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EDMUNDO BAL, portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados

“Cs tiene que robarle al PSOE los votos de centro ahora que Sánchez se ha tirado al monte de la izquierda del todo”

Salmón a contracorriente en la política. Fichaje de Albert con mando en plaza gracias al adiós de Rivera. Abogado del Estado. Honesto y libre, por mucho que digan las cortinas de humo del ‘procès’. Cocinero, motero y roquero, pero no justiciero. Apasionado y runner. Derecho. El gurú legal de Ciudadanos está en su salsa y en su línea: trabajo, ilusión y equipo. Profesional y humano. Se oye en el hemiciclo: “A Edmundo le quiere todo el mundo”. Del Atleti. Amigo íntimo del alcalde de Madrid. Su sonrisa y su talante son la expresión de la negociación política. Ha votado a Felipe González, Aznar, Rajoy, Rosa Díez y Albert Rivera. Sueña con argumentos con que Arrimadas llegará a ser la primera presidenta de España. Antes cree que los naranjas deben emplearse a fondo en el centro del campo para reconquistar el voto de la izquierda-no-punk. Puñetas con cresta. Corbata y pantalones pitillo. Un ciudadano inclasificable entre los agustinos y la Movida madrileña. Ajo y cayena entre aceite de oliva. Delantal, dorsal, señal, cabal, Bal

Naturaleza viva de corvina a la sal con diputado de Ciudadanos de fondo. Fotos: Patricio Sánchez-Jáuregui.
photo_cameraNaturaleza viva de corvina a la sal con diputado de Ciudadanos de fondo. Fotos: Patricio Sánchez-Jáuregui.

Edmundo Bal lleva un año en política y es el portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso. El Gobierno le cesó de su cargo en la Abogacía del Estado ‘por culpa’ del procès y ya se ha consagrado como diputado revelación y pieza clave del equipo con el que Inés Arrimadas pretende reconquistar el centro izquierda.

Domingo, 8 de marzo de 2020. A los gritos excluyentes de adolescentes moradas y señores con cadenas sectarias, la Policía ha aconsejado a los representantes de Ciudadanos que abandonen la manifestación por la igualdad de la mujer. Paradojas. Tras la pancarta naranja va Edmundo Bal, portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, que abandona el cortejo con deportividad.

Hemos quedado en un rato para entrevistarle entre fogones, porque este señor, que es abogado del Estado y diputado desde hace poco más de un año, es un leonardodavinci de aficiones, y dicen que todas las ejecuta con maestría. Va a guisar una corvina a la sal y este es el contexto: estamos en casa de Marcos de Quinto y nos acompaña también Sara Giménez. Tres diputados en raya, y justo en la noche en la que se recuentan los votos que harán presidenta de Ciudadanos a Inés Arrimadas.

Edmundo, Sara y Marcos son “los trillizos”. Comparten, entre otras cosas, haber aterrizado en la política después de carreras profesionales consagradas y reconocidas. Aunque habla el portavoz, las otras señorías comentan, añaden, acotan y salpimientan.  

El togado se enfunda el delantal. Estamos con un hombre al que su mujer le ha regalado este año un curso de repostería y los amigos que le conocen le regalan mandiles. Un pez de 1,700 kilos yace sobre el mármol. Sal. Aceite de oliva. Cayena. Dos copas de rioja para los preliminares. Sin cámaras de masterchefs, en la soledad trinitaria de estos fogones naranjas, encendemos la campana, ponemos el fuego lento y empezamos a conversar mientras despeluchamos y cortamos los ajos de la noche en tabla sobre lienzo de naturalidad.

Como Bertín Osborne se entere de su pasión por los fogones le va a pedir su turno…

Soy el mayor de tres hermanos y me he pasado toda mi infancia ayudando a mi madre en la cocina. Aprendí mucho de ella, que es una gran repostera. Empecé cortando patatas para acompañar a la carne y manzanas para un pastel.  Aquel aprendizaje me vino muy bien, porque me fui solo de abogado del Estado a Huesca cuando tenía 25 años y disfruté mucho mi casa y mis fogones cuando salía, entonces, del Gobierno civil.

Su mujer, feliz.

Mi mujer cocina muy bien. ¡El mejor cocido de Madrid lo hace ella! De verdad. No hay un restaurante en todo Madrid donde se coma el cocido que hace mi mujer.

Hablando de cocido. ¿Cómo está siendo su experiencia política?

Apasionante. Yo me he dedicado siempre a lo público y esta faceta es muy bonita. Si mi padre levantara la cabeza y me viera de diputado… Cuando eres ciudadano tienes una mala imagen de todos los políticos. Cuando estás dentro, ves que los políticos se lo toman muy en serio. Aunque discrepemos entre nosotros, se trabaja bastante. La imagen social de los políticos irresponsables, vagos, que solo se preocupan de lo suyo es muy injusta.

¿Los medios reforzamos esa imagen?

No creo. Yo me lo paso bien, disfruto mucho, conozco a gente maravillosa, como Marcos de Quinto o Sara Giménez, a los que no habría conocido nunca en otras circunstancias… La política hay que tomársela con pasión y sentido del deber. Trabajas muchas horas, te preocupas por las cosas, pero las disfrutas un montón.

En su breve historia política, de momento, ¿hubo algún momento de crisis personal cuando Albert Rivera anunció que se iba?

Aquel día salió mi imagen en los medios llorando como una magdalena. No era solo porque una persona brillante, inteligente, intuitiva y buena como Albert dejara la política. Coincidió que el hecho de que él se fuera hacía que yo entrara en el Congreso de los Diputados.

¿Si no hubiera conseguido aquel escaño, qué habría hecho?

La noche electoral pensé en volverme a la Abogacía del Estado y seguir trabajando cerca del partido, ayudando en lo que pudiera. Tenía claro que mi futuro estaba ahí, y tan contento, por otra parte. Cuando Albert anunció que se iba, que renunciaba a su acta de diputado, y dijo que eso significaba que yo entraría en la Cámara Baja, me emocioné mucho.

Nunca se dijo: yo vine a este partido por Albert Rivera, quizás se ha acabado el experimento…

Yo no viene a Ciudadanos más que por sus principios, porque lo había votado ya, porque veía un proyecto muy coherente… Albert, cuando dimitió ante la Ejecutiva, se despidió uno a uno y a mí me dijo: “¡No te vayas! Tienes que tirar de este carro hacia adelante”. Me quedé, claro. Se lo debo a él y, sobre todo, a la gente que me ha votado.

Con la elección de Inés Arrimadas como presidenta de Ciudadanos, ¿podemos decir que el tsunami del relevo ha terminado?

Estamos cocinando esta noche mientras se cierran las urnas de las primarias… Sinceramente, creo que con Inés al frente, con su valentía y su coraje, lo que vale, lo inteligente y lo racional que es, y su liderazgo natural, este partido volverá a ser una piña y saldremos hacia adelante. En las siguientes elecciones nos vamos a ver cara a cara y de tú a tú con el PSOE.

¿Conquistar el centro izquierda de nuevo será posible?

Es lo que yo quiero. Volver a conectar con esa gente razonable que cree en la unidad de España, para que mire a Ciudadanos dándose cuenta de a dónde ha llevado al PSOE Pedro Sánchez. Yo también llegué a Ciudadanos después de votar al PSOE… Lo que me gustaría es que vuelvan esas personas de centro izquierda que consideran que Pedro Sánchez debería haber aceptado la oferta de Inés de los 221 diputados sumando a PSOE, PP y Ciudadanos, con lo que habríamos podido reformar juntos partes importantes de la Constitución. Que esas personas frustradas porque Pedro Sánchez utilizó sus votos para mirar a ERC o a Bildu, que es terrible, vean en nosotros la opción natural.

Con Inés al frente, con su valentía y su coraje, lo que vale, lo inteligente y lo racional que es, y su liderazgo natural, este partido volverá a ser una piña y saldremos hacia adelante. En las siguientes elecciones nos vamos a ver cara a cara y de tú a tú con el PSOE

¿El PSOE le tanteó alguna vez antes de que Albert Rivera le trajera a Ciudadanos?

¡No! Intuyo que me debí convertir en una especie de bestia negra del PSOE. No solo me machacaron a mí, sino también a muchos de mis amigos. Me castigaron duramente. Aquello fue muy injusto y desproporcionado. Solo con haberme cesado era suficiente, algo que acepté con mucha resignación, porque cuando estás en un cargo de libre designación las cosas son así, aunque llevara 16 años en el cargo. No pasa nada. Pero me mandaron a una plaza que no quería, me sacaron del edificio donde había estado trabajando. No me llamó el PSOE. No me llamó el PP. ¡No me llamó nadie! Me llamó Albert Rivera, igual que a Marcos o a Sara, lo cual demuestra que Albert tenía una visión política especial. Yo era un sencillo funcionario sin tirón ninguno. Estaba asustado perdido con el paso. Y aquí estamos, de portavoz de Ciudadanos en el Congreso, y atendiendo a esta entrevista mientras pelamos ajos…

No me llamó el PSOE. No me llamó el PP. ¡No me llamó nadie! Me llamó Albert Rivera, igual que a Marcos o a Sara, lo cual demuestra que Albert tenía una visión política especial

¿En algún momento de la etapa más boyante de Rivera en la que usted participó se llegó a ver como ministro de Justicia?

Albert quería que yo fuera ministro de Justicia. Le conté que un día estaba en la cocina de mi casa bebiéndome una copa de vino y estaba Albert en ese momento en Antena 3 y dice, de pronto: “Pero qué mejor ministro de Justicia que Edmundo Bal”. A mí se me cayó la mitad del vino sobre la mesa. Le escribí un whatsapp diciéndole que me había dado un susto de cojones. Aquella fue la primera vez. Después, en plan de broma, cada vez que salía a hablar decía “¡Qué mejor ministro que Edmundo Bal!”, me miraba, y nos reíamos.

Usted con la cartera de ministro de Justicia sería impugnar muchas cosas con un gesto.

Albert siempre pensó que habría una cierta justicia poética si yo fuera el ministro… Sinceramente, tengo 52 años, ya he pasado mi vida profesional, estoy aquí para aportar lo que se pueda… Claro que me hace ilusión que alguien piense en mí como ministro de Justicia, pero tampoco es una cosa que me importe. No sé si estaré mucho tiempo en política o si me volveré a la Abogacía del Estado, o a mi despacho en la excedencia. Mi lema ahora es disfrutar de lo que hago cada día, y ya está.

Albert siempre pensó que habría una cierta justicia poética si yo fuera el ministro… Sinceramente, tengo 52 años, ya he pasado mi vida profesional, estoy aquí para aportar lo que se pueda… Claro que me hace ilusión que alguien piense en mí como ministro de Justicia, pero tampoco es una cosa que me importe

Edmundo 2

¿El Gobierno está jugueteando demasiado con la independencia judicial?

El PSOE ha conseguido que los ciudadanos tengan una imagen muy mala de la justicia, y eso es lo peor que le puede pasar a la justicia, porque la justicia debe ser y debe parecer independiente. España es el segundo país de Europa por la cola en percepción de dependencia política de la justicia. Por algo será, porque los ciudadanos no son tontos. El PSOE no contribuye a paliar esa mala fama. Les hemos presentado nuestro proyecto de ley de reforma de la Ley Orgánica de la Reforma Judicial al objeto de que doce de los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sean elegidos por los propios magistrados. Les hemos presentado un proyecto para que la Fiscalía General del Estado esté completamente desvinculada de la política, y ahí tenemos la respuesta aberrante del nombramiento de Dolores Delgado. El ministro de Justicia nos ha dicho que el CGPJ es un órgano político, lo cual nos deja absolutamente atónitos, y que Dolores Delgado tiene un currículo maravilloso… Sí, como tantos otros que, sin embargo, darían una apariencia de independencia política que ella nunca va a dar después de ser diputada socialista y ministra de Justicia del Gobierno de Pedro Sánchez. ¡Por favor! Ojalá que eso no comprometa la independencia de los fiscales.

El PSOE ha conseguido que los ciudadanos tengan una imagen muy mala de la justicia, y eso es lo peor que le puede pasar a la justicia, porque la justicia debe ser y debe parecer independiente

El nombramiento de Dolores Delgado no se ha entendido en la calle, pero en seguida hemos pasado página.

Es un nombramiento sin sentido. Antes o después nos encontraremos con una decisión de la Fiscalía en un tema concreto y la gente se preguntará: ¿esta decisión es la más correcta o la que le han ordenado tomar desde Moncloa? Y volverá el tema al prime time informativo. Se ha sometido la Fiscalía a una tensión innecesaria. En este mandato siempre estará bajo sospecha. Si el presidente del Gobierno no entiende la independencia judicial, tenemos un problema muy serio.

Personalmente, ¿se lleva bien con Dolores Delgado?

Sí. Nuestros trabajos no se han cruzado nunca, pero sí hemos coincidido en saraos, como la despedida del Comisario Jefe de Seguridad de la Audiencia Nacional. Es una mujer muy divertida. Algún día me he tomado una cerveza con ella y nos hemos caído bien. Pero como ministra ha sido un poco desastre. Una vez, en una respuesta parlamentaria, me faltó al respeto diciendo que yo era “un funcionario desleal”. Muchas veces se quedó sin argumentos. Yo no hubiera aceptado el cargo.

Se ha sometido la Fiscalía a una tensión innecesaria. En este mandato siempre estará bajo sospecha. Si el presidente del Gobierno no entiende la independencia judicial, tenemos un problema muy serio

[Bueno, yo creo que de ajitos vamos bien. Vamos a echar un poco de aceite. Sabes, los andaluces tenemos miedo a quedarnos cortos de aceite… Y removemos un poco, que al ajo hay que enamorarlo. Ponemos la salsita a baja potencia pendientes de que el ajo no se queme, y le echamos dos cayenas. Después regaremos con esto el pescado]

¿Y se entiende con Fernando Grande-Marlaska?

Tenía un cierto trato con él, sobre todo, a través de un amigo común. Celebré varios juicios con él en materia de terrorismo. En un momento determinado, cuando me cesaron, le escuché en la radio decir que él sabía perfectamente que no había habido ninguna presión sobre la Abogacía del Estado, y me llamó la atención, entre otras cosas porque él no sabía nada, y porque aquello no era materia de su incumbencia. Me molestó. Después hemos coincidido en el Congreso. Pienso que ha vendido su nombre.

¿Tampoco debería haber aceptado ser ministro?

A todo el mundo le gusta ostentar un cargo así, eso es lo de menos. Lo importante es que hay que mantener la integridad personal y profesional. Fernando, Lola y yo somos mayores. Los tres venimos del ámbito de la justicia. No sabemos qué será de nuestras vidas profesionales el día de mañana, pero muy posiblemente volveremos a nuestro terreno, porque no estamos aquí para convertirnos en políticos, sino para aportar lo que podemos al progreso de la sociedad civil. Por eso es importante no hacer cosas por el camino que claman al cielo y producen vergüenza ajena, porque cuando haya que volver es mejor que nuestros compañeros no nos repudien con la mirada. Con tal de mantenerse en un cargo -un despacho, un coche oficial…, a veces se hace cualquier cosa. Fernando, además, fue elegido vocal del CGPJ por el PP, y de repente, ahora, se ha convertido al socialismo. Con Lola Delgado no hay sospechas de ese estilo: estuvo siempre en la Unión Progresista de Fiscales.

¿Eso de progresistas y conservadores dentro del mundo judicial no daña también la apariencia de independencia judicial?

Me parece lamentable. Que se llame progresista o conservador a un profesional del Derecho es un desastre.

Porque habrá liberales, también, digo yo…

Sí, está bien visto. Cuando estás en un despacho hablando de justicia y aplicas el Derecho no eres ni progresista ni conservador: eres un técnico. Nunca se hace política desde la función pública, desde el poder judicial, desde la Fiscalía. Sinceramente, yo nunca la he hecho. Cuando he sido abogado del Estado he dejado mis convicciones en mi casa. Los buenos jueces y los buenos fiscales que conozco tienen su ideología, pero nunca manchan su juicio técnico con nada que no sea pura ley y puro Derecho.

Cuando estás en un despacho hablando de justicia y aplicas el Derecho no eres ni progresista ni conservador: eres un técnico. Nunca se hace política desde la función pública, desde el poder judicial, desde la Fiscalía. Sinceramente, yo nunca la he hecho

[Voy a meter el pescado en el horno durante unos 20 minutos. Vamos viento en popa. Vamos a poner la termosonda para que nos avise cuando esté a 65 grados]

Hablábamos de aparcar juicio técnico y convicciones: ¿Antes de llegar a Ciudadanos usted era más izquierda-izquierda?

Siempre he sido de centro-izquierda. Cuando el PSOE se echó al monte votaba a quien consideraba que era más de centro. Voté en alguna ocasión a Felipe González. Siempre intenté votar al PSOE, pero ofreció candidatos que no me gustaban y voté una vez a Aznar, otra a Rajoy, y cuando salió UPyD empecé a votar a Rosa Díez. Desde que apareció Ciudadanos siempre he respaldado su candidatura en las urnas, al menos en las generales; en las municipales y autonómicas no, porque yo votaba al candidato. Pero sí, Marcos, Sara y yo hemos sido felipistas.

¿Y también felipistas de Felipe VI?

Soy monárquico desde pequeño. En mi casa se leía el ABC. En el debate entre monarquía y república hay una faceta intelectual, en la que, sin ninguna duda, gana el republicanismo. La otra dimensión es nuestra propia idiosincrasia como españoles: nos hace falta esa figura ajena a la política, porque en este país la política lo contamina todo, y ahí es donde entra lo que dice la Constitución sobre el Rey: un poder que arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones. Lo que más valoro de la monarquía es su neutralidad, que en España es fundamental.

¿Pedro Sánchez está cultivando un creciente republicanismo?

Pedro Sánchez hace guiñitos republicanos a Podemos, pero solo son gestos.

Solo gestos.

El PSOE no se va a atrever nunca a plantear la república.

[Pita la termosonda. El pescado está listo. Desescamamos y enplatamos]

Edmundo 3

Hablando de república. ¿Qué futuro auguras a la situación de esta Cataluña institucional?

Llegará un momento en el que los independentistas se den cuenta de que tienen que respetar las reglas. Al final, también son gente de orden. Si llegamos a eso, posiblemente haya un entendimiento. Sin eso, será imposible. Habrá juicios penales, condenas, gente en la cárcel… ¿Cómo vamos a consentir en un Estado moderno que no se cumpla la ley? Los que se ubican en otro contexto viven en una quimera.

¿Sánchez está siendo rotundo para exigir ese cumplimiento de la ley?

No. Está cediendo todo el rato. Sánchez está vendiéndose para que le aprueben los Presupuestos, que es lo único que le interesa para poder permanecer en el poder durante los siguientes cuatro años.

¿Qué le cuece dentro cuando oye hablar de “restablecer el diálogo”, en boca, siempre, de los dirigentes nacionales?

Para dialogar es absolutamente fundamental tener claro unos principios básicos que empiezan por el respeto a la ley. Nada más. Con eso claro todo lo demás sería muy fácil.

Sánchez está vendiéndose para que le aprueben los Presupuestos, que es lo único que le interesa para poder permanecer en el poder durante los siguientes cuatro años

[Llega el mensaje de whatsapp esperado. Inés Arrimadas ha ganado las primarias con el 77% de los votos. Dice Sara Giménez: “¡Hemos ganado! ¡Esta cena será nuestra celebración!”. Les hago una foto brindando que Marcos envía a Inés. En paralelo, Edmundo empieza a despellejar el pescado]

Ahora que estamos en fase de despelleje: ¿Con qué cosas del programa de Ciudadanos no está de acuerdo?

Cuando uno se mete en un partido político debe coincidir con el 80-90% del programa. Yo coincido al 95%. Cuando empecé en esto, como soy opositor y un poco repelente, me metí en la web de Ciudadanos y me lo leí y estudié todo. Vi una propuesta horrible, que me confesó Toni Roldán que había sido obra suya: ajustarnos a los horarios europeos de comidas. ¿Cómo? ¿Comer un sándwich en un cuarto de hora? ¡Ni hablar! Los momentos de comer son sagrados. Ese momento no me lo quita a mí nadie. Es la única cosa con la que discrepo frontalmente…

¿Coincide con la pelea por la maternidad subrogada?

Absolutamente. La izquierda hace una demagogia horrible con ese tema hablando de vientres de alquiler, porque Ciudadanos lo que promueve es una maternidad altruista, como en Canadá o en Gran Bretaña. Pero en España, si no comulgas con el modelo de mujer y de familia de la izquierda te conviertes en un facha.

Siendo un tema tan polémico y con Inés Arrimadas de presidenta, ¿cree que será un tema postergado a un segundo plano a corto plazo?

No lo creo. Esto siempre ha sido una bandera muy nuestra, y pienso que debe seguir siéndolo.

¿Detrás de esa propuesta hay una intención de atraer más voto gay para Ciudadanos?

No sé. Después de que el año pasado nos echaran de la manifestación del Orgullo, no veo mucha cancha ahí… Sinceramente, me parece tremendo que seamos el único partido español en defender la gestación subrogada. Me recuerda a esa época en la que el aborto era la peste, pero los señores con mucho dinero llevaban a sus hijas a abortar a Londres…

Seguimos despellejando la corvina. ¿Los críticos que se han ido de Ciudadanos dando un portazo han sido honestos o estaban en su derecho en ese contexto de libertad que propugna su partido?

Cuando Marcos, Sara y yo nos vayamos de Ciudadanos nos iremos calladitos y habiendo disfrutado de lo vivido. Se lo aseguro. Irse de un partido que has construido tú y en el que has intervenido durante muchos años entre quejas, me parece mal. Yo no me iré así.

Además de la ausencia de Albert Rivera, ¿echa en falta la marcha de alguien de su equipo?

Echo de menos a Fernando de Páramo, porque con él tuve una relación muy especial.

Si Inés Arrimadas le pidiera pautas para el futuro, ¿por dónde irían sus recomendaciones?

Ciudadanos tiene que robarle al PSOE los votos de centro ahora que Sánchez se ha tirado al monte de la izquierda del todo. No hay otra. El PSOE nos ha dejado un espacio enorme, porque se centra solo en competir con Podemos para ver quién es más izquierda y quién patrimonializa unas etiquetas, como acabamos de ver en este 8 de marzo.

¿Quién es más de izquierdas: Carmen Calvo o Irene Montero?

Con Carmen Calvo he coincidido en la Comisión de Constitucional del Congreso y me pareció una buena política. Reacciona muy bien ante las intervenciones. A Irene Montero la hemos conocido mejor con Ley de delitos sexuales. Todos hemos visto quién es: una política muy demagoga capaz de unir a cuatro amigas después de un cumple para plantear una reforma del Código Penal… Una ministra que defiende una chapuza diciendo que hay machistas frustrados en el Gobierno no es seria. Espero que aprenda del experimento. Todavía no conocemos el texto y estamos a una semana de la noticia.

¿A un ministerio se tiene que llegar aprendido?

Pues debería ser lógico que nadie entrara en un Gobierno sin saber, pero… Repartir ministerios como piruletas no es serio.

A Irene Montero la hemos conocido mejor con Ley de delitos sexuales. Todos hemos visto quién es: una política muy demagoga capaz de unir a cuatro amigas después de un cumple para plantear una reforma del Código Penal…

¿Qué piensa sobre la Ley de delitos sexuales?

Que es algo serio por lo que hay gente que termina en la cárcel, y que no se puede redactar entre cuatro amigas. La Comisión de Codificación hizo un informe que supongo que es bueno por la calidad de sus integrantes, pero el Gobierno no nos quiere enseñar ese texto. Siempre he pensando que los delitos sexuales estaban mal tipificados. La diferencia entre violación y abusos necesita una revisión. Hay problemas, agujeros y vacíos en la legislación que debemos cambiar, pero con los criterios propios del Derecho Penal. No estoy de acuerdo con lo que políticamente se llama ‘sí es sí’ o ‘no es no’ y que yo considero como consentimiento específico, porque hay un consentimiento general previo que lo condiciona todo.

Dice la ministra que esos delitos no se pueden probar.

Eso es patético. ¿No hay nadie en la cárcel ahora por violación? Que se consiga la memoria del CGPJ y lea… A los de La Arandina les han caído 38 años a cada uno. La jurisprudencia del Tribunal Supremo es muy clara con respecto a los delitos de violación, abusos, estupro… Es mentira que estos delitos no se puedan probar.

¿Podemos es política, marketing o ideología pura?

Ideología pura. Una forma de sectarismo.

Naturaleza viva de corvina a la sal con diputado de Ciudadanos de fondo. Fotos: Patricio Sánchez-Jáuregui.

¿Usted tiene fe?

He perdido la fe muchas veces a lo largo de mi vida. Ahora soy creyente. ¿Por qué? Porque lo que me ha pasado a mí no me diga que no es para creer en Dios. Pero nunca he sido religioso, católico y practicante. Estudié en un colegio magnífico de agustinos, Nuestra Señora del Buen Consejo, del que guardo muy buenos recuerdos y muy buenos amigos.

¿En Ciudadanos está bien visto ser creyente?

En Ciudadanos está bien vista la libertad. Cada uno piensa y dice lo que quiere. Eso es impagable. Yo creo que debe haber algo ahí arriba que haya hecho que tenga esta vida tan bonita, porque ya me contará…

Quizás la defensa de la honestidad, el prestigio profesional y la calidad humana tienen su eco más acá de la eternidad…

¿Cuántas otras personas mucho más valiosas no han tenido ningún premio por lo que hicieron? A mí me ha tocado vivir una situación muy peculiar, la verdad.

Ir de frente ayuda a dormir bien.

Yo duermo muy bien. Lo único que me importa en la vida es ser muy honesto, que mis hijos me miren a la cara y piensen que su padre es buena persona; que mi familia esté conmigo. Es lo único que me importa, por eso nunca jamás haré nada que no quiera hacer.

Veo que su familia es un tema muy esencial en su vida.

Mi familia es fundamental, ahora y siempre. Llegar a casa del trabajo y encontrarme con mi gente es muy importante en mi universo de prioridades. Es mi lugar al que volver. Tengo una familia extraordinaria. Llevo 25 años casado con la misma mujer, lo cual hoy parece raro.

Y con una suegra que le regala delantales…

¡Y me cocina callos el día de mi cumpleaños!

¿El ambiente general de la política es cínico?

A mí me ha sorprendido encontrarme con personas que merecen la pena. He conocido en estos años a gente que, aunque no comparte mi ideario e incluso te machaca cuando sale a la tribuna, son buenas personas.

¿Corre con ellos?

Me iría a correr con ellos. A Teodoro García Egea se lo he dicho, porque dice que es el más rápido del Congreso, pero eso habrá que verlo.

Tiene porte de maratoniano.

He entrenado cuatro maratones y he terminado dos. No soy un ultra maratoniano, las cosas como son. Además, llevo ya dos operaciones de menisco y no quiero forzar más. Sigo corriendo, eso sí. Esta misma mañana he salido a correr unos 10 kilómetros.

¿Los diputados deportistas son los que salvarán la política española?

¡Qué bueno! Sí, el deporte une mucho, enseña a mirar más allá, a comprender, a valorar lo bueno de los demás…

Igual hacer un club de running en el Congreso es bueno para la salud de todos los españoles.

Pues tendríamos que hacerlo, sí.

¿Su meta es crecer en el Congreso o crecer en el partido?

A mí lo que me gusta es el Congreso. Me he estudiado el reglamento y disfruto con mi actividad de portavoz. De las cosas del partido nunca he estado muy encima, pero ahora me tocará ponerme al día.

¿Meritxell Batet es buena presidenta del Congreso?

En fin. Hay veces que se le ve un poco el plumero.

Como a todos los presidentes y presidentas de la Cámara Baja, ¿no?

Bueno, bueno. Fíjate en el speaker de la Cámara de los Comunes de Gran Bretaña, que no se casa con nadie. Ese es el ejemplo de quien está en ese puesto.

Viendo escaño por escaño en el Congreso: ¿cree que ha bajado el nivel intelectual y humano de la política?

No creo. Hay gente muy interesante y muy comprometida. Los diputados son mucho mejores de lo que aparecen de cara a la opinión pública. ¡Dónde va a parar! El Congreso es un enclave maravilloso. Es un poco injusto que fuera no se valore suficientemente el trabajo que se hace en las Cortes.

[Edmundo ha emplatado con categoría la corvina. La ha regado con la salsa de aceite, ajo y cayena. Vamos al salón y continuamos conversando y picando en un extremo de una mesa para diez donde a Marcos de Quinto le gustaría hacer los cónclaves de los diputados de Ciudadanos]

¿Le da la vida para montar en moto?

Sí. Voy con ella a trabajar todos los días. ¡Da tiempo a todo en esta vida! Salgo con una panda de amigos de un pueblecito de Segovia cuando hace buen tiempo.

¿Montañero?

Senderista.

¿Ed o Edy?

Me llaman Ed, Edy y Hache, que es mi apodo.

¿’Hache’, así, con todas las letras?

2001, una odisea en el espacio. La computadora de a bordo de la nave se llama HAL 9000. Nos la pusieron en el cole, y mis compañeros me llamaron HAL por similitud con mi apellido -Bal. Y porque era un poco computadora, pero nunca un empollón espacialito…

[Volvemos a la cocina para cortar unas tapas de jamón]

Imagínese que este jamón es Ciudadanos. ¿Qué tocino le sobra?

¡Los complejines!

Tal y como están las métricas, ¿de verdad cree que algún día Inés Arrimadas será la primera presidenta del Gobierno?

Es un sueño que tenemos.

Para que eso no suene a Walt Disney, ¿qué deben hacer?

No es Walt Disney. Las probabilidades son reales: la fuerza que Inés tiene como persona que seduce, como política que convence y como mujer muy inteligente es evidente.

¿Cómo ve a Pablo Casado?

Es buena persona.

¿Le ve con fuste suficiente para este contexto político?

Pues no. No le veo como presidente de la oposición.

¿Roquero?

¡Muy roquero!

Friki informático.

Total.

Le gusta el fútbol.

¡Me encanta!

Le gusta el juego en el centro del campo.

Eso es.

Del Atleti.

Voy al segundo anfiteatro del campo y quedo después con el alcalde de Madrid para tomar cervezas. Soy amigo de José Luis -yo le llamo Pepito- de toda la vida. Ha estado en mi casa, ha jugado al fútbol con mis hijos, viene siempre a mi cumpleaños… Me acaba de escribir para preguntarme cómo estaba después de las imágenes que han salido en televisión en la que nos echaban de la manifestación.

Parece usted una pieza muy importante en la conexión Ciudadanos-PP-PSOE…

Y Podemos, y la Liga revolucionaria…

¡Es usted la bisagra encarnada!

Ya no somos bisagra. Ahora nos llamamos “puente”.

Quiero decir que se entiende fácilmente con gente muy dispar.

Me entiendo con todo el mundo porque soy abogado.

De Almodóvar.

Completamente. He visto todo su cine.

¿Le ha gustado Dolor y gloria?

Me ha encantado ese intimismo, porque, en parte, esa vida refleja capítulos de la mía: la del Madrid de los años 80.

¿Vivió la Movida madrileña?

¡Sí! Me apasiona la música. La viví como un rocker.

¿De pulsera con pinchos?

Jajaja. Tengo una foto guardada que un día enseñaré. Pantalones de pitillo, chupa de cuero, muy rapado por aquí y con una cresta más punkabilly que rockabilly.

Y en esas, aprobó la oposición a Abogacía del Estado con 25 años.

Aterrice en un mundo que entonces era muy conservador criticando muchas cosas que no me convencían.

¿Merece la pena ser crítico?

¡Hay que ser crítico siempre, cueste lo que cueste!

¿Sus hijos son como usted?

Mi hijo vota a Podemos, pero no fue a la manifestación del 8M porque piensa que la izquierda se ha vendido a al establishment… Yo era así de rebelde. Mi hija tiene 18 años y es una copia mía.

¿Sigue escuchando Metallica?

Soy más de AC/DC, pero estuve en el último concierto de Metallica en Madrid.

Los viejos roqueros nunca mueren.

Mantengo ese espíritu revolucionario. Tenemos toda la eternidad para descansar en paz.

REBOBINANDO

La corvina estaba estupenda.

La política gana mucho cuando marida con naturalidad. Muy pocos políticos de otros bandos se expondrían así, sin un asesor de prensa cerca, sin trampa, sin cartón. Dirán ustedes: claro, como Ciudadanos tiene diez diputados, están a la que caiga... No sé. Estoy seguro de que, si alguna vez Edmundo Bal es ministro de Justicia, por ejemplo, me concederá otra conversación así, si hace falta, en las cocinas del ministerio. Esta entrevista sin filtros y entre fogones no refleja una estrategia coyuntural, porque este señor tiene una personalidad estructural que trasciende su dimensión de diputado. Incluso la de miembro de la Ejecutiva de un partido, que eso distancia todavía más a sus señorías de la atractiva transparencia.

Antes de llegar a la Abogacía del Estado, Edmundo Bal puso cervezas, vendió tabaco, arregló piscinas y pintó vallas. Y cada viernes, antes, y ahora, va a su bar de siempre a tomarse un vino entre los amigos de toda la vida. Por eso le pegan tanto los pantalones vaqueros. Y, quizás por eso también, la cocina sea su mejor contexto iconográfico: casero, familiar, amistoso, disfrutón, sonriente, apañado, eficaz. Tomarse las cosas en serio sin tomarse a sí mismo tan en serio es pura sabiduría. De Huelva. De Huesca. De Pitis. De asfaltos, caminos, baches, verdes, cardos, mares, cielos nubosos y azules reales. De esos que aborrecen el postureo como una intolerancia a la lactosa.

Si metemos la termosonda en los tuétanos de Bal veremos que está a temperatura ambiente de su calle y de su tiempo. Ni frío-ajeno, ni caliente-sectario. Comprobaremos que su interior está hecho a mano, listo para desprender el jugo de una experiencia con contenido, de un conocimiento asimilado, de una ilusión vitalista y contagiosa. De la verdad de una política enfocada para construir puentes en un horno lleno de cruces. Y de caídos que nunca sonríen como él.

Por la boca vive el pez. Después de tres horas largas a fuego lento llama la atención la libertad de un portavoz sin argumentario, de un diputado sin afectación, de un abogado del Estado sin bando, sin cuartel y sin rencores, de un rebelde maduro, de un veterano jovial. Para Inés Arrimadas este caballero debe ser una fuente de paz: puro omega 3 para un partido que naufragó en las pasadas elecciones y está ahora remando con los remos y con las manos para volver a mirar de cara la línea de sus horizontes.

Dice Edmundo que, si su padre levantara la cabeza, estaría orgulloso de verle en el hemiciclo. Lógico. Este jurista que llegó al Congreso por accidente -alguien le pinchó la rueda y le torció la dirección- lleva poco más de un año sazonando la política con saleros de mayúsculas.

Dice AC/DC en un momento de su alma: Forget the hearse, 'cause I never die / I got nine lives, cat's eyes / Using every one of them and runnin' wild / 'Cause I'm back! Yes, I'm back / Well, I'm back! Yes, I'm back / Well, I'm back, back / Well, I'm back in black, cuando el negro tiende a naranja fluorescente…

Me dice Edmundo: “Tengo el titular: los de Ciudadanos somos muy normales”. Aunque en Ciudadanos habrá de todo, en su caso la normalidad ha quedado patente, Como el olor que empieza a despertar esta corvina yacente.

Apagamos la campana. Queda el eco del tilín. Marcos de Quinto y Sara Giménez son testigos.

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