La guindilla

Al Gobierno de George Bush, que aplicará con retraso la Convención de Ginebra, tras mantener el infierno de Guantánamo

En no pocas ocasiones el gobierno de George W. Bush ha actuado de guardián del mundo, comprometido, en teoría, en llevar la democracia como panacea a cualquier rincón del planeta que amenace a sus intereses. Muchas veces aportaron cosas buenas, otras muchas fueron sinónimo de muerte y destrucción. Lo que no tiene perdón es que, a día de hoy, sigan pasando por encima de la legalidad internacional como si no fuera con ellos. Un país capaz de ignorar a la ONU, al Tribunal Internacional de la Haya que no existe para sus tropas, y que ni siquiera brinda la condición de prisioneros de guerra a unas personas detenidas en combate, no tiene credibilidad. Ahora parece que por fin aplicarán las normas de la Convención de Ginebra. Ya sólo queda cerrar Guantánamo e impedir que algo así vuelva a repetirse. Guindilla a una conducta ignominiosa.

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