La guindilla

A Ángel María Villar, que rechaza la dimisión de Luis Aragonés pese a los resultados y al clamor popular y mediático

Un portal de información deportiva recoge más de 150.000 votos a favor de la dimisión del seleccionador nacional. La afición se debate entre el cariño hacia el “sabio de Hortaleza” o la decepción por los últimos fracasos deportivos. Luis Aragonés afirmó que se marcharía del cargo, después dio marcha atrás. Ayer presentó su dimisión, presionado por la crítica diaria de algunos medios. Ángel María Villar, presidente de la Federación Nacional de Fútbol, pide un tiempo de reflexión pero después, contra toda lógica, no sólo la rechaza sino que ratifica a Aragonés en el cargo. Ya está bien de devaneos absurdos. Luis Aragonés se dejó fotografiar como un hombre derrotado en el último encuentro ante Irlanda del Norte, y la impresión que dejó no era la de un entrenador ilusionado con convertir a la Selección en la mejor del mundo. Se quiere marchar. Pues adiós. Pero claro, Villar tampoco es de los que gustan de las despedidas, ni propias ni ajenas, parece. Guindilla a tanta vacilación. Váyase, señor Aragonés. Déjele marchar, señor Villar.

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