trabajo es mojarme, pero si no me hubiera apoyado tanta gente, sino hubiéramos llegado a toda esa parte de la sociedad que se interesó por nuestro trabajo, hoy no estaríamos aquí. Nosotros vivimos de nuestro trabajo y sostenemos la organización con donaciones. ¿Sabe lo que cuesta mantener dos barcos? El Open Arms gasta 7.000 euros al día, y este [el Astral], 2.000, más las reparaciones. ¡Es una fortuna! Qué sería de Open Arms si no fuera por los centenares de personas que, de vez en cuando, hacen una donación voluntaria, sin ser socios, porque nosotros no queremos generar una organización para quedarse. Yo no creo en oenegés para siempre, sino en las que abordan un problema, lo solucionan y desaparecen. Mantener una estructura es muy caro.

El presupuesto de la ONG es de 3,5 millones en el último ejercicio y cerca del 90% del presupuesto corresponde a donaciones privadas.

¡Y más! Cuando no sales en los medios, bajan bastante las donaciones. Mucha gente se olvida de nuestro trabajo hasta que ve lo que hacemos. Ahora mismo lo estamos pasando muy mal económicamente, porque se ha notado el descenso de ayuda desde el arranque de la pandemia, y no hemos parado de echar una mano en residencias de ancianos de aquí, y con acciones de ayuda en la India, en Mozambique, aunque todo eso no haya sido noticia…

Matiza, para quienes piensan que Marcel es su postulador de causa de canonización, que es usted, “como todos, un hombre imperfecto, que ha cometido errores, pero que ha luchado por superarlos y mejorarse”.

Sí, soy un pésimo padre, entre otras cosas. Me he casado dos veces, me he divorciado dos veces…

¿Para sus hijos es un héroe?

No sé. Para el de 10 años, quizá. Pero bueno, por muy mal que lo haga, sigo siendo su padre.

60.000 vidas salvadas es como tener capa…

He ayudado a salvar 60.000 vidas, pero yo, personalmente, no he participado en todos esos rescates. Mucha gente ha estado detrás de todas esas vidas salvadas a la muerte. Esto es un equipo y todos trabajamos en lo mismo. No soy ni santo, ni demonio. Soy un tipo normal: no he estado en la cárcel, no tengo antecedentes, no he cometido delitos, no ando detrás de los problemas…

“No soy ni santo, ni demonio. Soy un tipo normal que no anda detrás de los problemas”

 

Pero la gente normal vio lo de Aylan, se conmovió durante unos días, y después siguió en su mundo sin arremangarse hasta el fondo, como hizo usted.

Porque no son socorristas… Lo peor que te puede pasar siendo socorrista es que se muera un niño ahogado. Si sucede una desgracia así durante tu guardia, no levantas cabeza. Te sientes culpable de esa muerte. De verdad, no hay tanto mérito.

¿Pero por qué le cambia para siempre una muerte lejana que a mucha gente le importa relativamente? ¿Qué le crujía dentro para que se desencadenara una respuesta que no era fácil?

No me siento más solidario que nadie. Simplemente, fue un reclamo profesional. Toda mi aventura con el socorrismo empezó cuando asistí al portero de la casa de mi novia de un infarto. Lo llevé al hospital como pude y al llegar me dijeron que estaba muerto y que si le hubiera hecho una RCP podría haberse salvado. ¿Qué es eso? Maniobras de reanimación cardiopulmonar. ¿Dónde se aprende eso? En la Cruz Roja. Y así arrancó mi vocación profesional. En esta tarea de ayudar a salvar vidas en el Mediterráneo solo he puesto mi vocación, mi determinación… y mi dinero.

Óscar Camps.

¿Ha sido duro?

Lo más duro que he vivido fue aquel invierno de Lesbos en 2015. Mojados, con frío, sin recursos, sin dinero, solos, desconocidos… Cuando fui no sabía bien a dónde iba. Pensaba que me encontraría a un grupo de socorristas griegos y que nos sumaríamos a ayudarlos, pero es que no había nadie y tuvimos que quedarnos.

¿Qué líderes políticos se lo han puesto fácil?

Algún alcalde, porque los gobiernos de las ciudades son las administraciones más cercanas al pueblo y cursan más rápido lo que siente y piensa la ciudadanía. Hemos notado más sensibilidad en el ámbito municipal que en otros niveles gubernativos. 

¿Alcaldesas como Ada Colau?

La alcaldesa de Barcelona, los alcaldes de Palermo, Nápoles, Milán, Roma en su momento…

¿Y el Papa?

El Papa ha sido el único jefe de Estado que se ha pronunciado abiertamente. Yo recurrí a él enseguida. Poco después de estar con él, montó la sección de Migrantes y Refugiados dentro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, donde puso a dos cardenales potentes -Michael Czerny y Fabio Baggio- a trabajar en este tema.

¿Qué imagen tiene de la Unión Europea después de estos seis años?

La Unión Europea es únicamente un mercado común. No atiende a los problemas sociales, solo se moviliza ante cuestiones económicas y mercantiles. Es un gran lobby de empresas, industrias e intereses. La Comisión Europea decide que no debe haber una misión de salvamento en el Mediterráneo porque los naufragios disuaden a los migrantes de venir a Europa. Es un mar de hielo que obvia que la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar dice que es una obligación “brindar auxilio a las personas que se encuentran en peligro de muerte en el mar”.

“La UE no atiende a los problemas sociales, solo se moviliza ante cuestiones económicas y mercantiles. Es un gran lobby de empresas, industrias e intereses”

Angela Merkel ha mostrado una cierta sensibilidad.

Merkel, sí, pero no la Unión Europea. Ha sido valiente ante alguna decisión, pero a ella la avalaba que, en 2015, Alemania era el país más viejo del mundo, después de Japón. Tenían la pirámide poblacional invertida y necesitaban respuestas a esa crisis demográfica, porque estaban condenados al fracaso. Era la misma realidad que sufre España ahora. Alemania necesitaba gente joven en edad de tener hijos y acogió a 600.000 personas. Los primeros que rescatamos en el Egeo aquel año venían muy preparados: era gente joven, con dinero y formados. Eran los que se podían pagar huir.

¿Ha llorado mucho estos años?

Cuando he visto las primeras imágenes de Mediterráneo lloré dos veces y no quise ver más…

¿Pero de impotencia o de emoción por las historias positivas?

De alegría no se llora. Yo he llorado en situaciones duras. Ver morir niños es muy duro.

No es fácil la ecuación con la migración: un drama humano palpitante, las guerras en el origen, las fronteras, la autonomía de los países… Da la impresión de que es un tema que bota en la mesa de la política internacional desde hace años sin que nadie se meta de verdad a solucionar las cosas lo mejor que se pueda.

La impresión que existe es la que quieren que tengamos. El discurso está consolidado. Lo que no sabe la gente es que todos tenemos unos derechos humanos que nacen de los cerca de 70 millones de muertos de la Segunda Guerra Mundial, porque un grupo de intelectuales entendió que esa hecatombe humanitaria no debía repetirse. Esos derechos fundacionales de la Unión Europea no se están cumpliendo. Es más, se están pervirtiendo en discursos fálicos que no sirven para nada.

Tenemos derecho a movernos, a pedir asilo o refugio si nos persiguen o nos sentimos perseguidos… ¿Por qué unos pueden acogerse a ese derecho y otros no? ¿Por qué muchos tienen que recurrir al crimen organizado para pedir refugio? Porque no hay vías seguras, porque Europa no quiere. ¿Salvar vidas es un delito? ¿Me tienen que hacer mil inspecciones porque salvamos vidas en aguas internacionales? Los estados tienen obligaciones que no cumplen y cuando una ONG suple esa misión resulta que está fomentando la migración… Este verano hemos rescatado más tunecinos que en toda la vida. ¿El problema es que estamos las oenegés o es que ha habido un medio golpe de estado en Tunicia? ¿Qué pasará cuando empiecen a llegar los afganos? ¿Tardarán tantos meses en aparecer por el Mediterráneo que ya no nos acordaremos de los talibanes? La gente se queda con que el inmigrante les quita trabajo, que viene a cobrar subvenciones… Cuando alguien se juega la vida en el mar es porque no tiene vida.

“Los derechos fundacionales de la UE no se están cumpliendo. Es más, se están pervirtiendo en discursos fálicos que no sirven para nada”

 

Está claro que la UE le ha defraudado, y que las grandes declaraciones institucionales le saben a humo.

La clase política defrauda siempre. La clase política actual, en general, no está a la altura de las circunstancias de la historia. Nuestros abuelos, muchos de ellos en las cunetas, sí lo estaban, pero los políticos de hoy no están preparados para dirigir esta sociedad. Ojo: también hay buenas personas en todos los partidos que saben estar por encima de las siglas que representan. En la política hay más gente que personas, y es una lástima que los que son buenos muchas veces se aparten ante este contexto político. Yo también me aparto.

¿Le han tanteado alguna vez desde algún partido político?

No. Me han intentado meter con unos o con otros, de aquí para allá, pero la causa es mucho más importante y trasciende los bandos.

Cómo ha derivado la cuestión para que el líder de Vox le llevara a usted a la Fiscalía General del Estado “por colaboración con organización criminal para el tráfico de personas”.

Es pura propaganda… Abascal sabe que lo que dice no va a ninguna parte, pero aprovecha el titular de la denuncia para venderse entre sus adeptos. El único que está sentado ahora en un banquillo en relación a esta cuestión es Salvini, ex primer ministro italiano. Para que una ONG tan pequeña sea capaz de sentar a un ex primer ministro de cualquier país a un banquillo, tiene que haberla hecho muy grande. Es como si lleváramos a Marlaska a un juzgado por secuestro, prevaricación y difamación.

¿Cómo va lo del Salvini?

En marcha. El día 15 era la primera vista y ha pedido un aplazamiento. Todas las causas contra Open Arms han caído sin llegar a ninguna parte. Todos los jueces las han desestimado. Todo lo que se publica y todo lo que se dice en las redes sociales la gente se lo cree, pero quien tiene que denunciar algo debe hacerlo en un juzgado. O en magistratura de Trabajo, porque hay otros que me denuncian como empresario para hacerme daño…

“Todas las causas contra Open Arms han caído sin llegar a ninguna parte. Todos los jueces las han desestimado”

 

Esas denuncias contra el Camps empresario son una constante desde 2019. ¿Qué hay detrás?

Es todo fake. Mi empresa tiene dos décadas de vida y contrata a 500 socorristas al año para cada temporada y, de repente, surgen esas denuncias. ¿Quién mueve eso? Cuando eres famoso, conocido o popular se suma en tu contra hasta la CGT… Todas estas críticas y denuncias son una difamación pura. Este verano me han hecho una manifestación por despedir a un socorrista en Castelldefels, y me lo hacen porque soy Óscar Camps, el que maltrata y extorsiona y después se va a salvar el planeta… Me han rayado el coche, han amenazado a mi madre, a mis vecinos, me han puesto un objetivo en la cara, han publicado la foto de mi casa en periódicos digitales…

¿Es un buen empresario?

Llevo veinte años en la misma actividad. No sé si soy bueno o no. Hace cinco años que no dirijo la empresa, pero en la última estadística entre los empleados, el 87% de los socorristas contratados decía que quería repetir, y eso significará algo.

Dicen que le encantan las cámaras de televisión y estar en primera plana. Ahora, con la película, volverán esas críticas…

Nunca se han ido. Tengo no sé cuántos trolls. Tengo cerca de 700 cuentas bloqueadas en Twitter. Tengo amenazas de muerte en siete idiomas cada semana. Cada vez que llevamos a cabo una misión se despiertan los trolls y cada vez que escribo un tuit, las primeras respuestas son bots automáticos. Sé que hay inversión económica contra mí. 

“Tengo cerca de 700 cuentas bloqueadas en Twitter. Tengo amenazas de muerte en siete idiomas cada semana. Sé que hay inversión económica contra mí”

 

¿Quién paga eso?

Los de siempre: la extrema derecha. ¿No ve que voy contra el discurso del odio y el miedo a la inmigración que les da votos? La defensa de la vida exige un discurso coherente. No entiendo que defender la vida del feto no se corresponda con defender la vida del negro que se ahoga. Una vida es una vida. 

Óscar Camps.

Dice: “Cada persona que rescatamos es un zarandeo al alma”.

Sí. Porque en ese momento eres consciente de que esa vida se salva porque estás ahí.

¿Con esta misión se está ganando su cielo?

El cielo no existe. Nosotros somos la consecuencia de nuestros antepasados. Estamos aquí porque todos nuestros ancestros han peleado para que estemos aquí y nosotros, ¿qué estamos haciendo con nuestras vidas? ¿Somos dignos de quienes nos preceden o vamos a pasar sin pena ni gloria siendo uno más? Cada uno tendrá que hacerse esa pregunta y responder con su vida. ¿Qué les vamos a dejar a los que vienen detrás?

Hay 60.000 personas que se acordarán de los locos que estaban en medio del puto mar con un casco rojo, en un barco de mierda al que le entraba agua por todas partes, que se les estropeaba todo, hasta la radio, pero los salvaron, los llevaron a tierra pegándose con los políticos, y con los gobiernos, y con todo el mundo. Eso lo contarán de generación en generación. Toda esta desgracia del Mediterráneo y sus más de 30.000 muertos es una vergüenza que sucede aquí mismo, a dos días de navegación, que se va a contar para siempre. Cada uno que haga lo que quiera con su vida. Yo estoy contento. Me puedo morir ahora mismo. Salvo por que dejaría un hijo de diez años, me doy por satisfecho. Misión cumplida.

“Cada uno que haga lo que quiera con su vida. Yo estoy contento. Me puedo morir ahora mismo. Misión cumplida”

 

Hay oenegés que salvan ballenas y limpian de plásticos del mar que tienen más presupuesto que una ONG que salva personas.

Hay oenegés que sacan envases de bebidas del agua. Nosotros sacamos envases de vida. Hay quienes focalizan su misión en salvar a las tortugas de los plásticos de los packs de cerveza, y resulta que se mueren en el mar miles de negros y eso no preocupa tanto…

Cuando estuvo por primera vez en Lesbos dijo que “ningún guionista sería capaz de imaginarse lo que llegamos a ver allí”.

No. Ni siquiera Marcel. Ni siquiera Mediterráneo refleja el drama de verdad, aunque han hecho todo lo que han podido. En la película participan más de mil sirios de los campos de refugiados que han explicado su momento y lo han interpretado con fidelidad, pero todo está rodado con el mar plano y con el agua a una altura a la que era imposible que alguien se ahogara. Riesgo, cero. Todo muy controlado y, aun así, las imágenes son espeluznantes. Nosotros vivimos aquello con un mar con fuerza 7, entre más de trescientas personas pidiendo auxilio, la mayoría sin chalecos. Sacamos a 260 y los demás murieron.

¿Estos salvavidas que están aquí han sido utilizados para salvar vidas reales?

Sí. Más de una vez. Están gastados. Estos salvavidas fueron portada de la revista Time.

Catalán del año 2015. Europeo del año 2019.

Y la medalla del mérito del Parlamento de Cataluña, y la de Canarias, y la de no sé qué y la de no sé cuántos, pero el barco no tira con medallas, sino con gasoil.

¿Espera el Princesa de Asturias de la Concordia?

Al año del primer gran naufragio dije que iba a tirar todos los premios al mar, porque entendía que eran un lavado de conciencias. Pero luego lo pensé más fríamente: no, hay muchas personas que lo han hecho para dar visibilidad a una acción y no era justo. Pero el aplauso sin ayuda, desespera.

“Estos barcos no tiran con medallas, sino con gasoil. El aplauso sin ayuda, desespera”

 

Usted de pequeño quería ser astronauta.

Sí. Mucha gente quería ser astronauta de pequeño, pero yo vi en directo el alunizaje del Apolo XI. Es otra cosa. Mi padre me tuvo frente a la tele diciéndome que la hazaña de Neil Armstrong y Edwin F. Aldrin suponía un momento histórico. Durante mi infancia no me faltó ningún juguete ni ninguna revistita de los astronautas.

¿Desde la luna se ve ahora más o menos racismo?

La sonda espacial Voyager 2 todavía detecta el racismo…

¿Hay calma chicha en su interior?

No. Hay una cierta revolución, pero no contra mí mismo. Hay indignación, pero gana la determinación. Estamos buscando agua en Marte, tenemos decenas de satélites surcando el Mediterráneo, pero ni la OTAN, ni la Operación Sophia, ni Frontex escanean con drones este mar… Sé que tengo que seguir por muy difícil que nos lo pongan. No podemos defraudar a la sociedad y a las generaciones del futuro. Si educamos bien a nuestros hijos es posible que de ahí salgan políticos con una sensibilidad diferente que encuentren una solución en el futuro. Esto no se va a arreglar ahora, pero los niños de hoy quizás tengan la oportunidad de darle la vuelta a este problema humanitario cuando tengan la sociedad por el mango.

¿Le ha costado caro seguir su vocación?

Lamentablemente para mi familia, yo moriré haciendo esto. Me jubilaré como socorrista.

[A Savvas, capitán del Astral]. Lleva cinco años trabajando con Óscar. ¿Es buena gente?

Si no lo fuera, no estaría aquí. Óscar es un tío que corre de aquí para allá para encontrar soluciones e ir adelante. Un Óscar solo no puede hacer nada. Sin un equipo unido, aunque seamos cinco gatos, no podríamos hacer nada. Óscar es la cara y la cabeza, aunque aquí todos tenemos cabeza.

¿Para usted es un orgullo trabajar con él?

Para mí es un orgullo hacer lo que hacemos, no trabajar con Óscar. He vivido con él, hemos dormido en el mismo camarote, somos amigos y le conozco. Si fuera mala persona yo no estaría aquí. Cada uno tiene su forma de ser, pero yo grito más que Óscar. Somos amigos, sobre todo fuera del barco, porque cuando estamos en una operación él es mi jefe.

Cuando lees cosas negativas sobre él, ¿qué piensas?

A los que critican el trabajo de Open Arms les invito a que vengan aquí y vean la pura realidad.

Óscar: ¿Los medios os han tratado bien?

En general, sí. Estamos dispuestos a hablar con todos. Los que quieren perjudicarnos, lo hacen, pero, en general, están contra quienes entierran cadáveres en el agua.

El tráiler de Mediterráneo acaba con la pregunta que le hace a usted una periodista: “¿Y qué dirías a quienes cuestionan lo que estáis haciendo?”.

Y hemos pedido que cortaran del tráiler mi respuesta, porque lo que dice Eduard Fernández en la película yo nunca lo diría…  

Álvaro Sánchez León y Óscar Camps.

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