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La FIFA y la Asociación Europea de Agentes de Fútbol negocian la enésima reforma del sector

La nueva normativa cancelaría la de Blatter pero hasta 2020 no entrarían en vigor los cambios esperados por muchos y temidos por otros

Parece ser que la anterior reforma de las regulaciones de la figura del agente de fútbol no contentó a todo el mundo. La FIFA arranca este 2019 poniéndose seria: quiere cambiar las condiciones de juego actualmente vigentes en este polémico (si bien necesario) sector del fútbol. Esta nueva normativa, de aprobarse finalmente tras un acuerdo con la Asociación Europea de Agentes de Fútbol, cancelaría la de Blatter, implementada en el año 2015. Pase lo que pase finalmente, hasta 2020 no entrarían en vigor estos cambios tan esperados por muchos y temidos por otros.

El coto de caza privado de los súper agentes podría tener los días contados

Los grandes agentes del fútbol han llegado a poner contra las cuerdas a todo el sistema de fichajes y cesiones. Haciendo gala de una astucia incomparable, han sabido colarse por la multitud de resquicios normativos existentes hasta la fecha. Hace poco nos enterábamos del enésimo escándalo en el sector por medio de la prensa deportiva: la sanción que le ha caído a David Manasseh, el agente de Gareth Bale por haber tratado de hacer una operación ilegal. La multa asciende a las 50.000 libras por intentar reclutar a un menor de 16 años.

¿Terminará esta nueva normativa con algunas prácticas más propias del salvaje Oeste que del fútbol? Parece complicado, a tenor de todos los conflictos de intereses que se presentan. Como uno de los mayores súper agentes de la historia, Jon Smith, declaraba en una entrevista hace pocos días son muchas las maneras de sortear las regulaciones. Pese a ello, el programa de 6 puntos que plantea la FIFA parece suficientemente razonable.

Medidas para tratar de terminar con los abusos presentes en el sector

Aunque todavía no se han aprobado formalmente, se han filtrado a los medios algunas de las medidas estrella destinadas a acabar con las diversas lacras que aquejan al mundo de los agentes de fútbol.

Una de las medidas más comentadas sería la creación de un registro interno obligatorio en el marco de la FIFA, en el que tendrían que inscribirse sin excepción todos los agentes tras superar con éxito una prueba de capacitación y tras comprometerse a participar en programas de enseñanza continua. No se harían excepciones tampoco en el caso de miembros de la familia del jugador. En definitiva, se trataría de colegiar la profesión de agente: solo quienes tengan licencia podrían ejercer esta profesión si la reforma de la FIFA termina saliendo adelante. Con la profesionalización se espera acabar con las prácticas irregulares que han plagado multitud de operaciones de traspaso y fichaje en el pasado.

Una de las medidas que sería recibida con gran entusiasmo por muchas personas sería la publicación de las cuantías de todas las comisiones percibidas por los agentes, en aras de una transparencia absoluta. Se terminaría así con décadas de opacidad que en nada han favorecido al mundo del fútbol. Podría ser este un buen momento de levantar las alfombras y abrir los cajones. La FIFA también se habría fijado como objetivo crear un organismo que registre, supervise y sancione las interacciones que se produzcan entre los equipos, los agentes y los futbolistas. En definitiva, se perseguiría evitar operaciones oscuras de dudosa ética o legalidad.

Por último, la FIFA querría redoblar sus esfuerzos para implementar mecanismos de control que impidan que un agente se haga con jugadores juveniles tras abonarle a la familia una cuantía importante de dinero no declarada. La gran ventaja de esta medida recaería sobre los jugadores más benjamines, que no caerían en las garras de agentes de fútbol desalmados que les cortarían las alas por los acuerdos leoninos alcanzados con sus familiares sin su consentimiento.

Estas medidas abordan algunos problemas endémicos del sector, pero a ciencia cierta nadie sabe si acabarán con todos los males que le afectan. Hay situaciones muy sangrantes que deberían indignar a todos los actores del mundo del fútbol.

Súper agentes todopoderosos

¿Cómo es posible que un súper agente sea juez y parte en una operación? El caso de Mino Raiola, el célebre súper agente italiano, es el ejemplo perfecto. Amasó más de 45 millones de euros con el traspaso de Paul Pogba al Manchester United en 2017, tras representar a las tres partes involucradas en las negociaciones contractuales: a los dos equipos y al propio jugador. Por supuesto, recibió dinero de todas ellas. ¿Acaso no necesita arreglo un sistema que permite esto? La reforma de 2015 trató de llevar a cabo la liberalización de la industria, pero sus resultados parecen indicar que los resultados no han sido especialmente buenos. Quizá la nueva reforma consiga restablecer el equilibrio perdido. El tiempo lo dirá.

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