Jamón Ibérico
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Gourmet

Jamón ibérico, el eterno manjar occidental

El aceite de oliva, la aceituna, el flamenco y por supuesto, el jamón ibérico definen al ser nacional español. El jamón ibérico es uno de los productos más importantes de España, para consumo interno como para producto de exportación. Una actividad que implica mucha inversión en tiempo y dinero a fin de obtener lo mejor del cerdo ibérico.

Producción de jamón ibérico: una cultura que se transmite de generación en generación

Si hay algo que distingue a la familia Tomás, es el conocimiento en la cría del cerdo ibérico y la producción de los jamones ibéricos, reconocidos a nivel internacional. Una historia de más de cuarenta años, que involucra a tres generaciones, y que se resumen perfectamente en la tienda de jamones moniberic.

Como ellos bien saben decir, en sus tiendas se “respira la cultura del jamón”, cultura que refleja esmero y dedicación en cada una de las etapas del proceso del jamón ibérico.

Los cerdos ibéricos son únicos en el mundo, porque son criados en las dehesas. Para todas aquellas personas que no saben qué es una dehesa, podríamos decir que es un ecosistema único y que por sus características de bosque mediterráneo, se transforma en un lugar especial para la cría de los cerdos ibéricos, cuyos primeros ejemplares llegaron de la mano de la invasión romana.

En este entorno natural único, los cerdos ibéricos se alimentan de bellotas, frutos característicos del tipo de árboles llamados quercus. Las dehesas se encuentran fundamentalmente en Extremadura, Andalucía, Castilla, León  y Madrid, y aunque es un ecosistema natural, la presencia y trabajo del hombre son necesarios para lograr que estos  árboles crezcan fuertes y con el suficiente espacio. Además la mano del hombre garantiza la conservación de lugares amplios como para que los cerdos ibéricos puedan deambular sin estrés por el lugar.

Cómo diferenciar el jamón blanco y el jamón ibérico

Básicamente la diferencia entre jamón blanco y jamón ibérico es la alimentación con la que se cría al animal. El jamón blanco proviene de cerdos alimentados de piensos de cereales, mientras que el jamón ibérico se alimenta de bellotas y otras hierbas.

Existen cuatro razas de cerdos empleadas para la elaboración de jamón blanco que son: Pietrain, Duroc, Landrace y large White.  Lo que se conoce como jamón curado y jamón serrano son variedades del jamón blanco. Además, es posible encontrar algunas menciones especiales, que por lo general tienen que ver con el tiempo de curación, por ejemplo, el jamón bodega o cava lleva un tiempo de curación que llega a los nueve meses.

El jamón ibérico es, sin lugar a dudas, la estrella de la gastronomía española, y su presencia es notoria no solo en restaurantes y bares de tapas, sino también en las despensas de los hogares. Disfrutar de su sabor es algo que va más allá de una moda o de un simple negocio, forma parte de una tradición y de una cultura que se remonta hasta el siglo II A.C.

El jamón ibérico puede provenir de distintas variedades de cerdo ibérico, como el retinto o el entrepelado, por ejemplo, pero su sabor es único, sabor que se logra privilegiando el tipo de alimentación y cuidado.

Otro elemento muy importante a la hora de comprar jamón ibérico, es prestar atención al etiquetado del jamón. En él deberá constar si el producto es paleta o jamón, el tipo de alimentación que recibió el animal del cual proviene el producto, la pureza de la raza del animal, y por último, el certificado y nombre de la empresa involucrada en el proceso de elaboración.

El jamón ibérico forma parte del sentir español y alrededor de él, se mezclan tradiciones, mitos y leyendas. Como la que cuenta que en un viaje que realizaba el rey Alfonso XVIII, hizo un alto en su camino a Cádiz para beber una copa de jerez en un bar cercano a la playa. En un momento, se levantó un fuerte viento, que podría hacer que su copa se llenara de arena. El monarca tomó una loncha de jamón ibérico para tapar la copa. Dicen los historiadores, que este fue el origen de las famosas tapas españolas.

Realidad o mito, el jamón ibérico sigue manteniendo las características que le dieron origen a su fama: es un alimento saludable, con un sabor y color a los que es muy difícil resistirse.   

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