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SORAYA RODRÍGUEZ es eurodiputada de la delegación de Ciudadanos en el Parlamento Europeo desde mayo de 2019. Fue la portavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados entre 2012 y 2014. Cinco años después se apeó del sanchismo de la mano de Albert Rivera manteniendo su esencia socialdemócrata.

Soraya Rodríguez: “España sobrevive como puede mientras los partidos diseñan eslóganes de una campaña infinita”

Soraya Rodríguez por los pasillos experimentados del Parlamento Europeo. © Bernal Revert/ BR&U
photo_camera Soraya Rodríguez por los pasillos experimentados del Parlamento Europeo. © Bernal Revert/ BR&U
Abogada pucelana en política desde los 34 años. Socialista rubalcabista, feminista, peleona. Su pasión por la cosa pública sigue intacta, aunque su fervor por el PSOE se desinflara con el contorsionismo de Pedro Sánchez. Y era afiliada de primera juventud. Fue portavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados en los tiempos de Soraya-PP versus Soraya-PSOE. El sanchismo melifluo le tocó la conciencia y abandonó sus filas. Albert Rivera le tendió la mano y desde mayo de 2019 es eurodiputada de Ciudadanos. Del rojo, al naranja fuerte. ¡Lo que ha cambiado el mapa político made in Spain en dos años y una pandemia! Considera un error la moción de censura de Murcia, pero respalda la trayectoria de Arrimadas y cree que su partido adoptivo es más necesario que nunca en la España donde resucitan los extremos. Tiene muchas esperanzas puestas en Edmundo Bal y en el sentido común de los votantes “de amplio espectro” hartos de “no-gobiernos” con las alforjas llenas de intereses partidistas.

Serena, ajena a los focos, en una etapa política de su vida donde se trabaja a fondo sin necesidad de postureo electoralista permanente. Con la cabeza en España y los pies en Europa. Con las manos en la masa de una pandemia desde la primera fila de una Unión Europea que necesita vacunas y red bull.

Hemos quedado para charlar sin prisa con Soraya Rodríguez justo ahora que se han calmado las aguas internas en Ciudadanos, justo ahora que los naranjas suspiran por llegar al 5% en las elecciones de la Comunidad de Madrid, justo ahora que Pedro Sánchez es un don nadie en Europa, y justo ahora que se acaban de cumplir dos años desde que abandonó el PSOE por motivos de conciencia, aunque parezca que de aquello hace ya un siglo.

Serena, como siempre, pero clarita. Sin argumentario que valga y sin pelos en la lengua a estas alturas de un currículo político que entronca con los políticos discretos y trabajadores que no salen en los titulares, pero existen. Sobre todo, en Europa.

Han pasado solo dos años de su bye, Peter. Dos años, una pandemia, unos Presupuestos Generales del Estado con el ok de EH Bildu, una cama redonda con Podemos, Ábalos-Delcy, concesiones independentistas, aire de indultos e Iceta, ministro de Política Territorial. Dos años, el adiós de Rivera, el slim fit de Ciudadanos, Arrimadas en la línea del fuego, la operación Bal, y el desierto del Gobi en el centro del tablero. Dos años, Iglesias, Montero, Abascal y Adriana Lastra. Dos años, el virus de Europa, la venganza de las vacunas, la Unión y la fuerza, el viejo continente en taca-taca, el relevo de Merkel…  

Serena. Airpods. Estamos en el aire.

¿Cómo está?

Bien. Es apasionante vivir esta pandemia mundial terrible desde el Parlamento Europeo construyendo soluciones para salir cuanto antes y evitar las consecuencias negativas en la sociedad post covid. Disfruto aportando granitos de arena.

¿Cómo está Europa?

Europa está en una situación muy complicada económica y socialmente, pero, a la vez, muy despierta. Aquí están muy presentes los graves fallos que se cometieron en la crisis de 2008 y se intenta no tropezar dos veces con la misma piedra actuando de manera diferente ante este mapa complejo. Europa está alerta y con ganas de avanzar.

La pandemia ha vuelto a poner en entredicho la eficiencia de la Unión Europea. ¿Cuál es su diagnóstico sobre la gestión?

La Unión Europea tardó en reaccionar al principio de la pandemia. Hay que tener en cuenta que en el ámbito sanitario no tiene competencias. Pero pronto comenzó a ponerse las pilas liderando la coordinación y la cooperación con los 27 estados y, a partir de ahí, creo que estamos acertando. Ahora que vivimos esta escasez en el suministro de vacunas, pocos mantenemos que la Comisión Europea ha actuado bien, porque abordar unidos la inversión y la compra de vacunas era la mejor opción y el único camino. Las dificultades son evidentes, pero imagínese cómo habría sido todo si cada país hubiera tenido que lidiar con las mentiras de una farmacéutica como AstraZeneca que, por cierto, ha sido la única con ese tipo de comportamiento pirata. Europa no ha fracasado en la gestión de la vacuna. Estamos luchando y en breve contaremos con muchas más vacunas autorizadas y más dosis disponibles, superando el cuello de producción.

“Europa no ha fracasado en la gestión de la vacuna. Estamos luchando y en breve contaremos con más alternativas y más dosis disponibles. La compra única ha sido un acierto”

 

¿Las vacunas están en el prime time de la UE?

Son la prioridad absoluta. La vacuna es la única salida certera de esta crisis, todo lo demás es mera contención. De momento, hemos conseguido que la investigación y la industria hayan dado una respuesta en tiempo récord. Ahora, el reto es conseguir la inmunidad más amplia en el menor tiempo posible hasta lograr que este virus no tense nunca más los sistemas sanitarios y deje de provocar una enfermedad mortal.

¿La crisis económica y laboral que ya tenemos encima también es una prioridad absoluta en Europa, o ya está llegando tarde?

Europa esta vez no ha llegado tarde. Ante esta situación inesperada, avanza de manera diferente a como lo hizo en 2008. El Fondo de Recuperación es una respuesta en el  sentido contrario a aquellas políticas de austeridad de hace trece años y una muestra de que hemos reaccionado mucho más rápido ante los primeros síntomas de crisis global. Ahora los países de la UE tienen la obligación de utilizar esos fondos de manera adecuada y rediseñar sus políticas económicas para adaptarlas a esta cruda realidad.

¿La UE recela de Pedro Sánchez? ¿Desconfía de la gestión de esos fondos en España?

España no está teniendo el papel que le correspondería dentro de la UE. Ni su dimensión económica ni su importancia política están teniendo eco. España debería ser un gobierno líder dentro de la familia socialdemócrata europea y no hay rastros de ese empuje. La coalición de Sánchez con un partido radical de izquierdas y todo lo que Podemos evoca en Europa hacen que España haya perdido aquí su posición. En la UE se sabe que, después de los primeros meses de la pandemia, el Gobierno ha relegado todas las responsabilidades de la gestión a las comunidades autónomas, y que el Ejecutivo español no aporta un interlocutor claro que pueda dialogar con otros estados para la toma de decisiones conjuntas del Consejo Europeo. Eso también ha debilitado el peso político de Sánchez y su Gobierno. Desde luego, está muy lejos del prestigio y la autoridad moral de otros socialdemócratas como Merkel o Macron.

“En la UE se sabe que el Gobierno de España relegó sus responsabilidades en la gestión de la pandemia a las comunidades y no aporta un interlocutor claro para la toma de decisiones conjuntas”

 

¿La marcha de Merkel será otro tsunami en Europa?

No sé cuál será el alcance de esa ola, pero intuyo que su adiós generará temblores durante un tiempo de transición en el liderazgo de la UE. Merkel ha sido una líder indiscutible en la política europea y notaremos un vacío. El eje francoalemán es, ahora mismo, el eje de peso en la UE.

El brexit, al final, está siendo lo de menos…

No dejábamos de hablar de la salida de Reino Unido de un proyecto en el que hasta ahora solo se sumaban países, y mire… Hace poco más de un año parecía que todo giraba en torno al brexit y sus consecuencias, pero la pandemia nos cambió las prioridades y el discurso.

05 Dec 2019 - Brussels, Belgium - MEP Soraya Rodríguez pictured in the European Parliament. © Bernal Revert/ BR&U

Hace casi dos años desembarcó en Ciudadanos. ¿Le sigue despertando ilusión el partido naranja?

Sí. Formo parte de la delegación de Ciudadanos en la UE dentro de un grupo de trabajo estupendo que dirige Luis Garicano, que es una persona excelente, y junto a Maite Pagazaurtundúa, Jordi Cañas, Susana Solís… Estamos dentro de los liberales europeos del que forman parte también los socialistas franceses liderados por Macron. Se trata de un grupo amplio con un peso fundamental en la política europea. Me siento muy cómoda haciendo política progresista desde un centro que defiende absolutamente las libertades, custodiando nuestro estado de derecho europeo, y que es punta de lanza en la defensa de los derechos individuales. Me encuentro muy a gusto en Ciudadanos y me da mucha pena que, cuando más se necesita un espacio político así en España, estemos viviendo momentos tan difíciles.

“Me siento muy cómoda en Ciudadanos haciendo política progresista desde un centro que custodia nuestro estado de derecho y es punta de lanza en la defensa de los derechos individuales”

 

Como independiente, y a la vez como responsable política en el ajo, ¿cómo ve el Ciudadanos post Murcia?

Indudablemente, estamos pasando un trance complicado. Creo que la moción de censura de Murcia fue un error, pero todo lo que se ha desatado después no es consecuencia directa de la moción. El post refleja un caldo de cultivo previo. Todo el mundo sabe que Ayuso buscaba cualquier oportunidad para anticipar las elecciones en la Comunidad de Madrid. Imagino que el movimiento de determinada gente para abandonar Ciudadanos estaba ya decidido. Antes de la moción de Murcia estaban sucediendo cosas, y aquello fue un detonante que lo precipitó todo.

Ciudadanos está en un momento difícil, pero hay muchas ganas de salir adelante y seguir trabajando. Inés Arrimadas recibió un partido en una situación muy complicada, y ha demostrado que quiere y es capaz de tirar para adelante con un rumbo firme. El papel que ha jugado Ciudadanos en el Congreso durante la pandemia con sus diez diputados es muy positivo y refleja que, cuando uno quiere hacer política, puede. Hemos demostrado que más que el número de diputados, lo importante son las propuestas, las ideas y la capacidad de movilizar en un escenario político anquilosado. 

De mujer política con mucha experiencia, a mujer política con menos experiencia y con poder: ¿qué puede servirle a Inés Arrimadas para fidelizar a sus colegas y a sus votantes?

Lejos de mi intención dar consejos… Inés Arrimadas tiene algo muy importante para ejercer el liderazgo político: la valentía. Para estar en primera línea política hace falta especialmente ser una persona valiente, e Inés lo ha demostrado con creces. Asumió las riendas de Ciudadanos en un contexto difícil y poco antes de una pandemia extraordinaria. A partir de ahí, ha preferido tirar para adelante de todo el país con acuerdos sólidos dejando al margen a los extremos, porque es lo que España necesita para avanzar. Ha mantenido posiciones complicadas, pero firmes, como aprobar los estados de alarma, porque es una mujer con sentido de estado, como demostró también ante unos Presupuestos Generales del Estado pactados con ERC y EH Bildu, con quien nadie debería negociar la gobernabilidad del estado. Su empeño es que la política española se aleje del sectarismo y de los extremos para que el país asuma el presente y afronte el futuro. Más allá del error de Murcia, su trayectoria está llena de aciertos a pesar de las dificultades. 

“El empeño de Inés Arrimadas es que la política española se aleje del sectarismo y de los extremos. Más allá del error de la moción de Murcia, su trayectoria está llena de aciertos en un contexto difícil”

¿Ve a Ciudadanos con capacidad de impulsar reformas estructurales en España y en Europa?

Sí. Lo que representa Ciudadanos con Edmundo Bal a la cabeza en las elecciones de la Comunidad de Madrid es lo que necesita la política española. ¡Claro que veo a Ciudadanos más necesario que nunca! Tenemos que avanzar en reformas estructurales importantes en nuestro ámbito económico, urgen grandes transformaciones que nos conviertan en un país competitivo, hacen falta reformas de nuestro sistema institucional democrático…

En Decálogo del buen ciudadano, Víctor Lapuente dice que, en 2006, el 57% de los españoles estaba satisfecho con el funcionamiento de la democracia. Hoy, solo unos años después, ninguna institución democrática aprueba ese barómetro. El sectarismo y la polarización impregnan la política española desde que Pedro Sánchez decidió poner la gobernabilidad de España en manos del independentismo secesionista. Pero todo eso puede cambiar y virar hacia una política más colaborativa que encuentre acuerdos para las reformas que necesitamos. Urge abandonar la política de bloques para dirigirnos a la política de consensos donde pactar no sea traicionar y donde no pactar sea el verdadero fraude ante la sociedad. Es imposible avanzar en este contexto de paralización en el que Sánchez ha encajonado la política española.

Ciudadanos sigue siendo un motor para cambiar el mapa político como muchos españoles esperan y desean. Los socialdemócratas constitucionalistas que no pueden aceptar la deriva del PSOE, los socioliberales, los liberales progresistas y los liberales conservadores hastiados del PP, siguen pidiendo una política diferente. Ciudadanos es un partido muy abierto en lo económico y progresista en la garantía de las libertades absolutamente necesario más que nunca en nuestra historia contemporánea. Edmundo representa muy bien todo esto: por lo que es, por lo que ha sido, y por su propia forma de estar en política y afrontar este reto.

El transfuguismo ha vuelto a los titulares, a veces sin discriminar su significado. No pretendo ser ingenuo, pero en un mundo en el que cambiamos de trabajo porque queremos evolucionar, o por motivos de conciencia, ¿por qué cambiar de partido con argumentos está mal visto? Parece que militar en un partido es enrolarse en una secta.

Yo sufrí mucho cuando tomé la decisión de dejar el PSOE. A los pocos meses de aquel paso [6 de marzo de 2019] fueron las elecciones europeas [26 de mayo de 2019], y Albert Rivera me propuso que los acompañara en sus listas. Entonces muchas personas me tacharon de tránsfuga. Me intenté explicar, pero entendí que era imposible, porque vivimos en un tiempo en el que cualquier reflexión política que requiera más de un minuto ya no es válida para ningún medio… El transfuguismo es cambiarse de grupo parlamentario quedándose con el escaño. En un sistema en el que las listas son cerradas, la gente vota siglas. Una vez elegido, si decides cambiar de grupo, te vas, pero no con el escaño.

Yo di una batalla desde dentro contra la deriva que pensaba que arrastraba al PSOE y la mantuve hasta el último momento. Di la cara, me pronuncié con claridad en las sedes oportunas, y perdí. Incluso me quedé casi sola dentro del grupo parlamentario socialista defendiendo una postura que me parecía legítima y leal, porque debía ser consecuente con mi trayectoria. Cuando vi que aquella posición era insostenible y que la discrepancia dentro del partido se entendía como una agresión, me fui. Eso no es transfuguismo, sino puro ejercicio de la libertad, pero en esta sociedad acelerada donde la reflexión y la información política se resumen en un flash con ciertas dosis de espectáculo, no fue fácil aclarar todo esto.

“Lo mío no fue transfuguismo, pero no fue fácil explicarme en esta sociedad acelerada donde la reflexión y la información política se resumen en un flash con ciertas dosis de espectáculo”

Coincido en que el transfuguismo no debe ser aceptado por los partidos. Sin embargo, irse de una formación política, por lo que sea, debe ser respetado, sobre todo si has defendido tus principios de forma clara y sólida. Me fui del PSOE para seguir manteniendo mis valores. ¡Yo no he firmado un recurso de inconstitucionalidad con EH Bildu! Reconozco que ese partido tiene derecho a existir, pero no quiero compartir ni siquiera una firma con quienes no han condenado claramente la lucha armada. ¿Cómo iba a quedarme en un partido que pacta no ya solo ese recurso, sino los Presupuestos Generales del Estado, que es la expresión contable de un proyecto político? A veces, la mejor manera de ser coherente con uno mismo es abandonar. No tiene sentido condenar la lealtad a la conciencia. Lo verdaderamente condenable es cambiar dos, tres, cuatro veces de criterio político, renunciando a cualquier tipo de principio, solo por mantenerse en el poder.

¿Se refiere a Pedro Sánchez?

Y a algunos ministros del Gobierno de España… Algunos de ellos decían que el PSOE podía gobernar con Podemos y alcanzar acuerdos de gobernabilidad con ERC… ¡Y lo decían para ser ministros! Desde que lo son, se pasan el día criticando a Pablo Iglesias. Incluso algunos centran su respetabilidad política en atacar sistemáticamente lo que nosotros criticamos en su día, hasta que nos fuimos. Hablo de Margarita Robles, por ejemplo, que desde que es ministra se erige en látigo de Podemos…

05 Dec 2019 - Brussels, Belgium - MEP Soraya Rodríguez pictured in the European Parliament. © Bernal Revert/ BR&U

Usted se unió a Ciudadanos -como independiente- por su vigor contra el independentismo catalán, mientras veía que Pedro Sánchez rebajaba las convicciones territoriales del PSOE. Ahora que Miquel Iceta es ministro de Política Territorial… ¿ve más cerca que los independentistas ganen su causa?

Si en 2019 me hubieran dicho que el Gobierno de España se planteaba indultar a los políticos catalanes que vulneraron el estado de derecho y la legislación ante esta pasividad social, no me lo habría creído… Sánchez ha llegado demasiado lejos con este tema, pero parece que la sociedad transige a fuerza de hechos consumados. Efectivamente, Iceta es el ministro de Política Territorial y yo no puedo olvidar que es el padre del “derecho a decidir” que el Partido Socialista Catalán abrazó y defendió. 

“Iceta es hoy el ministro de Política Territorial y yo no puedo olvidar que es el padre del ‘derecho a decidir’ que el Partido Socialista Catalán abrazó y defendió”

 

Si no se hubiera desatado la pandemia, ¿Sánchez habría cedido más a favor del independentismo catalán?

Vamos a ver todavía hasta dónde cede… Es verdad que esta legislatura parece acabada, y llevamos poco más de un año. La salida de Pablo Iglesias del Gobierno -recordemos que repetimos unas elecciones prácticamente porque él no era vicepresidente…- es un síntoma más de que lo que se vendió como una legislatura transformadora ya es un mandato agónico. Hay mucha parálisis en este Gobierno que dedica más tiempo a discutir entre sus miembros que a discutir propuestas y reformas que se plantean con el resto de formaciones políticas. Pero la cosa sigue, y los indultos están sobre la mesa… Toda la investidura de Pere Aragonès está paralizada hasta ver quién será el interlocutor con Moncloa en esa mesa de negociación abierta al margen del Parlament y de los partidos.

¿Qué queda del PSOE de Rubalcaba?

Poco. Hay más PSOE de Rubalcaba fuera que dentro del partido sanchista, aunque no se hayan ido formalmente, pero están ajenos, lejanos. El PSOE actual es solo una estructura de adeptos a Pedro Sánchez.

¿Sánchez se quedará solo cuando pierda Moncloa?

No lo sé. No me preocupa cómo quedará Pedro Sánchez, sino cómo nos dejará el país, y cómo acabará el PSOE, que es un partido importante para la gobernabilidad de España.

¿El sanchismo es una corriente de pensamiento socialista o qué es?

El sanchismo es una forma absolutamente personalista de ver el poder y la política. Pedro Sánchez debe tener algunas convicciones personales, pero yo no podría definirle ideológicamente, porque cambia mucho, y muy rápido. En cualquier caso, no importa, porque siempre ha demostrado que son mucho más fuertes sus ambiciones que sus principios. Es capaz de mutar con asombrosa facilidad cuando se trata de mantener su poder orgánico dentro del partido y como presidente del Gobierno.

“Pedro Sánchez debe tener algunas convicciones personales, pero yo no podría definirle ideológicamente. En cualquier caso, siempre ha demostrado que son más fuertes sus ambiciones que sus principios”

 

¿Teme que el PSOE pierda también las esencias de su feminismo y siga las corrientes de Montero, o Carmen Calvo está dando bien esa batalla?

Yo empecé mi vida pública trabajando por la igualdad y por la construcción de un feminismo coherente. Me he pasado toda mi vida en medio de un movimiento de mujeres que buscábamos que el feminismo fuera inclusivo. Luchábamos por sumar cada vez a más mujeres y a más hombres. Nuestro empeño era sembrar alianzas. Ahora asisto atónita a esta patrimonialización del feminismo por parte de Podemos. Pero da igual, porque el feminismo trasciende a Irene Montero y a cualquier partido político. El feminismo es un movimiento muy importante donde mujeres de diferentes ideologías -para ser feminista no hace falta ser marxista- están unidas con un nexo más potente que cualquier absolutismo ideológico radicalizado. El mayor logro de este feminismo advenedizo es excluir, cuando nos hemos pasado media vida construyendo consensos y atrayendo a mujeres muy comprometidas de cualquier espectro de pensamiento para transformar de verdad la sociedad, que es lo que realmente nos importa.

Estudió Derecho y ejerció varias veces entre sus diversas responsabilidades políticas. ¿Preocupa en Europa el manoseo de la justicia en España?

¡Muchísimo! Y preocupa porque sabemos que los gobiernos con tics populistas y autoritarios que hay en Europa -Polonia, Hungría…-, empiezan a destruir sus estados de derecho y pisotean las libertades individuales de los ciudadanos europeos intentando controlar, manipular, manosear, el poder judicial. En la UE se produce ya una reacción casi alérgica que se despierta inmediatamente ante los intentos de controlar el tercer poder. Por eso la Comisión Europea ha respondido con rapidez a los movimientos del gobierno socialista español. En este Parlamento Europeo hay una mayoría suficiente para dar esta batalla y evitar que ese atropello suceda en España.

¿Cuál es su recomendación para Pablo Casado en torno a la renovación del Consejo General del Poder Judicial?

Las instituciones democráticas no pueden manosearse irresponsablemente, porque eso siempre tiene consecuencias. La responsabilidad de los políticos es cuidar la democracia, por eso debemos ser los primeros en cumplir las reglas del juego. Parece que España sobrevive como puede mientras los partidos diseñan eslóganes de una campaña electoral infinita de la que no salimos. ¡No puede ser! ¡Hay que gobernar el país! Y el que no esté dispuesto, desde el Gobierno, o desde la oposición, construyendo consensos, que dé un paso atrás, porque las consecuencias de la pandemia no serán fáciles de gestionar.

“España no puede ser una campaña electoral infinita. ¡Hay que gobernar el país! Y el que no esté dispuesto, desde el Gobierno, o desde la oposición, construyendo consensos, que dé un paso atrás”

 

Dicho popular de la época del bipartidismo: las elecciones se ganan en el centro. ¿Cuál sería su tablero ideal para las próximas elecciones generales?

Me gustaría que Ciudadanos tuviese un grupo parlamentario muy fuerte, porque sería el único partido capaz de garantizar que ni Vox, ni Podemos, ni los partidos independentistas secesionistas que juegan a la ruptura, estarían ni siquiera condicionando el Gobierno de España. La recuperación de Ciudadanos y el fortalecimiento del espacio de centro que representa es una clave fundamental para el futuro democrático de España.

¿Replicar en Moncloa el modelo de los gobiernos de Castilla y León o Andalucía no le serviría?

Prefiero creer que es posible lograr acuerdos importantes con el PP y el PSOE.

¿Echa de menos a Albert Rivera?

Albert Rivera consiguió algo increíble: poner en marcha un partido que nació en Cataluña, contra la deriva nacionalista del PSC, que transformó el cinturón rojo en cinturón naranja, y que dio un paso a la política nacional cuando todo el mundo le decía que no merecía la pena, que aquí no había espacio para el centro, y logró un grupo parlamentario como el que tuvo tras las elecciones de abril de 2019. Son conquistas importantes. Pagó muy caro el error de anticipar lo que vendría después con Pedro Sánchez… La severidad de aquel castigo fue muy fuerte, pero es que los votantes de centro son una amalgama de corrientes diversas que no pasan una. Con sus luces y sus sombras, Albert ha sido un político de una gran talla y un buen líder.

¿Cómo encajó en su día ser “la otra Soraya”?

[Risas] La etapa de Soraya-PP versus Soraya-PSOE fue muy difícil desde el punto de vista político, porque el PSOE de Rubalcaba estaba en su peor momento. Habíamos salido muy dañados de las elecciones por la gestión de la crisis de 2008 y todo fue complicado, pero, a la vez, apasionante. Dirigir un grupo parlamentario es una aventura maravillosa para quienes disfrutamos en la política. Siempre reconocí que Soraya Sáenz de Santamaría era una rival muy interesante y muy bien preparada. Era muy buena, muy currante. Medirme con ella me hacía crecer. A las sesiones de control del Gobierno yo iba a no perder… Fue una época de muchísimo trabajo, pero la recuerdo con cariño. Soraya era una política que cualquiera quisiera tener en frente, porque te hacía superarte y acudir a los debates del Congreso con un alto nivel de preparación.

¿La echa de menos en el ruedo político actual?

A falta de liderazgos políticos femeninos, ella era un buen referente. Ideológicamente estamos distantes en muchas cosas, pero me da pena esta forma caníbal de hacer política en la que nos hemos metido que deshecha el talento y la preparación con excesiva frivolidad. Era una mujer con una amplia experiencia de gobierno y de afrontar situaciones difíciles.

“Me da pena esta forma caníbal de hacer política que deshecha el talento y la preparación con excesiva frivolidad. A falta de liderazgos políticos femeninos, Sáenz de Santamaría era un buen referente”

¿Le abrió el corazón político ser Secretaria de Estado de Cooperación?

En mi vida ha habido dos experiencias profesionales que me han influido y me han transformado: mi primer trabajo como abogada de un centro de atención a mujeres víctimas de malos tratos cuando tenía 23 años, y mi paso por la Secretaría de Estado de Cooperación, donde viví situaciones únicas, como el terremoto de Haití o la gestión del secuestro más largo de la historia de España por parte de un grupo terrorista: el de los cooperantes Albert Vilalta y Roque Pascual, que acabó tras casi un año en agosto de 2010.

¿Ha tenido que desprenderse de su propia vida personal por culpa de la política?

No. Cuando miro hacia atrás veo que he disfrutado de la política, porque me gusta mucho el ejercicio de la actividad pública. Profesionalmente he vivido años muy interesantes. Sé que me he equivocado, que he tomado decisiones personales erróneas influidas por las exigencias de la política, pero asumo que soy esa suma de aciertos y de equivocaciones. Para mí era fundamental trabajar en lo que me gusta y a mí me apasiona lo que hago, desde siempre. ¿Podría haber sido más feliz fuera de la política? Sinceramente, no lo creo. He tenido suerte.

¿Le gustaría volver al Congreso de los Diputados?

¡No! [risas] En el Parlamento Europeo estamos haciendo política, a diferencia de lo que sucede aquí. Allí, populares, liberales y socialistas construimos consensos todos los días para sacar adelante proyectos como el Fondo de Recuperación y Resiliencia. En Europa sientes que construyes, y cuando miras hacia el Congreso de los Diputados y ves esta política convertida en campaña electoral infinita, cuando ves una Cámara Baja donde apenas hay iniciativas legislativas convertida en mero órgano donde se aprueban o no decretos gubernamentales, la verdad es que el panorama me da una pereza inmensa. Por eso valoro el trabajo que hace Ciudadanos en las Cortes con los diputados que tiene. Y por eso lamento también esta situación en la que estamos, aunque soy muy optimista. Esta absorción a garrotazos que pretende el PP de Casado no lleva a ninguna parte.

Seguramente cada vez haya más jóvenes que tengan en mente cualquier ocupación laboral, menos ser político. Me gustaría escuchar su sugerencia para quienes tendrán en sus manos el futuro del país en breve.

A quienes están pensando en todo, menos en política, les diría que todo es política, en el buen sentido de la palabra. Dictadores como Franco animaban a estar tranquilos y a no meterse en la arena pública...  Cuando uno no se implica en el juego democrático, abandona la política y la democracia dando cancha a los regímenes totalitarios y populistas. Hoy, más que nunca, ese riesgo es una realidad cercana. El fascismo y el comunismo que destrozaron Europa están de vuelta. Los sectarios solo entienden la política cuando imponen sus ideas y al resto los tacha de enemigos. Los jóvenes tienen la responsabilidad de defender la democracia y volver a traer el terreno político el respeto, el diálogo, y el afán constructivo para un país y una sociedad que aspiran a ser mejores. Los demócratas de un amplio espectro ideológico tenemos un objetivo común: defender nuestros sistemas democráticos, porque están amenazados. 

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REBOBINANDO

Una veterana del PSOE de las de antes, me sopla: “Lo más destacado de Soraya es su enorme capacidad de trabajo y su alta preparación técnica. Tiene uno de los perfiles políticos más completos y versátiles que conozco. Además, es valiente, no se acomoda, es luchadora y muy graciosa. Yo la quiero mucho”.

Soraya Rodríguez representa a ese PSOE avergonzado de Pedro Sánchez que no tuvo miedo de irse de casa, porque a veces hacer las maletas es la mejor manera de decir las cosas claras. Podría haber vuelto al mundo jurídico, pero en el camino se encontró a un líder político que estaba en la frontera viendo como aterrizaban cerca de su orilla las pateras de políticos quemados del bipartidismo. Un líder que el 11 de noviembre de 2019 dejó la política, nadie sabe hasta cuándo...

Rodríguez representa a ese PSOE con sentido de estado, con propuestas propias, con líneas rojas y con principios más allá del márquetin que pululaba por el Congreso de los Diputados poco antes de que este Manual-de-resistencia hecho carne muriera matando las ideas a fuerza de orgullo. De aquel PSOE sin espantapájaros hay muchos que siguen mirando de lejos, sin negar tres veces, pero distantes, como esperando a que las aguas vuelvan a su cauce para entrar en Ferraz sin sofocos.

No es la única, pero Soraya Rodríguez es de esas personas que ejercen la política a conciencia, ajenas al oportunismo, teniendo en cuenta que detrás de cada expediente, cada comisión, cada papel y cada voto hay personas y hay pueblos. Que esto no es un escalón hacia arriba en la carrera hueca de quienes están en política porque no sabrían no hacer nada útil en otro sitio.

Pero los votantes no discriminan. Los políticos esencialmente populistas en su modus operandi -muchísimos- y los que van en serio sin ponerlo en el cartel electoral, puntúan lo mismo en las urnas. Los que se dedican al eslogan y los que hacen leyes pacen, juntos, en el mismo saco. A corto plazo, todos valen lo mismo. A largo, los etéreos vuelan antes y los sólidos encuentran, al menos, el consuelo de sus conciencias.

Nos da igual un político con experiencia que un político de marca blanca. Da igual el contenido. Da igual la carrera, la credibilidad, la coherencia. Suma el guiño fácil, el zasca rotundo, el meme, la frase redonda, el tuit de diseño, la ocurrencia, el hashtag. Dan igual los precedentes. El relativismo electoral ha llegado a nuestros propios domicilios. Todo vale. Nada vale. Y por el mismo desagüé de un sistema político caníbal se va el talento que no sobra, y desfilan los corruptos hacia Soto del Real y los mediocres enriquecidos en escaño que buscan una puerta giratoria que los ampare del frío puñal del descarte.

El mismo votante que acude a las urnas como si estuviera en un videojuego, el mismísimo que mete parte de su estómago en el sobre y lo introduce por la raja de la democracia con aires de provocación, es el que da la espalda al centro político que añora cuando los extremos ponen sus ombligos en el eje de las legislaturas. El centro político español está en coma. Punto y coma. Las elecciones se ganaban en el centro cuando no existían los selfies.  

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