Final de ETA

Defendió la vuelta a las armas de ETA

“Os voy a matar”, la amenaza del etarra Ibon Iparraguirre a los funcionarios de prisiones

Tuvo que ser reducido y trasladado a la cárcel madrileña de Navalcarnero

Ibon Iparraguirre en una inspección de zulos en 2010.
photo_cameraIbon Iparraguirre en una inspección de zulos en 2010.

El etarra Ibon Iparraguirre, en régimen abierto desde 2011 por una enfermedad pulmonar, volvió a prisión el pasado 7 de marzo para cumplir una condena pendiente de 299 años por la explosión de un coche-bomba en la comisaría de la Ertzaintza de Ondarroa en septiembre de 2008. Su regreso a las calabozos ha sido de todo menos pacífico: los funcionarios de la cárcel de Basauri (Vizcaya) han tenido que soportar amenazas de muerte y mensajes a favor de la vuelta a las armas de ETA.

Según explican a El Confidencial Digital fuentes de la prisión vizcaína, Iparraguirre ha tenido, en los últimos quince días, dos incidentes graves con funcionarios de la cárcel de Basauri, los días 14 y 20 de abril. En ambos episodios, el terrorista amenazó a los empleados de prisión, repitiendo, de forma reiterada, la frase “os voy a matar”.

Además de los insultos y amenazas, Ibon Iparraguirre defendió, “a voz en grito”, la vuelta a la lucha armada de ETA. Ese discurso es, según las fuentes consultadas, “absolutamente contrario” al defendido por el etarra antes de su liberación en 2011, cuando la Audiencia Nacional le permitió tener un régimen abierto por una enfermedad pulmonar.

Hasta su salida de la cárcel, Iparraguirre “no apoyaba al sector duro de la banda y miraba por sus propios intereses”. Ahora que ha vuelto a prisión, “quiere que ETA siga matando, y así lo ha dicho en las últimas semanas”.

Traslado a la prisión de Navalcarnero

La versión de lo sucedido los días 14 y 20 de abril en la cárcel de Basauri es muy distinta para Etxerat. El colectivo de presos de la banda terrorista asegura que Iparraguirre sufrió “agresiones” por parte de dos funcionarios y un preso social.

Las fuentes de la prisión bilbaína consultadas explican, sin embargo, que los funcionarios tuvieron que “reducir al preso” ante la “violencia” mostrada, pero sin ocasionarle ningún daño.

Ante estos incidentes, tal y como recoge Exterat, Iparraguirre ha sido trasladado a la prisión madrileña de Navalcarnero. Los técnicos de prisiones a los que ha tenido acceso ECD explican que este tipo de traslados, realizados de forma tan rápida, “se producen en casos en los que los presos han tenido un incidente grave con un funcionario u otro interno”.

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