La voz del lector

Carta abierta al diario El Confidencial Autonómico

Badajoz, 28 de mayo de 2010.

Muy Señor mío:

                El pasado Jueves día 27 publicó Vd. un artículo en el Confidencial Digital en el que ponía en tela de juicio la honorabilidad de la Guardia Civil, porque “según sus fuentes”, unos agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Cáceres no habían procedido a denunciar una infracción de tráfico por exceso de velocidad a una alta autoridad autonómica.

                A estas alturas, supongo que ya se habrá dado cuenta del error en el que se encontraba, pues la propia autoridad así lo ha desmentido en un comunicado hecho público recientemente.

                He dejado pasar unos días esperando que rectificara y pidiera perdón por las palabras vertidas en su publicación, pero viendo que no ha tenido usted la iniciativa necesaria, he decidido tomar la pluma y contestarle con esta carta abierta.

                Estimado amigo, permítame que le diga que mientras usted tachaba a estos agentes de prevaricadores, ellos no hacían otra cosa sino cumplir con su deber de forma callada y abnegada, como siempre solemos hacer los que tenemos el honor de vestir el uniforme verde.

                Esos agentes que en no pocas ocasiones se tienen que jugar la vida para que personas como usted puedan vivir tranquilas y circular por nuestras carreteras sin miedo a que un camionero pasado de horas les aplaste por quedarse dormido al volante, o que un conductor borracho atropelle a un familiar suyo y luego se de a la fuga, aguantando al “imbecil de los lacasitos” o al señorito que dice nos va a quitar el uniforme.

                Verá Señor periodista, en este país sale muy barato difamar a cualquiera y no piense que si me molesto en escribir estas líneas lo hago por Usted…., no, usted no se merece ni un solo segundo de mi tiempo, si lo hago es precisamente por esos Guardia Civiles que tienen que aguantar las estupideces de personas como usted que no se molesta siquiera en confirmar la veracidad de lo que escribe, sin importarles el daño o el odio que siembran.

                Desde que se creó la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil allá por el año 1959, ya han dejado la vida en nuestras carreteras 313 compañeros a los que lloramos y recordamos todos los días. Guardias Civiles que creyeron, como los que ahora les precedemos, que ese riesgo merece la pena con tal de conseguir que los conductores puedan viajar seguros por nuestras carreteras.

                Una de las maneras para conseguir este fin es mediante las denuncias, pero no se equivoque amigo mío, le juro que a ningún Guardia Civil le agrada tener que denunciar a algún usuario, pero sin duda y así está demostrado esa sanción va a evitar que ese conductor reincida en su conducta imprudente al volante.

                En fin, no quiero extenderme en demasía, ignoro si estas palabras les llegarán a su destinatario, pero le recomiendo que antes de ponerse a escribir otra vez otro artículo que le genere pingües beneficios, recuerde que en ocasiones la pluma puede hacer más daño que la espada.

Atentamente.

El Comandante Jefe del Sector de Tráfico de la Guardia Civil de Extremadura.

José Lope Galiana Fdez-Nespral.

NOTA DE EL CONFIDENCIAL DIGITAL:

Publicamos con gusto y en su integridad la carta del jefe del Sector de Tráfico de la Guardia Civil de Extremadura, que le honra en la medida en que sale en defensa de sus subordinados y del conjunto de los agentes de tráfico.

Dicho esto, resulta evidente que El Confidencial Digital no tiene que pedir disculpas por una noticia que se ha demostrado cierta, como han publicado después todos los medios informativos, a la que ha seguido las disculpas pedidas por el presidente de Extremadura.

Y menos aún porque el trabajo se realizó con toda profesionalidad y, antes, desde la redacción de llamó insistentemente a la Guardia Civil de Cáceres, que dijeron no saber nada. No hubo de su parte, la menor colaboración ni ayuda para explicar bien las cosas.

En cuanto a lo sucedido, si alguien tiene alguna responsabilidad no son los agentes de la Guardia Civil (a quienes en ningún momento se ha imputado nada), sino quienes, siendo sus superiores, les dieron las órdenes pertinentes.

Y, en fin, respecto al tono concreto de la carta, lo pasamos por alto porque entendemos que está dictada por el deseo vehemente de defender a sus hombres y a la Guardia Civil. A la que, por cierto, desde aquí siempre se ha mostrado respeto y aprecio.

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