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Vuelve el casete: la música en 2021 es ‘vintage’

Un formato que se niega a desaparecer en plena era digital

Una cinta de casete.
photo_camera Una cinta de casete.

Parece mentira que en el año 2021, tras un auge apoteósico del formato digital debido a gigantes tecnológicos como Spotify, escribamos un artículo acerca del casete. Se trata de un formato que tuvo su mayor éxito en los años ochenta y que vivió un fuerte declive en los noventa con la aparición del CD que se niega a desaparecer. Pero es que la música siempre nos ha dado sorpresas y a día de hoy sigue queriendo sorprendernos.

No es ningún secreto que los más melómanos apuesten por formatos en físico cuando se trata de comprar contenidos musicales. Ya hemos vivido en las últimas décadas una resurrección del vinilo, algo que hace años habría sido impensable. El CD parecía haber acabado con formatos como el casete o el vinilo, y la música digital en plataformas de streaming, que son indudablemente las grandes vencedoras en el sector, parecía haber acabado con el CD. Pero el casete está de vuelta.

Los sellos discográficos independientes se buscan la vida para diferenciarse, al igual que lo hacen sus artistas. En el mundo más underground vemos que los formatos tienden a acercarse a lo que se hacía hace más de treinta años.

Ocurre con un curioso resurgir de los fanzines, y también está pasando con la música. Si las grandes discográficas recuperaron el disco de vinilo como herramienta para dar un nuevo (pero antiguo) soporte para vender un formato exclusivo a los discos de sus artistas, los sellos más pequeños apuestan ahora por el casete.

Es el caso de Ciudad Oasis, una pequeña discográfica que apuesta por promocionar y publicar discos de bandas independientes nacionales. Los géneros que podemos encontrar en su catálogo bailan desde el rock, el punk y el garage hasta la psicodelia y otros sonidos alternativos.

Este pequeño sello, que ya publicaba a algunas de sus bandas en formato de cinta de cassette, decidió el pasado año, en plena pandemia, montar su propia fábrica de casetes. Situada en la Travesía de Conde Duque 5 de Madrid han forjado La Cassetteria, su nueva fábrica de cintas de casete. Una apuesta por un formato que desde el año 2016 está reviviendo, resurgiendo de entre las cenizas en un mundo tal vez cansado de éxitos que duran una semana auspiciados por los largos tentáculos de las grandes discográficas.

El pasado 16 de abril de 2021 La Casseteria sacó a la luz la reedición de ‘Devil Came To Me’, un disco de 1997 de una de las bandas nacionales que más se escuchó en los últimos noventa y los primeros dos mil: Dover.

Este grupo, nacido en 1992 y liderado por las hermanas Cristina y Amparo Llanos, estuvo en activo hasta su separación en 2016. Se trata de una banda que llegó a lo más alto, con éxitos como ‘Devil Came To Me’ o ‘Serenade’, precisamente del disco que ahora se reedita en cinta casete, o ‘Let me out’, un sencillo publicado en 2006 en ‘Follow the City Lights’.

Ahora Dover ha vuelto, en formato casete, de la mano de La Cassetteria, y es algo que no debería sorprendernos. Como hemos dicho antes, este formato está renaciendo de sus cenizas.

No debemos hablar solamente del ámbito nacional: a nivel internacional también hay un auge de las cintas magnéticas. Artistas como Lady Gaga, Dua Lipa o The Strokes están apostando por este formato en la actualidad. Y series como ‘Por trece razones’ o ‘Stranger Things’ han ayudado a que este formato reviva con mucha fuerza. Las películas de ‘Guardianes de la Galaxia’ han publicado sus bandas sonoras en formato casete, con un éxito impensable hace diez años.

En 2017, según la consultora Nielsen Music, las cintas casete alcanzaron su mejor cifra de ventas desde 2012. En 2018 en Reino Unido el crecimiento fue de un 125 por ciento respecto al año anterior. En 2019, antes de la pandemia, la tendencia continuó al alza, y en 2020 se superó la cifra de ventas del 2018 en tan solo medio año.

Es decir, se duplicaron las ventas de casetes en tan solo tres años, después de una década en la que parecía que iba a desaparecer, pues en 2008 los sellos ya habían decidido abandonar este formato.

A día de hoy parece que el casete ha vuelto, tal vez buscando tocar la fibra a los nostálgicos, quizá tratando de engalanar a los hispters, posiblemente con la idea de conquistar a nuevas generaciones que han crecido leyendo (o viendo) ‘Por trece razones’ o asombrándose con las películas de ‘Guardianes de la Galaxia’ o con la serie de ‘Stranger Things’.

Sea como fuere, podríamos plantearnos este momento como adecuado para desempolvar nuestra radio cassette o nuestro viejo Walkman de Sony y dar de nuevo un uso que ya parecía olvidado a nuestro boli bic: ¿comprenderán las nuevas generaciones la relación que hay entre la cinta casete y este universal bolígrafo?

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