La voz del lector

Sucedió en Tablada

El pasado sábado día 26 de mayo de 2018 se celebró en nuestro país el Día de la Fuerzas Armadas. Esta es una fiesta que celebramos desde el año 1978 con el objetivo de dar a conocer la extraordinaria labor que realizan las mujeres y hombres que visten el Uniforme de los Ejércitos y la Armada.

En las Fuerzas Armadas se respiran cada día valores que son inculcados desde que un aspirante entra en un Centro de Formación, Academia o Escuela Militar por primera vez. Valores tales como honor, compromiso, valor, lealtad, disciplina, sacrificio o compañerismo.

Un hermoso ejemplo de compañerismo acaba de suceder en el lugar que el 24 de marzo de 1929 fue testigo de uno de los primeros hitos de la Aviación Española: El vuelo desde Sevilla a Bahía (Brasil) del avión Jesús del Gran Poder. Tripulado por los capitanes Ignacio Jiménez y Francisco Iglesias quienes alcanzaron por aquel entonces el récord de permanencia de un avión terrestre sobre el mar. Nos estamos refiriendo al conocido hoy como Acuartelamiento de Tablada en Sevilla.

A estas grandes gestas se une en ocasiones pequeñas batallas personales en las que se ponen a prueba precisamente los valores que referíamos al principio. La esposa de un militar cae enferma y requiere una complicada operación por segunda vez. Como siempre su familia y sus amigos más cercanos están ahí. En esta ocasión creen que pueden contribuir con algo más. Gracias a las nuevas tecnologías se establece una red de contactos que abarca todo el territorio nacional y prestos a la petición de ayuda acuden los compañeros de armas, actuales y de los que ya hace unos cuantos años emprendieron otro camino. Muchos de ellos dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, porque la vocación de servicio siempre vence en los militares. En pocos minutos cerca de doscientas personas se prestan voluntarios y aportan su grano de arena que puede dar un soplo de aire a una familia herida pero no vencida.

El grupo se vuelve una escuadrilla de mujeres y hombres dispuestos a combatir juntos en solidaridad con alguien que para ellos es un ejemplo y que lo ha sido durante el tiempo que han servido juntos, aunque haga más de veinte años que no se ven. Muchos no se conocen entre sí, únicamente les une el compañerismo y admiración por el militar y su esposa. Quizás se vean cada día en su destino actual y no conozcan que están desempeñando la misma misión. No importa, su amigo les necesita y ellos están ahí. Escriben de manera humilde y silente otra página de oro en la historia del Ejército del Aire.

Esto demuestra que el espíritu de camadería que existe en el seno de nuestras Fuerzas Armadas transciende más allá de la misión en sí. A la petición de ayuda acuden sin pensarlo, demostrando una vez más que el sentido del deber y el estrecho vínculo que se forja entre los militares se mantiene aún pasen los años.

Una vez más los famosos versos de Calderón de la Barca: “la milicia no es más que una religión de hombres honrados” se hace realidad y por Tablada han pasado, pasan y pasarán muchas mujeres y hombres que materializan con sus actos estos centenarios versos.


Capitán Psicólogo Pablo Lobato de Enciso

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